martes, 8 de octubre de 2013

Madrid, línea circular




Le pregunté, antes de haber leído su libro, si había tenido presente el título de Seamus Heaney Distrito y circular a la hora de poner nombre a su poemario, y Martín Rodríguez-Gaona me dijo que no. El título del irlandés se refiere a una de las líneas del metro londinense, y el de Madrid tiene también una línea circular, la 6. Pero, traductor de Giono y de Ashbery, Rodríguez-Gaona -y esto lo he visto al leer el volumen-, ha hecho un libro bien distinto, que tiene más que ver con el Eliot de La tierra baldía en cualquier caso, con su retrato de una urbe descoyuntada retratada con el tratamiento del collage. Hay desarraigo (así "Nocturnos senegaleses"), pero también vínculos, homenajes, e incluso poemas dentro de otros. Estos son algunos versos del poeta limeño, engastados (y no solo por el sangrado) en una composición heterogénea:

Un gato salta
desde una desvencijada ventana
y se posa sobre el automóvil
       último modelo-

Sus huellas simétricas
       y perfectas
son la nerviosa colisión
de dos mundos
hace mucho extraviados.

Hay guiños, acarreo de materiales. Más adelante en el poema anterior ("Y esa luz negra que a todos llama") leemos:

Tres y media. Cómo pasan las horas.
Tres y media. Cómo pasan los años.

¿Cómo no recordar los versos finales de "Desde las nueve...", de Cavafis? En la versión de José María Álvarez:

Doce y media. Cómo pasan las horas.
Doce y media. Cómo pasan los años.

Particularmente llamativa es la primera parte de la séptima sección del libro, "Finis desolatrix veritae", donde Rodríguez-Gaona presenta una "instalación con paneles móviles" donde hallamos, cristales que componen un raro calidoscopio, a Lucía Sánchez Saornil, Ernesto Giménez Caballero y dos personajes televisivos que han sido populares en tiempos recientes y que ignoro si lo seguirán siendo. Con el uso de textos ajenos en cursiva aliña el poeta este entrecruzarse bizarro.
Publicada ahora por La Oficina con dibujos de Jacobo Pérez-Enciso, esta obra ganó el Premio de Poesía Cáceres Patrimonio de la Humanidad en su XXIV edición (2011). Luis Alberto de Cuenca, presidente del jurado, declaró que es un libro "que rompe moldes". Tiene toda la razón.