martes, 22 de octubre de 2013

Bocas



No sabemos cuál será la que nos engulla. Una tarde aparentemente normal nos espera agazapada tras un coche que se salta un paso de cebra; una mañana igual a las demás nos aguarda en las frías losetas sobre las que el infarto derrumba con un gope seco el cuerpo. Lo ha escrito el poeta mexicano Antonio Deltoro:

La muerte,
porosa y ávida,
como la esponja
tiene mil bocas.

1 comentario:

Aitor Suárez dijo...

Es mejor no saber cómo, y sobre todo no saber cuándo. De lo contrario sería una asfixiante cuenta atrás que nos paralizaría e impediría vivir. Imaginad: el 17 de agosto de 2021. Y conforme se va acercando... Qué horror, no quiero ni imaginarlo.