domingo, 5 de mayo de 2013

La Feria



Lo decía Juan Bonilla en la presentación de su libro sobre Maiakovski, Prohibido entrar sin pantalones, antes de que la lluvia lo acallara: el escritor tiene que estar tomando de continuo decisiones, escoger un camino significa dejar atrás otros, y así en toda narración, en todo poema. Durante la Feria del Libro uno tiene que elegir de continuo: acudir a este acto o a aquel, oír a tal amigo o desertar de otro. Además, para mayor complicación, estos días hay también lecturas, homenajes, en lugares que no son el recinto donde están la pérgola o la sala casi clandestina, y bellísima, incrustada como un libro bajo el brazo en la fachada plateresca del Ayuntamiento.
Anoche oímos a Fernando Iwasaki presentar la primera novela de Ioana Gruia. Alejandro Luque, que cubrió el acto, lo cuenta hoy en El Correo de Andalucía. Por mi parte, mañana presentaré con Luis de Pablo Laberinto de Juan Carlos Marset, y el viernes, al lado otra vez de Juan Carlos, Piedra rota de José Ramón Ripoll. Pero hay muchas otras citas a las que me gustaría acudir. Veré si en la caseta donde venden libros esotéricos encuentro algo sobre viajes astrales, la bilocación y otros milagros.
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