jueves, 28 de marzo de 2013

Plenitud de Emmylou Harris




Saco de uno de los dispensadores de periódicos, en la acera de Lexington Avenue a la altura de la calle setenta y tantas, un ejemplar de The Village Voice. Qué lejos queda la época en que esa cabecera era adalid de la contracultura. Hoy es una de esas publicaciones gratuitas cuyas páginas finales albergan anuncios eróticos. De contenido, este número trae un largo reportaje sobre los incidentes de Brooklyn, tras la muerte de un joven negro al que tirotearon, parece que por la espalda, dos agentes de policía vestidos de paisano. 
Esta mañana, en The New York Times, uno de los periódicos contra los que tira con bala el cronista de The Voice, acusándolo de seguir la versión oficial de la policía, veo que el jefe del Departamento del que se puede comprar en un montón de tiendas mercadería con las siglas (NYPD) y el azul, Esposito, se acaba de jubilar. Lo ha hecho la víspera de cumplir 63 años, y en la fotografía que ilustra la noticia se le ve de uniforme recibiendo los parabienes del superintendente del cuerpo, Ray Kelly, que por ser civil viste traje de rayas.
Quien cumple la semana que viene 66, como la famosa ruta que iba, y aún va, al oeste, es la sureña (de Alabama) Emmylou Harris, que desde luego no parece que esté cercana al momento de dejar los escenarios. Hace un rato la hemos escuchado -gran concierto- en el Beacon Theatre, en compañía del tejano Rodney Crowell, con quien ha grabado su último disco, y con el británico Richard Thompson de telonero de lujo.
Harris está muy en forma, y maneja con holgura y gran clase un repertorio amplio y rico. Supongo que Esposito conservará la pistola reglamentaria y ojalá no tenga que usarla. Por su parte, Harris sigue empuñando la guitarra y esa arma aún más poderosa, su voz, que en ciertos momentos, y apoyada por el fuego lento y de terciopelo de Crowell, pone el corazón en un puño.

3 comentarios:

Arcipreste de Bruklin dijo...

Me alegro que estés por estas tierras.

Fran G. Matute dijo...

Qué envidia Antonio! Fíjate que Emmylou y Rodney tocaban en Nueva Orleans al día siguiente de irme yo... y me quedé con las ganas!

Al menos que lo disfrutes tú!

Abrazos.

Antonio Rivero Taravillo dijo...

Me acordé de ti, Fran. Bueno, tú, también te habrás regalado buenos conciertos. A ver i pronto volvemos a cruzarnos por la Avenida, aunque no sea la Quinta. Abrazos.