viernes, 6 de septiembre de 2013

Los gallegos y el voto


Cunqueiro, imitando a su Merlín, en fotografía de Julio Ubiña

Los artículos de Álvaro Cunqueiro hay que leerlos sin lápiz a mano. Como uno se ponga a subrayar frases felices y maravillosas, pronto agotará los yacimientos de grafito. Es lo que sucede cuando se lee la recopilación de textos que publicó a lo largo de siete años en la revista Sábado Gráfico y que ahora ha juntado la editorial Follas Novas. 
Eran los tiempos del final del régimen de Franco y los inicios de la transición, y los cambios sociales y políticos se dejan ver en algunas de las páginas (las más están dedicadas a asuntos intemporales). Por ejemplo, en "De votos y censos", artículo que vio la luz en diciembre de 1976. Se ocupa ahí el genial mindoniense de la costumbre imperante en Galicia de hacer votar a los difuntos: "siempre se dieron maña los electoreros para que alguien acudiese a votar dando por suyo el nombre de un difunto o de un emigrado de Buenos Aires", escribe. Y tras contar varias anécdotas al respecto, refiere esta, mi preferida:

Me contaron hace años que en una villa cercana a Orense, creo que en el Castro de Caldelas, se presentaron al mismo tiempo dos, de partidos opuestos, a votar dando el nombre de un mismo muerto. El presidente de la mesa, un hombre pacífico que temía líos y golpes, que la elección iba igualada, hizo que consultaba un código, y decidió:
-¡Que vote el de más edad!
La norma jurídica que tanto apetece el gallego, o las "divinas palabras", o lo que quieran, pero la decisión fue acatada.

3 comentarios:

Alfredo J. Ramos dijo...

Es literal lo del lápiz. Uno no da crédito a tan permanente inspiración. Pero ese es el estado natural cunqueirano. Si acaso, uno tomaría el lápiz, disimuladamente, para quitarle el "de" a ese Castro Caldelas de la anécdota (y de paso -ay la insomne deformación profesional- ponerle una culebrilla de intercambio de letras al "timepo" cercano, que sin duda se iba en pos de un pulso anglosajón...). Placentero.

Antonio Rivero Taravillo dijo...

Placentero es verte por aquí tras el descanso de agosto, Alfredo. Lo del "timepo" no es influencia del inglés, ay, sino de mis torpes dedos. Ya lo he corregido, gracias. Ahora, que lo del "de" en Castro de Caldelas es así como viene en la colección de artículos. Habría que cotejarlo con el original de Sábado Gráfico o incluso con el original mecanoscrito de don Álvaro. Pero en fin, lo importante es lo mucho y bueno que encierra el libro, del que volveré a hablar próximamente. Un saludo.

Alfredo J. Ramos dijo...

Ya me suponía que vendría así en el original, aunque el nombre oficial de la hermosa villa de la Ribeira Sacra orensana es sin "de". Ahora bien, como Castro es la capital de la Tierra de Caldelas, no es exraño que don Álvaro optara por esa expresión, que en todo caso suena más literaria. Pero en fin, es sólo una bagatela, casi urdida para usar el lápiz. Espero esa nueva entrega sobre el maestro mindoniense. Otro saludo.