viernes, 31 de mayo de 2013

Plaza de América



Del tamaño de un arvejón, 
la Tierra.
Hace solo un instante era aquel niño
que daba de comer a las palomas.

miércoles, 29 de mayo de 2013

Leer a Sheridan


María Félix

Si no brindara numerosos otros atracticos, la revista Letras Libres se las bastaría para hacerme ir al quiosco por la colaboración mensual que en ella publica Guillermo Sheridan bajo el título "Saltapatrás". Sin ir más lejos, me acaba de hacer sonreír, y reír, en "Amores con María", aparecida en el número de mayo. La revista es generosa y permite su lectura en su página de Internet, de modo que aquí la comparto yo también sin egoísmos. Es el de Sheridan un humor escrito desde el yo, no necesariamente íntimo o confiable, que explota las situaciones ridículas y los equívocos mediante la nunca suficientemente ponderada autoironía. En este último artículo, o relato, o lo que demonios sea, me ha recordado mucho a otro gran humorista mexicano, Jorge Ibargüengoitia, con cuyo volumen La ley de Herodes y otros cuentos tiene más de una coincidencia; por ejemplo, aunque solo fuera por el ambiente del celuloide, con "El episodio cinematográfico", aunque no únicamente este relato del de Guanajuato. Disfruto de ese humor, no sé si favorecido por el tequila, que también orea las páginas de, pongamos por caso, el veracruzano ahora afincado en Barcelona Jordi Soler, quien tiene párrafos y páginas desopilantes en el libro que estoy ahora mismo leyendo, Los rojos de ultramar. Pero eso es ya otra historia. Antes de que acabara el mes de María, y a falta de flores, aquí están esos amores tan joviales, tan ledos, que ofrece Sheridan y que, por ser regalo, más hay que agradecerle.

martes, 28 de mayo de 2013

Elegía sumeria




En el Caixaforum de Madrid se puede ver estos días una exposición titulada Antes del diluvio, dedicada a la antigua Mesopotamia. Se ha programado, para acompañarla, un ciclo de conferencias que cubren desde la arquitectura hasta la epopeya de Gilgamesh. Quizá a algunos de quienes asistan les interese leer, además, un poema singular de uno de nuestros más insólitos poetas españoles del siglo XX, Juan Eduardo Cirlot. A lo largo de 388 versos alejandrinos, Cirlot nos lleva a esos parajes lejanos en el espacio y el tiempo a través de su Elegía sumeria, publicada en 1948 (al año siguiente del extraordinario Susan Lenox), y hoy recogida en el primer tomo de su obra poética: En la llama. Poesía (1943-1959), disponible en Siruela. Comienza así la salmodia de la introducción a este texto hipnótico:

Todos los pasos tienen la forma del pasado,
la forma de las formas donde todo se muere
cayendo en su recinto de plata desbordada,
elegida en el borde de las sombras azules.

lunes, 27 de mayo de 2013

Piedra rota






Es un nombre que recuerdo, a lo lejos, primeramente porque lo traían las ondas. Las de los programas de Radio Nacional de España en que colaboró, donde prestó un gran servicio como musicólogo. Luego lo conocí y aprecié como poeta, y como director de esa estupenda publicación, RevistAtlántica de Poesía, que como muchas de las mejores revistas españolas de finales del siglo XX y principios del XXI, han partido de Cádiz y su provincia como un galeón que, más allá de sus baluartes, busca el ultramar. Ahora lo traen otras ondas, las olas del océano, los paseos por la playa que le dieron un día la imagen de esa piedra rota del título de su más reciente libro.
Ganador de premios de poesía como el Rey Juan Carlos I, el Villa de Rota o el Tiflos, José Ramón Ripoll recogió sus libros más recientes, pulidos como las piedras en la arena o esta rota del título último en Hoy es niebla (2002). 
Piedra rota, que toma el título de un verso de T.S. Eliot perteneciente a "Los hombres huecos", lo componen un preludio y tres movimientos, y se trata de un poema unitario dividido en fragmentos (de títulos tentativos presentados en cursiva y entre paréntesis), en los que ese guijarro partido se hace trasunto del propio poeta, y este dialoga con él. El autor lo explica muy bien en ("Incisión"):

Piedra que has traspasado la memoria
de los océanos y ríos,
has llegado hasta aquí para anunciarme,
no tu largo viaje, 
sino mi rostro
grabado entre tu forma y argumento.

La musicalidad de este libro despojado de anécdotas y que va a lo esencial, es muy grande. Hay leit-motiven que se manifiestan una y otra vez, y un bucle como el que une los textos de las páginas 114 y 115: el primero acaba con el verso "en esta orilla abandonada.", y el siguiente se abre con "En esta orilla abandonada eres". En el tramo final habla y silencio se unen, se confunden hasta llegar a ese sin lenguaje de Paul Celan al que se ofrece un homenaje explícito.
Es un libro valiente Piedra rota, un largo poema al que podríamos calificar de ambicioso, pero podando del término todo lo que pueda tener de arrogante, como el mismo poema carece de sucesos, de accidentes. Aquí José Ramón Ripoll busca lo hondo. Y lo alcanza. 


domingo, 26 de mayo de 2013

De Ulises a Ulysses

                   
                                                                       
