viernes, 22 de noviembre de 2013

Noviembre berlinés, una instantánea






Es ahora,
en noviembre,
cuando hay más sol en las hojas caídas que en el cielo
y, contagiado por tanta ciudad,
este se hace gris, de metal y cemento
y cristales opacos que no dejan
ver la luz que en las oficinas muere.

Crápula nocturno, el día
ya está cansado al amanecer.
Para protegerse del frío
se ha echado la capucha sobre los ojos,
y con manos pálidas roza
rostros que no acaricia ni siquiera.

Sobre oscuros radios pedalea,
ladrona de ese oro insensible,
abotargado,
la embozada belleza de muchachas que pasan
sin sombra hacia el olvido.

Color feldgrau, el firmamento
yace cuerpo a tierra, botas embarradas,
como un soldado de la Wehrmacht
muerto en el frente.

Y un hombre aquí, que camina a tientas
no por la oscuridad: por el recuerdo
imperioso del sol que deslumbraba,
invisibles como él mismo, los poros,
los ojos de su piel mediterránea.

(A.R.T., 15-11-13)

2 comentarios:

zUmO dE pOeSíA (emilia, aitor y cía.) dijo...

Excelente poema. Por cierto, hoy le sacan en El Cultural de El Mundo (página 27). Saludos.

Antonio Rivero Taravillo dijo...

Muchas gracias.