sábado, 16 de febrero de 2013

Mujeres de Irlanda



Sharon Corr durante su concierto en Sevilla (foto de T.M.R-F.)

Lope de Vega se casó en 1588, el año de la Armada Invencible, cuyos naufragios jalonaron el litoral de Irlanda. Allí se atribuye a la marinería que ganó la costa y su enlace con las nativas la abundancia de personas morenas en ciertos condados. El fénix de los ingenios, como lo llamó Cervantes, contrajo matrimonio de una forma arraigada en aquella isla: mediante un rapto consentido. De raptos como el suyo está sembrada la mitología gaélica, y una melena negra mueve en el escenario una cantante insular que la otra noche nos deleitó en el teatro que ostenta el nombre del poeta y dramaturgo.
            Sharon Corr, que ahora ha emprendido una carrera en solitario tras alcanzar el éxito con The Corrs, desplegó un repertorio que con raíces en la música tradicional de su país tiende a un pop amable, realzado por su buen toque de violín y, en alguna pieza, por las gaitas que no sopla uno de los miembros de su banda (digo no sopla porque este tipo de gaita autóctono se infla con un fuelle mediante la presión del codo, de ahí su nombre uilleann pipes, "gaitas de codo").
            Unos días antes, el embajador irlandés explicaba en Antares las causas de la crisis económica en su país y el camino para la recuperación. Por muchos excesos que allí se hayan cometido, Éire tiene un elemento que siempre sale a flote a diferencia de nuestros hundidos galeones de antaño y no sé si de hoy: el talento, que viene unido a la veneración de artes como la música y la poesía. Lo demuestra el que su actual presidente sea asimismo un poeta (al que le gusta estudiar español) y que en el escudo nacional no rampe un león o despliegue sus alas un águila sino que brille un arpa.
            Me he acordado de todo esto oyendo a Sharon Corr. Una tocaya suya, Sharon Shannon, contagió la alegría de su acordeón en la Expo 92, como decenas de músicos de su patria. No en el Lope, sino en el extinto Apolo actuaron varios, y en el Maestranza, en memorabilísimo concierto.
            Pero estaba en el Lope... Visto el caso que hicieron, para muchos espectadores el mensaje que se emite al principio de los conciertos y anuncia la prohibición de realizar fotos o cualquier tipo de grabación debía de estar no en la lengua de Lope sino en la gaélica. Ahora mismo, Sharon Corr, encerrada en decenas de teléfonos móviles, debe de seguir actuando en Sevilla pluriempleada en diferentes redes sociales. Y como el título de una de las melodías interpretadas ya no es una, sino muchas Mujeres de Irlanda, la bellísima pieza que tocó compuesta por Seán Ó Riada.

(Publicado en El Mundo, edición de Sevilla, el 15-2-13)