sábado, 30 de junio de 2012

A la vejez, novela



Haber empezado a escribir novela a cierta edad tiene sus ventajas. Una, combinada con el ejercicio previo de la poesía lírica, es que el yo, las efusiones, la propia historia pueden quedar fuera. Permanecen, sí, destilados, la personalidad de uno, sus intereses, aquello a lo que dirige su curiosidad. Con la que estoy escribiendo ahora siento algo que me causa una gran zozobra: la idea fija u obsesión de no malograr la estupenda historia que tengo entre manos, que ya estaba ahí pero que voy desenterrando con pasión y paciencia de arqueólogo. Una historia que es tan increíble que no tengo que inventar nada. Aplicarme, eso sí, a encontrar las piezas rotas, y lavarlas, y unirlas. Con todo, a diferencia de la arqueología, no hay un modelo exacto, no tengo que recomponer una figura para que coincida con la ya expuesta en ningún museo, con las que ornan las láminas de los estudiosos. Un poderoso pegamento suelda las piezas, la imaginación.

viernes, 29 de junio de 2012

El amor del dodo





Ben Clark es uno de nuestros poetas jóvenes más interesantes. Y glosando a Ortega, esto es por él y por sus circunstancias. Quiero decir que es un estupendo poeta, pero que además posee una característica que enriquece a lo primero, que es sin duda lo esencial, alimentándolo, ensanchándolo: como su nombre delata, es hijo de padres británicos, y bilingüe, lo que hace que lea y traduzca la poesía de esa otra tradición, que complementa la suya propia, la nuestra. En 2006 obtuvo el Premio de Poesía Hiperión con Los hijos de los hijos de la ira, y desde entonces ha publicado algunos poemarios más. Como traductor, ha dado buenas muestras de labor al medirse con Anne Sexton o Stephen Dunn. Y también recientemente, con la Poesía completa de Edward Thomas. Pero de este último libro hablaremos más adelante. Hoy dejo aquí, con su permiso, uno de los poemas de El amor del dodo, el estupendo último poemario (lleva colofón de hace una semana) de Ben Clark:




WHY DON'T WE DO IT ON THE FLOOR?


No one will be watching us 


¿Y por qué no lo hacemos en el suelo?

En el suelo manchado de gin-tonic,
en el suelo sin bordes y sin límites,
en el suelo de piedra
de nuestra identidad, de esta hora anónima.

Nadie nos estará mirando, juntos
podremos ser dos sillas, dos objetos
que se aman sin remedio sobre el suelo:

sobre una superficie dura y pobre
como nosotros solos, suelo fiel,
sobre el suelo que olvida y no nos culpa.

No podremos caer más bajo, no:
a partir de aquí todo será cómodo;
a partir de hoy ya sólo hay que ascender.

jueves, 28 de junio de 2012

Irregularidad





Lo dice Javier Sánchez Menéndez en su reciente libro Teoría de las inclinaciones (Los Papeles del Sitio): "Ser editor en un país de ciegos es una irregularidad tan manifiesta como compartir piso con la divinidad." Las editoriales, como el resto de las empresas, están pasando por un difícil momento (hace poco se anunciaba el triste cierre de DVD, y vendrán más), pero en su caso se suma a la general crisis económica la particular del sector, con un cambio de modelo que no es solo del soporte sino también de la forma de llenar el ocio la sociedad (disculpen el casi calambur) y en particular los más jóvenes. 
Del libro de Javier Sánchez Menéndez se ha ocupado por extenso Álvaro Valverde en esta entrada de su blog.


miércoles, 27 de junio de 2012

Trivialidades


Anoche celebramos la última sesión del taller de poesía del presente -o ya pasado- curso. Este poema es de la más reciente incorporación, Pilar Márquez, que distribuye su talento entre la pintura, la poesía y la música. Fue leer estos versos y pedirle de inmediato autorización para reproducirlos aquí:


TRIVIALIDADES

-Y aquí, la biblioteca.
-¿Los has leído todos?
-¿Cabe el mar en un hoyo cubo a cubo?
-¿Y cuál es tu criterio de clasificación?
-Los hay de corazón, de cabecera,
de trabajo y consulta, misceláneos,
los hay imprescindibles y superfluos.
-Lo mismo que los hombres.
-Casi, pero…
no besan, ni acarician, ni te hacen el amor.
-Tampoco te abandonan.
-Salvo cuando los prestas y no vuelven.



