domingo, 26 de mayo de 2013

De Ulises a Ulysses

                   
                                                                       
Portada de la versión en gaélico irlandés de las aventuras de Ulises 
conservada en un manuscrito del siglo XII



                                                                                                           Para José María Moraga

Se ocupa en el Abc Cultural de esta semana Luis Alberto de Cuenca de un libro que estudia la persistencia de Ulises, más hijo de Homero que de Laertes, en la literatura universal. Hace días que lo tengo presente. Al padre de Telémaco, quiero decir. Siempre lo tengo cuando nos acercamos al 16 de junio, el Bloomsday, día en el que desde 1954 se celebra la jornada en la cual se desarrolla la novela de Joyce.
Y esto, además este año, porque ando leyendo aquí y allá sobre la barrabasada comunista contra Andreu Nin, el secretario político del Partido Obrero de Unificación Marxista al que los esbirros de Stalin, don José, secuestraron, torturaron, mataron e hicieron desaparecer tras detenerlo el 16 de junio de 1937 en Barcelona. Que después de saber eso muchos se afiliaran al PCE no deja de resultarme extravagante e incomprensible, más aún que la más enrevesada página del autor dublinés. Nin tenía dos hijas, una de ellas llamada Nora, como la Nora Barnacle que casó con Joyce y que se reunió con él en su primera cita precisamente el 16 de junio de 1904. Manuel Rodríguez Rivero también hablaba este sábado de ella en su colaboración semanal de Babelia a propósito de otro asunto.
Por cierto, que ojeaba ayer por la mañana el libro sobre el género novelístico con el que Luis Goytisolo ha ganado el último Premio Herralde de Ensayo y veía en la misma página cómo el barcelonés escribe bien (otros cuelan un genitivo sajón donde no lo hay) Finnegans Wake. ¡Estupendo! Lo malo es que unas líneas antes copia el título El retrato del artista adolescente (la traducción es de Dámaso Alonso) y unas más abajo en vez de dar Ulises (tres traducciones españolas hay con ese título) garabatea Ulysses, como si fuera obra inédita en español o, algo más grave, un nombre que Joyce se hubiera sacado de la manga sin atender a toda la tradición que aquel lleva detrás, a ese origen sobre el que escribía en su reseña Luis Alberto.

No hay comentarios: