jueves, 12 de septiembre de 2013

La insomne



¿Qué importa que lo hayamos leído ya varias veces, en el libro en que originalmente se publicó, y luego en recopilaciones posteriores? Siempre encontramos en él cosas nuevas. No los versos, sino uno mismo gana en cada relectura. Con permiso de Jesús Aguado, del que José Ángel Cilleruelo acaba de ofrecer una antología en Fondo de Cultura Económica, aquí va uno de sus poemas más sabios, perteneciente a Los poemas de Vikram Babu (2000):

Como el que sube al cielo para echar un vistazo,
si merece la pena renunciar a este mundo
por lo que allá le espera,
                                        y nadie lo recibe
porque en ese momento los dioses se han marchado
a visitarle a él
                       en la Tierra lejana
(un santo de prestigio tan alto no es frecuente
y despierta pavor, curiosidad).

Decepcionados todos por el esfuerzo inútil,
se encuentran sin saberlo
                                         en medio del camino
entre el Cielo y la Tierra
                                         y por algo ridículo
(quién cede el paso a quién,
                                              una mirada fea)
se amenazan con palos,
                                       con conjuros,
se retan como chulos que han bebido hasta hartarse.

El Cielo abandonado
y la Tierra vacía,
sin dioses y sin santo.
¡Es el momento, amigos, de saquearlos bien!

Vikram Babu pregunta:
                                      ¿a qué esperáis sentados?


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