Vista de la biblioteca de Mount Holyoke College (Massachusetts),
donde Luis Cernuda fue profesor de 1947 a 1952. 

martes, 26 de junio de 2012

Dos versos de Villalón





Yo no sé por qué a este hombre le interesaban las mancias y vaticinios cuando él era capaz de escribir el futuro sin un solo aspaviento mágico o teosófico. Quizá fuera porque el futuro no es muy diferente del presente y el pasado. Hojeo la edición facsimilar de Nueva Revista que ha preparado para Renacimiento Gabriele Morelli, y doy con estos versos del último Fernando Villalón (el número está fechado en febrero de 1930), perfectamente proféticos, visionarios, de lo que está sucediendo ahora mismo:


mientras los poderosos, con sus servilletas pendientes del cuello,
digieren sudor bajo sus corazas de oro...

lunes, 25 de junio de 2012

Hopkins en Dublín



John Montague, uno de los más importantes poetas irlandeses contemporáneos, dejaba en la edición del fin de semana del Irish Times este poema sobre Gerard Manley Hopkins. En la fotografía, la placa que recuerda al poeta en el 86 de Stephen's Green. 

domingo, 24 de junio de 2012

"Mi isla" (y la mía)





Brendan Thomas y Dylan Behan son dos autores que, obedientes donde los haya, han venido a dar la razón a esas señoras aburridas, no sé si frígidas, de las asociaciones de templanza y las ligas contra el alcohol. Ambos cumplieron a rajatabla con el tópico de que un escritor céltico ha de ser un borrachín redomado y, a fuerza de dejarse invitar o sablear a este o al otro, pagaron un alto precio por la bebida. 
Restaurándole ya el nombre, del irlandés Brendan Behan se acaba de publicar en la editorial en la que se difundieran sus impresiones de Nueva York un agradable volumen. Mi isla es una obra menor y, por ello, porque carece de pretensiones más allá de la notoria de embolsarse unas libras con las que pagarse unas rondas, se disfruta más con ella que con otras ambiciosas bagatelas que cortejan la maestría para recibir calabazas. Preferible, en fin, un testarudo irlandés con historias y que conoce su genius loci a un sesudo apátrida histérico aspirante a la genialidad.
Este libro es el resultado de la colaboración entre Behan y el dibujante Paul Hogarth, y en realidad no fue escrito sino narrado y grabado en cinta magnetofónica y después pasado a limpio e ilustrado. Se nota -y agradece- el carácter oral de la narración, que a veces cae en repeticiones, en bucles, en momentos en que quien monologa, como está mandado, se vuelve algo pelmazo. Unos cuantos descuidos de edición y traducción contribuyen a resaltar esta oralidad, este emborronamiento como el que recibe una hoja de papel cuando, sobre la madera de una barra, cae sobre ella un desperdiciado líquido que iba para trago de cerveza.
Además de con los estupendos dibujos hogarthianos, Mi isla se enriquece con un apéndice en que se dan las letras de las canciones continuamente canturreadas a lo largo del libro. Lástima que no podamos oírlas interpretadas por el propio Behan. Clásicos del repertorio como "The Foggy Dew" o "Love is Pleasing"aparecen en esas páginas finales después de haber sido traducidos al español donde tocaba; es decir, donde a Behan le vino en gana entonarlos. Una obrita de teatro y sendos poemas en gaélico que homenajean a Wilde y Joyce completan el libro, un viaje por las cuatro provincias de Irlanda, ese país único que, como diría el otro, ní bheidh a léithid arís ann*.




