viernes, 12 de julio de 2013

De "El árbol de la vida"






TORRE erguida como un rayo de lilas,
como un ramo de sol que del suelo ascendiera,
como una espada clavada que no hiere
el cuerpo traspasado, que se goza
siendo basamento del deseo.
Tus oscuros cimientos que penetran la tierra,
torre esbelta como un tallo de joven,
almenas en tu alto o tu diadema
de piedras y de nubes enlazadas.
Tu doncellez es esa puerta
cerrada y atrancada para siempre;
tus fieles defensores son tus años,
su dura coraza que crece como el musgo,
que espesa su verdor de bronce sin caricias.

(De El árbol de la vida, Colección Puerta del Mar, Diputación de Málaga, 2004) 



                                    

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