viernes, 29 de noviembre de 2013

"Turismo"



Solo por el poema de este título ya es recomendable la lectura de El falso techo, el segundo libro de poesía de Erika Martínez (autora además de un libro de aforismos, Lenguaraz, también en Pre-Textos). De la hipocresía, del mirar como quien no quiere la cosa por encima del hombro -literalmente- porque la muchacha etíope con nombre postizo occidental se arrodilla para limpiar el pie, y limar, y pintar las uñas, trata este poema casi en prosa. Su versículo final: 

Acepto que me sirvan cerveza, que cultiven lo que como y cosan lo que visto: acepté que me hicieran la pedicura. Tan solo hay una diferencia simbólica. Eso pensé, simbólica. Y dejé a Betty que siguiera.