* "Nunca habrá nadie como él", a partir de la frase repetida por Tomás Ó Criomhthain en su libro de memorias An t-oileanach, El isleño.

sábado, 23 de junio de 2012

La búsqueda inútil



Carlos Boyero me soluciona la duda sabatina, sobre la que se proyecta la pereza: ¿a qué dedicar la entrada? Su artículo de hoy sobre Centauros del desierto (The Searchers en el original inglés) es delicioso, e invita a ir a Madrid no a ver las exposiciones de Hopper o Rafael (que también pueden verse, claro que sí) sino a meterse en esa sala de cine que menciona para buscar, como el protagonista de la película, un fantasma, en nuestro caso el del niño que veía películas del Oeste y que el Tiempo se llevó en su grupa dejando tras de sí una polvareda. Esto sí que es un rescate, y no el de la margarita que deshojan -sí, no, sí, no- usureros e incompetentes. Un rescate de alguien que, como en la gran pantalla, ya no existe aunque aún se asome alguna vez desde la fotografía de un álbum o desde un retrato enmarcado. 

viernes, 22 de junio de 2012

De santos y poetas






Estas semanas he vuelto a W. B. Yeats, y por él, en parte, a Arthur Symons, el divulgador del movimiento simbolista en Inglaterra e Irlanda. Symons compró un ejemplar de la primera edición de las Obras Espirituales de san Juan de la Cruz en un puesto de libros de la calle Sierpes de Sevilla, en 1898. Recordé esto cuando hace poco visitábamos en Úbeda el convento de San Miguel con su oratorio y el museo dedicado al poeta que en el mundo fue Juan de Yepes. Lustros después de la visita de su amigo Symons, e inspirado en santa Teresa de Jesús, Yeats compuso un poema en Sevilla tan cerca de donde estoy escribiendo que si lo hiciera él desde un portátil, y hoy, no entonces, seguramente me llegaría la señal de su wifi. Da vértigo. ¿Cuál sería su contraseña? Pero de eso es precisamente de lo que estoy escribiendo ahora mismo, mientras escucho a Amancio Prada derramar las estrofas del Cántico espiritual en esa versión a la que también siempre se vuelve.



jueves, 21 de junio de 2012

Para ti la perra gorda




Discutir con un totalitario es una doble forma de laborar para la posteridad: darle argumentos para que si un hipotético día llega al poder te amordace, encarcele o elimine, pero también, si se hace públicamente, alejar aunque sea un microsegundo el momento en que pueda acceder a ese poder. Con todo, es aburrido, porque a un totalitario comúnmente le falta el sentido del humor. Aunque le sobra bilis, que cuando se le lleva la contraria suele dirigir muy peregrinamente a cuestiones que poco o nada tienen que ver con la disidencia expresada a sus ideas. Por eso, el escritor, como el ser humano en general, debe denunciar el totalitarismo cuando le plazca y no perder obligatoriamente el tiempo con los totalitarios individuales y menores, afluentes de aguas turbias que no llegan ni a tinta de calamar.

miércoles, 20 de junio de 2012

En el alféizar







EN EL ALFÉIZAR

Has acudido a desmontar la casa:
cruces y medallas y, aún envueltas,
pastillas de jabón que regalaste
sacas de los cajones con su lazo
atado a su recuerdo. Se ha fundido
la bombilla en la lámpara, y levantas
la persiana para que entre más luz.
Y entra, con la vida, entre la muerte.
Junto a pajizos tallos y pelusas,
ajuar que el aire esparce por el piso,
en un rincón oscuro del alféizar,
dos cáscaras de huevos de gorrión.
Minúsculo como uña, en uno de ellos
la amarillenta mancha de una yema
como un sol roto en la mitad del día.
Quizás viviera el otro, sin embargo,
y sea ahora ese canto -fuera, dentro-
que desdice a la muerte mientras cumples
esta sorda tarea funeraria.


