miércoles, 7 de noviembre de 2012

La acequia






LA ACEQUIA

Desde esta foto,
llena de tu llantina aquella acequia,
me llega un salpicar
de agua sucia, antigua;
raudal que viene
desde tus siete años a mis gafas.

Ojalá yo pudiera,
cerrando hoy la tapa del portátil,
evitar tu berrinche
y ahuyentar los ocultos alacranes
–esos miedos que acechan–
para borrar tus lágrimas.