lunes, 16 de septiembre de 2013

Algo más sobre J.B. Trend



El número de Babelia del pasado sábado incluye un artículo de William Chislett sobre sendas biografías recién publicadas de los hipanistas Walter Starkie y J. B. Trend. Los títulos de estas obras son Walter Starkie: An Odyssey, de Jacqueline Hurtley, y An Unlikely Spanish Don: The Life and Times of Professor John Brande Trend, de Margaret Joan Anstee; de este segundo libro me hace gracia el no sé si deliberado juego de palabras en "Spanish Don", con don, que en inglés significa profesor de las universidades de Cambridge u Oxford, y el tratamiento de respeto en nuestra lengua equivalente a "señor".
     De la primera de ellas fue catedrático Trend, que es figura que conozco bien porque se pasea por un puñado de páginas del segundo tomo de mi biografía de Luis Cernuda.
     Trend fue profesor de Stanley Richardson, el joven prometedor que frecuentó, siguiendo sus pasos, la Residencia de Estudiantes en Madrid, y antes de nuestra guerra hizo amistad con Cernuda. Casi con toda seguridad fue por mediación de este ante su antiguo catedrático que el sevillano recibió la invitación para dar una de esas charlas en Inglaterra que le permitieron obtener el salvoconducto y abandonar España, para no volver, a mitad de febrero de 1938. Y en 1943 Trend le ofreció un puesto de lector en su universidad, adonde el autor de La realidad y el deseo se trasladó sin dudarlo, dejando atrás su detestado Glasgow. Cernuda ocupaba así el puesto que no pudo ocupar Antonio Machado (la invitación de Trend llegó al poco de morir este otro hispalense en Colliure, en uno de los más lamentables y breves exilios que puedan imaginarse).
     En Cambridge, durante el verano en que allí alquilamos un apartamento en el que avancé en la traducción de los poemas de Shakespeare y en la reconstrucción del sinvivir cernudiano, el nombre de Trend salió a saludarme manuscrito en el baqueteado cuaderno de actas de la Spanish Society de la universidad, club del que el catedrático fue presidente bastantes años. Con qué nostalgia recuerdo ahora el remanso que es el Emmanuel College, donde residió Cernuda aquellos dos años cantabrigenses. Y sin embargo, la primera noche, o quizá algunas más, que pasó en la ciudad universitaria lo hizo en las habitaciones de Trend en Christ's College, quien se las cedió por hallarse él ausente.
     Fue precisamente allí en el alojamiento de Trend cuando en agosto de 1944 Cernuda asistió a una velada en la que se interpretó música española (en la foto que acompaña el artículo de Chislett aparece Starkie tocando el violín, pero Trend fue también un gran aficionado a la música en general y a la española en particular). Conmueven las palabras del poeta, que en una carta a Gregorio Prieto confiesa: "Después de algunos años, oí de nuevo canciones andaluzas y mi emoción fue tal que tuve que cubrirme la cara con las manos y llorar, aunque ya no me importaba que los otros me viesen. Aquella mañana yo había decidido no ver más a mi amor, y la música de mi tierra, apasionada y honda, me atraía a mi alma el amor que yo querría arrojar de mí, y al mismo tiempo la certeza de su inutilidad, de su fatalidad inevitable."
     Unos meses después, en noviembre, y más calmado, Cernuda intervino en una audición comentada de música española que en el Christ's College organizó la Spanish Society. El sevillano habló de Albéniz y de Falla (viejo conocido de Trend, con el que se carteó en una correspondencia en 2007 fue recopilada por el llorado hispanista Nigel Dennis). El viejo tocadiscos no permitió escuchar debidamente las grabaciones, y entonces el presidente de la sociedad invitó a los asistentes a subir a sus propios aposentos, donde es de suponer que sonaría mejor la seguidilla de la Niña de los Peines de la que se habla en el libro de actas.
     Como fue habitual en él con casi todos a los que trató, Cernuda quedó disgustado con su catedrático, ese señor con bigote (no sé si en 1945 lo seguía teniendo) al que retrató José Moreno Villa en 1928, dibujo que, como puede verse arriba, es el que ilustra la cubierta de su biografía. Un año antes, el muy poético 1927, Trend visitó Sevilla y dejó de ella unas agudas estampas en un libro titulado Spain from the South, que mi amigo Fernando Iwasaki paladeó y glosó en uno de los no menos sabrosos textos que componen su Sevilla, sin mapa.
     No uno de aquellos discos que Trend reproducía en su radiogram y que emocionaron a Cernuda, sino una grabación en mp3, aquí se puede escuchar (en inglés) a Margaret Joan Anstee, la autora del libro sobre el hispanista, en una conversación que tuvo lugar en el Hay Festival el pasado mayo.

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