martes, 19 de junio de 2012

Deseo


Lo mismo que uno tiene que pelear con uñas y dientes por hacer respetar su trabajo, ha de defender, es lo natural, el de otros. Firmada por Almudena Sánchez, hallo esta reseña de mi traducción de Deseo de Liam O'Flaherty. Se agradece la atenta lectura y el querer compartir la -muy buena- impresión sobre el libro, que no digo que sea maravilloso porque lo he traducido, sino que lo he traducido porque es maravilloso y no parecía que se fuera a verter al español en esta generación o la siguiente. Pero me veo obligado a precisar que el otro título del escritor irlandés que menciona, El delator, no lo traduje yo, sino Gabriela Bustelo. Uno se limitó a ponerle prólogo. Por otra parte, Deseo está escrito en gaélico (lengua de la que lo traduje directamente, sí), pero El delator, como casi toda su obra, lo compuso O'Flaherty en inglés. Y aquí la verdadera singularidad de esta colección de cuentos, Dúil, que fue el único libro que el escritor aranés (de las islas Arán, claro) escribió en su lengua áspera y nativa.

lunes, 18 de junio de 2012

Tres poetas sevillanos




No es la primera vez que uno antologa poemas. Lo ha hecho con los medievales irlandeses, los gaélicos de Escocia, los primeros poetas norteamericanos. Ha seleccionado versos de Keats o Pound, Tennyson o Graves para sus respectivas antologías. Pero ahora, más cerca en el espacio y el tiempo, he espigado una muestra de tres poetas que están al comienzo de la difusión de su obra, y a los que he tenido el placer de tratar. Y actuar de partero ha sido muy gratificante. Dentro de un par de semanas empezará a llegar el libro a sus destinatarios, los lectores; ahora su heraldo salta a la montura para anunciar la nueva por esta red de caminos digitales. Pregonando va con trompetería dichosa los nombres de Lola Terol, María Ruiz Ocaña y Francisco Barrionuevo.



domingo, 17 de junio de 2012

Ánforas






Iba hoy a dedicar algunas líneas a Grecia, a sus votaciones dicen que trascendentales. Iba a traer el verso de Edgar Allan Poe, "the glory that was Greece (...)", a copiar la "Ode on a Grecian Urn" de John Keats. Pero leyendo esta misma mañana Conversación en la Catedral aprendo en Vargas Llosa que en el Perú se llama ánforas a las urnas (electorales). La herencia griega pervive en esa palabra hermosa, aunque a veces se amañen los votos, aunque no siempre sean de fiar los candidatos. Ánfora es una palabra que, por griega, le viene muy bien a la también suya democracia.

sábado, 16 de junio de 2012

Fotos joyceanas para Bloomsday



No hará un año volvimos a estar en Dublín. Nada mejor que hoy 16 de junio, Bloomsday, para recordarlo. La pereza me impide no escribir otra cosa que los pies de foto.






Sandymount, con la Torre Martello al fondo, en la que principia Ulises



Estatua de Joyce frente a la Oficina Central de Correos



Puerta de Eccless Street, donde supuestamente vivían los Bloom



Interior del James Joyce Centre

viernes, 15 de junio de 2012

El loro de Moscú



Qué cansado y repetido -erre que yerra- resulta un comunista. El nuevo Director General para Cooperación con Cuba y Venezuela de la Junta de Andalucía es uno. El problema no es que Centella sea hermano de Centella (como Castro de Castro), sino que se fuera a estudiar Políticas a Moscú, que es igual -y dice tanto de uno- que ir a comprar lechugas a una casquería.

jueves, 14 de junio de 2012

Escrito bajo una sombrilla






ELIOT EN LA PLAYA

Sin temor a quemarse, con chaleco
que entierra la mitad de la corbata
y su traje de lana de buen corte,
las gafas en la mano junto al libro,
el poeta me observa.
                           El sol arranca
un brillo del gemelo y, por extraño
que sea, detrás hay una repisa
de chimenea.
               Pesa este calor
que apenas hoy la brisa si mitiga.

