viernes, 13 de septiembre de 2013

El silencio y la mala poesía

R. S. Thomas

Es sabido que hay cierta poesía que ronda el silencio, que bordea el misterio de la palabra cuya mayor aspiración es cesar, herida por lo inefable. Pero también hay poesía mala (si es que puede haber mala poesía, tema de discusión que nos llevaría lejos) que pide el silencio del lector, eso que convenimos en llamar un tupido velo, por respeto a quien la creó con su mejor intención pero que solo fue capaz de crear algo fallido. A veces, sin solicitarlos, nos llegan poemas, libros enteros, malos, deficientes. Lo mejor en esos casos es no arrogarse una cátedra desde la que tronar contra ellos, ¿para qué hacer un daño innecesario? Mejor callar. Se pueden mostrar las deficiencias de un verso, de una estrofa, pero ¿vamos a hacer una enmienda a la totalidad? ¿Y quién es uno, además, para hacerlo? También ha perpetrado bodrios y no está libre de reincidir, como un delincuente. El mutismo es mejor, más sabio.
R. S. Thomas, el gran poeta galés, escribió algo al respecto. Antes de cambiar de idea y engarzar unas cuantas mentiras piadosas, comienza así una carta que no echará al correo:

Apreciado amigo desconocido,
¿a qué enviarme tus poemas?
Admito que somos hermanos;
pero es que no son buenos.
Puedo ver por qué los escribiste,
¿pero por qué mandarlos? ¿Por qué no
enterrarlos, como un gato sus heces?

Pero, sacerdote anglicano, no quiere ser duro, y mucho menos cruel. De modo que escribe que son "grandes poemas" los que les ha mandado el corresponsal, y cierra el suyo con una espléndida imagen cuando dice que ha de soportar 

mi mentira oscura, pusilánime,
como la redonda luna soporta un eclipse.

4 comentarios:

Myriam dijo...

¡Cómo te entiendo en cada palabra!
A veces, la mayoría de las veces uno termina callando, para no causar una herida irreparable. Pero callar ¿no es menos caritativo? ¿no es mejor aclarar aquello que permanece en la oscuridad? ¿No es a la larga más beneficioso iluminar un camino oscuro para que el peregrino enmiende rumbos? Y siempre he sostenido que no hay mala poesía, o la poesía es o no es. Hay poesía y pseudopoesía. Tus palabras iniciales son maestras, me las llevo, con tu permiso. Gracias.

gatoflauta dijo...

Muy sensato comentario, y muy bien ilustrado (y no me refiero a la foto, que también). Aclarar sólo que cuando dices lo de que "si es que puede haber mala poesía" quieres obviamente decir (supongo) que los malos versos, tan abundantes, simplemente no son poesía; son otra cosa. Y también que el silencio a veces no es posible, cuando alguien pide y espera una opinión (lo que, como ya se ha dicho, es normalmente una forma disimulada de pedir un elogio), o sólo lo es a costa de pasar por muy grosero. Yo suelo contestar, y mentir como un bellaco, como todos hacemos, o casi. Mi norma: si me parece que al autor Dios no le ha llamado por ese camino, elogio lo que puedo sin avergonzarme demasiado, y callo lo demás. Para qué darle un disgusto inútil. Y si, bien raramente, me parece que el autor tiene algo, se lo digo, pero no me abstengo de las críticas (expresadas con tanta amabilidad como puedo), porque ahí sí pueden ser útiles, servirle de algo. Por donde, paradójicamente, suelo elogiar más a quien menos vale. Pero es que ésos suelen ser también los que menos soportarían la crítica que merecen, y a los que más daño les haría, incluso aunque hayan aprendido a dismularlo. Así somos generalmente, me parece. Ay.

zUmO dE pOeSíA (emilia, aitor y cía.) dijo...

Mucha gente no publica los poemas que escribe, y resulta que son mejores que otros que sí se publican. Publicar es a menudo una cuestión de carácter, de querer abrirse al exterior y (en el caso de la verdadera poesía -honda, sentida-) mostrar su intimidad en público. De modo que no necesariamente lo que se publica es lo mejor. Debe de haber millares de grandes obras literarias que nunca vieron la luz, que murieron en un diario personal finalmente arrojado al fuego.

Gracias a Internet descubrimos poemas de muchos autores anónimos que son excelentes. En ZdeP hacemos "vuelos de reconocimiento" por muchos blogs y webs, y así descubrimos verdaderas joyas que, en otro tiempo y de no ser por la Red, habrían quedado inéditas.

Por lo demás, no sabía yo que los gatos enterraban sus heces. Al menos mi gata las deja sobre la arena de su bandeja.

Saludos cordiales.

Sandra Suárez

karina dijo...

Lo que dices se siente como un llamado a callar. Lo que hago yo es valerme de la verdad. Muchos que tienen la expertiz engañan a las personas y perpetran una situación que se sostiene gracias a la falta de honestidad. Y esto se extiende al sistema de crítica y premiaciones que ensalza esta mala poesía. La crítica y la autocrítica debe hacerse siempre, como también escuchar y aceptar las críticas hacia uno. Tampoco se trata de descalificar a la persona, sino concentrarse en la calidad del texto.