domingo, 13 de octubre de 2013

La instrucción y la crítica




W. H. Auden opinaba que reseñar libros malos termina afectando al carácter. En esto la crítica literaria goza de una mejor posición que la impartición de justicia (en la etimología de “crítica” está la palabra griega para “juicio”), pues el crítico, el reseñista, si no le gusta la obra que ha leído puede abstenerse de emitir su dictamen a pesar del tiempo dedicado; el juez, sin embargo, no puede encogerse de hombros: si es de instrucción, ha de investigar lo que siendo constitutivo de delito se ponga en su conocimiento, y si es magistrado de tribunal ha de emitir un veredicto.
            Precisamente con intención de escribir una reseña de ella, pasé este martes por la mañana a recoger la reedición ampliada de la obra periodística de Manuel Chaves Nogales que ha publicado la Diputación de Sevilla. Entregué el documento de identidad y pasé por el detector de metales sin saber aún en ese momento que allí mismo se habían mostrado un rato antes otras acreditaciones bien distintas y que unas armas reglamentarias y unas esposas accedieron al edificio –ignoro el protocolo exacto– quizá saltándose el scanner. Fue al recoger los tres tomos, y ante la pregunta de cortesía por mi parte “¿Y qué tal todo por aquí?” cuando uno de los presentes respondió con ironía: “Muy bien. Hace un momento se han llevado a un señor detenido.”
            Y efectivamente, al mismo tiempo que la Guardia Civil hacía una exhibición ante escolares en la no lejana Plaza de España, en la avenida de Menéndez y Pelayo detenía actuando como policía judicial al director de Industria e Innovación de la Diputación, anterior responsable de la Junta (fue desempeñando ese cargo previo cuando presuntamente delinquió). Con enorme clarividencia y “adelantándose” a los acontecimientos, minutos después el presidente de la institución destituía al detenido. Llegaba tarde, como yo: cuando ya se había marchado la Benemérita. El problema no es que los partidos sean engañados en su buena fe, sino que siempre parecen ser los últimos en enterarse, como quien lee con interés el pronóstico del tiempo en un periódico atrasado.
            ¿Qué diría de esto Chaves Nogales, quien escribió espléndidas crónicas sobre la España y el mundo que le tocó vivir? Ahora toca hacer una recensión de ellas, para que no se me pueda acusar de malversación y de quedarme sin más para mi propio disfrute o para la venta con esos volúmenes pagados con dineros públicos. Justo lo contrario de lo que la juez cree que, manipulando otros libros, los de cuentas, han hecho muchos.

(Publicado en El Mundo, edición de Sevilla, 11-10-13)

1 comentario:

Aitor Suárez (de ZuMo De PoEsÍa) dijo...

Yo ahora estoy leyendo Belmonte, de Chaves Nogales, y me está gustando mucho. No es precisamente un libro taurino, sino sobre la España de "más cornás da el hambre".