Con churretes de la crema solar
y entre granos de arena en la tumbona,
con cara de gaviota Eliot me mira,
de todos los lugares el más raro,
en la cubierta de este otro volumen
que, menos docto, leo en bañador.






Ya publicada la entrada, el poeta José María Jurado me llama la atención sobre esta fotografía playera (sin perder la compostura) de Eliot en 1957. Aquí queda, con mi agradecimiento.


miércoles, 13 de junio de 2012

Noche y eternidad en el Alcázar




Y allá que nos fuimos, al primer concierto del ciclo "Noches en los Jardines del Real Alcázar", a pasear una vez más entre el mirto y bajo las palmeras. La sensualidad del lugar es difícilmente trasladable aquí, pero el espacio comprendido entre la Galería del Grutesco y el Cenador de la Alcoba se ha convertido ya, desde hace años, en uno de los lugares más gratos para la vista y el oído que pueda recordar. 
Con vihuela y guitarra barroca, Juan Carlos Rivera, y en la voz Mariví Blasco, ofrecieron piezas de tema amoroso del Renacimiento y del Barroco español. Hubo versos de Lope de Vega y el maravilloso instrumental "Guárdame las vacas" de Narváez. Si me tuviera que quedar con un solo momento, este sería el de la interpretación del anónimo "Al alba venid", pero este "Peinándose estaba un olmo" también fue memorable. 
Hay una presciencia en las canciones, en los romances que uno va hilvanando en la cabeza, adelantándose a quien los canta, gracias a la rima. Una forma de vaticinio en la magia nocturna. Me sucedió en varias ocasiones. Sí, estuvo bien ser poeta del siglo XVI, fuera del tiempo.

martes, 12 de junio de 2012

Algunos aforismos



Varias veces he sido censurado por faltas que mi censor no tuvo el ingenio o la energía de cometer.


(LICHTENBERG, trad. de Juan Villoro)


***


El aire es también órgano del hombre, como la sangre.


(NOVALIS, trad. de J. Gebser)


***


¿Qué pensará el muro de mi sombra?


(PESSOA, trad. de Miguel Ángel Flores)


***


Lo necesario es lo que tiende a lo imposible.


(SALVADOR ELIZONDO)


***


Hay cosas que viven larga vida, porque viven muertas.


(ANTONIO PORCHIA)




(Estos aforismos están espigados de un número especial de La gaceta del Fondo de Cultura Económica dedicado al género en junio de 2008)

lunes, 11 de junio de 2012

En el aula de Antonio Machado




Aprobamos raspados esa asignatura pendiente: visitar Úbeda y Baeza. Digo "raspados" porque siempre se quedan muchas cosas sin ver, rincones, esquinas, interiores, fachadas... No obstante, volvimos como los males estudiantes, siempre optimistas tras el examen. 
En Baeza, a primera hora de la tarde, nos entramos en el Instituto Santísima Trinidad, donde dio sus clases de francés el catedrático Antonio Machado. Al principio me pareció lóbrega la sala, así como estaba sin luz eléctrica; luego reconocí que le convenía esa casi penumbra, como de foto en sepia, al recuerdo, al revivir lo pasado allí hace un siglo. Fue en 1912 cuando Machado llegó a Baeza, desolado tras la muerte de Leonor, y allí escribió muchos de sus mejores versos elegíacos. Donde el sillón en que él se sentaría  había un cartel conmemorativo, feo homenaje cuando era algo que se podía haber colocado en el exterior del aula. Por eso el asiento, que no fotografié, no comparece en esta entrada. La imagen que la ilustra es de las bancas, cada una con su hueco para el tintero, y de las vitrinas con copias de documentos y recortes de periódicos y revistas. Me senté brevemente en uno de los pupitres, por si se me pegaba, aun en la distancia del tiempo, alguna lección del poeta.

sábado, 9 de junio de 2012

"Las pelirrojas del cielo", de Glyn Maxwell



Este otro poema lo traduje para el I Festival Internacional de las Artes Sibila que se celebró en 1996 en el Alcázar sevillano, al que vinieron muchos poetas británicos e irlandeses. Su autor hacía un uso de la rima que me resultaba obligado respetar.


