viernes, 22 de febrero de 2013

Un recuerdo de Keats


Endymion, George Frederick Watts, hacia 1872


Por eso, alegremente me dispongo
a trazar el relato de Endimión.
Ya la música misma de su nombre
se ha entrado en mi ser, y cada escena
crece fresca ante mí como los verdes
que adornan nuestros valles. Hoy comienzo
muy lejos del clamor de la ciudad;
hoy que despuntan nuevos los capullos
y corren con colores juveniles
en torno de los bosques centenarios;
cuando el sauce suspende sobre el césped
su delicado ámbar, y los cántaros
traen su leche fresca a los hogares.
Mientras el año luzca exuberante
en los jugosos brotes, yo mi barca
guiaré con placidez horas sin cuento
por arroyos que se hunden en la fronda.


(Algunos versos de Endimión incluidos en mi traducción -Keats, Poemas, La Veleta, 2005-, que traigo aquí para recordar que mañana se cumplirá un nuevo aniversario de la muerte del poeta inglés)