sábado, 12 de octubre de 2013

Patria



Es hoy, doce de octubre, la fiesta nacional de España. Actualmente -en realidad, desde hace décadas- es de buen tono despreciar el patriotismo, pero como resulta que para mí este no tiene nada que ver con el nacionalismo de gradas de estadio de fútbol o con las charangas y panderestas de antaño, ni con la "marca España" (como si un país no tuviera historia, sino un asiento en un registro de patentes), lo diré sin ambages: quisiera algún día merecer el título de patriota
       Blas de Otero, que con tanto amor crítico quiso a España, recuerda que José Cadalso anotó de alguien: "...aunque ama y estima su patria por juzgarla dignísima de todo cariño y aprecio, tiene por cosa muy accidental el haber nacido en esta parte del globo, o en sus antípodas, o en otra cualquiera." Cómo no estar de acuerdo. Quienes creen que su patria es la mejor, o han viajado poco o están predicando de sí mismos la estulticia; pero lo mismo se puede decir de los que reputan a su país como el peor. 
      Bienvenido, pues, 12 de octubre: España no es el peor país para haber nacido, eso es seguro, aunque tampoco el mejor. Pero es el mío, y cómo no querer lo mejor para sus gentes, y sentir la honra de que el azar, la suerte, el destino, me trajeran a esta playa. Y además, porque la poesía, como también escribió ese patriota a su manera, Otero, ha de "salirse por la tangente y colarse por la puerta precintada", este poeta bueno o malo pero que soy yo, y los que lo precedieron, celebra con patriotismo la fiesta de España, que ya sabemos que lo es en conmemoración del descubrimiento de América (sí, por una visión etnocentrista, qué le vamos a hacer). En ese soneto que dedicó a la épica española de los conquistadores Manuel Machado en 1921 (antes del régimen de Franco y aún de la dictadura de Primo de Rivera), escribió acerca de los que fueron tras Colón: Cortés, Pizarro, Alvarado... Juzgar los hechos del pasado con la mentalidad de hoy es una memez muy extendida (otra forma de etnocentrismo, no basada en la comunidad de sangre, sino en la cronológica). Por eso suscribo lo que Machado, el mayor, formula en su primer cuarteto:

Como creyeron, solos, lo increíble,
sucedió: que los límites del sueño
traspasaron, y el mar, y el imposible...
Y es todo elogio a su valor, pequeño.

Evidentemente, es estéril regodearse en las grandezas pasadas. Pero no viene mal recordarlas cuando desde tantos púlpitos se nos dice lo mal que está España, que lo está, sumida como casi toda nación del mundo occidental en decadencia. Patriotismo no es pregonar lo buenos que hemos sido o somos, y sí (lo digo en tono de voz conversacional porque no se trata de lanzar una arenga) una forma de encarar el presente para abordar el futuro. Además, a veces hay que creer lo increíble. Como que España, tras de navegar el globo en un ángulo de 360º, pueda descubrirse, al fin, a sí misma. 

2 comentarios:

zUmO dE pOeSíA (emilia, aitor y cía.) dijo...

Los estados deben diluirse por arriba, mediante la integración, y no por abajo mediante de segregación que propugnan los nacionalistas.

A mí no me importaría que desapareciera España para fundirse en una Unión Europea global o, mejor aún, en un Estado Planetario.

Sara dijo...

Eres el mejor patriota que conozco, Antonio. Buena reflexión -y brillante el comentario sobre la "marca España"!! :-)