martes, 12 de noviembre de 2013

"El mirlo", un poema de Tennyson




EL MIRLO

Oh mirlo, cántame un lay hermoso:
cuando todos los vecinos te dan caza
yo tengo parcelas fertilísimas
donde puedes trinar, comer, morar.

Los emparrados y postes son tuyos,
cuan ancha es la pradera, el parque todo;
las maduras picotas sonsacadas
hoy tuyas son en el jardín tapiado.

Ay, te dejé vivir la primavera,
y tu único placer es, silencioso,
con la dorada daga de tu pico
festonear manzanas estivales.

¡Un áureo pico! La voz de plata
que el frío febrero amó se ha secado:
todo corrompe ya la melodía
que famoso te hiciera, cuando joven.

Y en las cálidas plazas de los parques,
las notas de tu flauta se hacen ásperas
y nunca te oigo, o sólo enronquecido
como el pregón que lanza un buhonero...

Mira que quien no canta cuando el sol
avanza en el azul, tendrá que hacerlo
antes que las hojas nuevas rebroten,
cautivo de la helada primavera.

(Traducción de A.R.T. en La Dama de Shalott y otros poemas, Pre-Textos, 2002)

2 comentarios:

zUmO dE pOeSíA (emilia, aitor y cía.) dijo...

Sólo por constatar que un mismo tema puede inspirar diversamente a varios autores, reproduzco aquí este poema, también dedicado a un Mirlo, de JRJ. Lo tenemos publicado en ZdeP. Por supuesto, la comparación es una enfermedad mental (comparopatía), así que no se trata de comparar poemas ni autores, sino de disfrutar de ambos a la manera de cada uno. Ahí va el poema:

Cantando vas, riendo por el agua,
por el aire silbando vas, riendo,
en ronda azul y oro, plata y verde,
dichoso de pasar y repasar
entre el rojo primer brotar de abril,
¡forma distinta, de instantáneas
igualdades de luz, vida, color,
con nosotros, orillas inflamadas!
¡Qué alegre eres tú, ser,
con qué alegría universal eterna
rompes feliz el ondear del aire,
bogas contrario el ondular del agua!
¿No tienes que comer ni que dormir?
¿Toda la primavera es tu lugar?
¿Lo verde todo, lo azul todo,
lo floreciente todo es tuyo?
¡No hay temor en tu gloria;
tu destino es volver, volver, volver,
en ronda plata y verde, azul y oro,
por una eternidad de eternidades!
Nos das la mano, en un momento
de afinidad posible, de amor súbito,
de concesión radiante;
y, a tu contacto cálido,
en loca vibración de carne y alma,
nos encendemos de armonía,
nos olvidamos, nuevos, de lo mismo,
lucimos, un instante, alegres de oro.
¡Parece que también vamos a ser
perennes como tú,
que vamos a volar del mar al monte,
que vamos a saltar del cielo al mar,
que vamos a volver, volver, volver
por una eternidad de eternidades!
¡Y cantamos, reímos por el aire,
por el agua reímos y silbamos!
¡Pero tú no te tienes que olvidar,
tú eres presencia casual perpetua,
eres la criatura afortunada,
el mágico ser solo, el ser insombre,
el adorado por el calor y gracia,
el libre, el embriagante robador,
que, en ronda azul y oro, plata y verde,
riendo vas, silbando por el aire,
por el agua cantando vas, riendo!

Sara dijo...

A beautifully crafted translation, as always. Y qué lujo, volver a leer pausadamente este poema. Gracias.