LAS PELIRROJAS DEL CIELO


Solo las pelirrojas del cielo, algunas veces,
ayudan a mi vida. En multitud las rubias
navegan olvidadas sencillísimamente
aún parpadeando con un amor, absurdas,


en tanto las morenas junto al juncal meditan
y tras de lo elegido flotan, reconciliadas;
y satisfechas casi, trigueñas y pajizas,
aquí casi desean un hijo con desgana.


Solo las pelirrojas, empero, esto recuerdan:
este genio y enfado en la escuela del Tiempo,
la tímida esperanza que asoma con sus pecas
al sol de la ventana de acusadores gestos.


Yo no voy a salir, tampoco saldrán ellas
del cielo hasta que funda el castaño en la sangre
a dos temperamentos mortales. Si quisieras
podríamos quedarnos aquí, si es que te place.


GLYN MAXWELL

miércoles, 6 de junio de 2012

"La escarola", de Maurice Riordan



Otro poema de este irlandés afincado en Inglaterra que traduje para la revista Sibila, el British Council, o ambos, ya no recuerdo:




LA ESCAROLA


Solté dos libras a la chica del puesto
por una escarola, una intrincada rueda silvestre,
el verdísimo mandala de la naturaleza.
Mucho dinero, pero lo pagué gustoso
si bien por entonces, inquieto y agotado,
casi todas las semanas decía adiós a algo: mi bici
amarrada a un puntal suelto; guantes y paraguas,
cartera, visa, gafas, todo lo que me dejé en el tren.
Llegué a considerarlo un tributo: un mezquino
pero soportable porcentaje exigido
por mi dios tutelar, que nos mantuvo vivos
aquel invierno, y el siguiente. De forma que pagué
agradecido de volver hasta mi puerta
y entrar en una casa en paz, certificando
ese palpable todo está bien, antes de soltar
el maletín y la compra para dos cuerpos menudos.
Ahora solo le reprocho por ese único objeto 
verde y mediterráneo que me dice adiós,
en vísperas de la Navidad, por la costa de Kent.


MAURICE RIORDAN

lunes, 4 de junio de 2012

La emoción del poema



Claro que el poema es el lugar de la emoción. Pero sucede que el mal poeta cree que es el de la suya, cuando en realidad ha de ser la del lector.

"Badb", de Maurice Riordan



Hace ya bastante tiempo traduje un puñado de poemas de autores británicos e irlandeses por encargo de la delegación española del British Council y para su revista Impressions. Iré dejando aquí algunas de ellas.


BADB


Paseaba por donde el bosque comienza
y cae a picado sobre el río.
De forma que estaba a la altura de las copas
de árboles cercanos, sobre sus hojas,
cuando encontré posada a la corneja.
Tan cerca que la podía tocar con una rama.
Furioso y de improviso, el viento
la hizo alejarse y la volvió a traer.
Compartíamos los intensos olores del boscaje,
la misma luz de octubre, suave malta.
Debí de hacer entonces algún ruido,
pues se puso en guardia y me miró.
Y en aquel intervalo en que las patas
aún no podían alzar su peso de la rama
y no había abierto el pico para emitir
su única y ronca vocal, me mantuvo a distancia
con solo una mirada, una súbita realineación
de los ojos sobre la boca abierta de par en par.
Es la mirada que conocen el mito y la leyenda
-aunque también un atributo útil para un ave
sin talones ni ardides con que poder defenderse-.
Mas su graznido (cuando se produjo) fue débil.
Y ya no estaba: con unos pocos aletazos era
indistinguible de sus congéneres que revoloteaban
alto sobre los árboles, a lo suyo,
próximos, sobrenaturales.


MAURICE RIORDAN (Condado de Cork, 1953)