lunes, 18 de marzo de 2013

Simetrías de Carlos Pellicer



Curioso el caso del poeta mexicano. El año 1937, el de su viaje a España con Juan de la Cabada, Elena Garro, Octavio Paz, José Mancisidor y Silvestre Revueltas, entre otros, es el de la publicación de su poemario Hora de junio. Era el sexto de los suyos, el mismo ordinal que ocupa el mes del título en el año. Lo sorprendente es que a lo largo de su vida Pellicer escribió doce libros de versos, como las estancias del ciclo anual, y que en el momento de la aparición de Hora de junio tenía cuarenta años. Ochenta fue el número total de los que vivió. Este es uno de los sonetos del libro:


Junio me dio la voz, la silenciosa 

música de callar un sentimiento. 

Junio se lleva ahora como el viento 

la esperanza más dulce y espaciosa. 



Yo saqué de mi voz la limpia rosa, 

única rosa eterna del momento. 

No la tomó el amor, la llevó el viento

y el alma inútilmente fue gozosa.



Al año de morir todos los días 

los frutos de mi voz dijeron tanto 

y tan calladamente, que unos días 



vivieron a la sombra de aquel canto. 

(Aquí la voz se quiebra y el espanto 

de tanta soledad llena los días.)