viernes, 27 de septiembre de 2013

Poesía y prosa, según Bernier


Juan Bernier

Hojeando el número doble que la revista Cántico dedicó a Luis Cernuda en 1955, encuentro este párrafo con el que Juan Bernier abre su artículo. Tengo la impresión de que no será la última vez que lo vea, ni que lo copie:

Claro está, y así había de ser, que el mundo poético ha vivido siempre en el Parnaso. Es decir más allá de la tierra, en el cielo o el Olimpo si vale. La prosa en cambio echó raíces como un árbol, se mezcló a la tierra, no pudo jamás desmaterializarse, agachó sus orejas y trató de cocina o de filosofía, de lujuria o de hipertensión.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Pienso yo que a la poesía que no eche raíces como un árbol de poco le sirve el Olimpo.
Pacho.

Anónimo dijo...

Creo bastante sensato lo que dice Pacho. Y no demasiado exacto lo de Bernier. ¿De veras falta "terrenalidad" en Catulo, en Villon, o en el trasmundo de Dante? ¿O en Neruda o Vallejo, si se quieren ejemplos modernos y de la propia lengua? ¿Son, cualquiera de ellos -o de tantos otros- más "etéreos" que, un poner, Virginia Woolf? No, oiga, mire, Bernier: en poesía, como en prosa (y como en la realidad) hay de todo, y esas generalizaciones resultan tan cómodas como falsas.