jueves, 6 de junio de 2013

Poesía y bicicleta



Por fin he podido empezar a leer Miseria y compañía, el reciente tomo de los diarios de Trapiello. Ya he dejado atrás muchas páginas estupendas, entre las que destacaría las divertidas del viaje a Múnich. Pero hoy lo traigo aquí por unas líneas sobre la poesía que compartí la otra tarde con los alumnos del taller, por lo que tienen de lección sobre la escritura. 
Una mañana de invierno en Las Viñas, su casa extremeña, Trapiello se levanta y va a la chimenea. Entonces: "Cuando luchaba por arrancarle una llama a dos o tres brasas del tamaño de gemas, se presentó medio poema. Mandan por delante un heraldo, casi simepre vestido de mendigo. Los poemas se presentan a medias, la inspiración no da más que la mitad, como una subvención. La inspiración es también un pequeño empujón. Alguien nos ha subido a una bicicleta, pero no sabemos andar en ella. Los primeros metros los recorremos con ese impulso, pero si no empieza uno a pedalear por su cuenta, acabará cayéndose."