viernes, 22 de marzo de 2013

Una nota y una novela


Hay escritores que se ponen a fabular y hallan en la imaginación el detonante de sus ficciones. Yo aún no he aprendido a componer una novela que no parta de una armazón ya dada por la realidad, por algún hecho histórico o literario, y mis tanteos en el género obedecen todos a la espoleta que guarda la vida de un personaje conocido o que permanece en la sombra para muchos, según el caso. 
Pensaba que había agotado las historias a mi disposición, y que ya poco podía fabular. Y de poco precisamente, de una nota a un libro que he leído recientemente, procede la sacudida que me ha llevado a reincidir temerariamente en la novela, en el morral de ellas, inéditas, que voy acumulando. Aquí hay una narración, esto es el principio de algo, me he dicho. Y en ello ando. La novela futura no sé, pero desde luego el relato condensado que la inspira, esa nota, es un gran hallazgo.  Aquí estoy ahora, levantando de esos mínimos trazos la arquitectura que creo que pedía.