Portada de la versión en gaélico irlandés de las aventuras de Ulises 
conservada en un manuscrito del siglo XII



                                                                                                           Para José María Moraga

Se ocupa en el Abc Cultural de esta semana Luis Alberto de Cuenca de un libro que estudia la persistencia de Ulises, más hijo de Homero que de Laertes, en la literatura universal. Hace días que lo tengo presente. Al padre de Telémaco, quiero decir. Siempre lo tengo cuando nos acercamos al 16 de junio, el Bloomsday, día en el que desde 1954 se celebra la jornada en la cual se desarrolla la novela de Joyce.
Y esto, además este año, porque ando leyendo aquí y allá sobre la barrabasada comunista contra Andreu Nin, el secretario político del Partido Obrero de Unificación Marxista al que los esbirros de Stalin, don José, secuestraron, torturaron, mataron e hicieron desaparecer tras detenerlo el 16 de junio de 1937 en Barcelona. Que después de saber eso muchos se afiliaran al PCE no deja de resultarme extravagante e incomprensible, más aún que la más enrevesada página del autor dublinés. Nin tenía dos hijas, una de ellas llamada Nora, como la Nora Barnacle que casó con Joyce y que se reunió con él en su primera cita precisamente el 16 de junio de 1904. Manuel Rodríguez Rivero también hablaba este sábado de ella en su colaboración semanal de Babelia a propósito de otro asunto.
Por cierto, que ojeaba ayer por la mañana el libro sobre el género novelístico con el que Luis Goytisolo ha ganado el último Premio Herralde de Ensayo y veía en la misma página cómo el barcelonés escribe bien (otros cuelan un genitivo sajón donde no lo hay) Finnegans Wake. ¡Estupendo! Lo malo es que unas líneas antes copia el título El retrato del artista adolescente (la traducción es de Dámaso Alonso) y unas más abajo en vez de dar Ulises (tres traducciones españolas hay con ese título) garabatea Ulysses, como si fuera obra inédita en español o, algo más grave, un nombre que Joyce se hubiera sacado de la manga sin atender a toda la tradición que aquel lleva detrás, a ese origen sobre el que escribía en su reseña Luis Alberto.

sábado, 25 de mayo de 2013

El ruido




Lo mismo que un hedor para el olfato, un adefesio para la vista, un estrago para el gusto, una punción para el tacto, el ruido es la tortura del oído, una afrenta que en nuestros días bobos va a más como una mancha de chapapote que empezuña las playas del sosiego. El ser humano, tan atolondrado siempre, gusta de interferir en la naturaleza dejando su impronta innecesaria, su huella lastimosa de zascandil metomentodo. Y, con los avances tecnológicos, que casi todo hacen posible, ha conseguido multiplicar el ruido como una legión de larvas, un plural tósigo.
Vas caminando y siempre se impone el pregón de quien no se conforma con llevar discretamente su estulticia y quiere que esta se conozca estereofónicamente. Entras en una tienda y ahí está –la llamémosla así– “música” enlatada, que solo tiene de música la unión de sonidos como los elementos químicos pueden dar una medicina –Bach– o componer un veneno: esos cantantes reducidos por una mutación cancerígena a contantes y sonantes, como el dinero. Imposible no pensar que los artículos que allí se expenden no sean tan malos como lo que vomitan machaconamente los altavoces. Dan ganas entonces de seguir con la ropa propia hasta que sea harapos, todo por no someterse a esas agresiones; y, de ser posible, habitar un monasterio de cartujos como desintoxicación.
El ruido ambiente es una invitación al griterío. Ruido llama a ruido. Y a ronquera, afonía. Cuanto mayor es una tontería, más alto se dice. Las cuerdas vocales demarcan el cuadrilátero en que caemos noqueados.
La batahola es siempre plaga en nuestras calles. Una imposición, una chulería del que más chilla. Ningún son debería ser tolerado en los espacios públicos salvo el que mane de instrumentos musicales sin electricidad, y solo en determinados horarios. Los amplificadores a cielo abierto son pequeñas dictaduras, genocidios de neuronas, golpes de Estado contra la paz legítima.
Si siempre esto es así, más estos días de primavera en que cantan los pájaros. El silencio es necesario para escuchar los trinos, el canto de los mirlos, el gorjeo en los nidos. A la armonía se le parte el pescuezo como a un ave para echarla al guiso que pudiendo ser manjar queda en bazofia, porque no se necesita que suenen tantas cosas. Basta que lo hagan unas pocas verdaderas.
Se puede ser insensible a la belleza, mas nunca se ha de tolerar que alguien inflija a los demás la amputación de lo bello. Se puede ser lombriz y ajeno a lo aéreo, a las alas. Pero es un crimen sofocar el canto.

(Publicado en El Mundo, edición de Sevilla, el 24-5-13)

viernes, 24 de mayo de 2013

Condena


Mariano Medina, el "hombre del tiempo" 
cuando éramos chicos


Hasta el cuarenta de mayo... esta prolongación del mal tiempo es como el inri de la condena esa, la última jornada de los seis meses y un día.

jueves, 23 de mayo de 2013

Hijo



Que José Mateos publique una nueva entrega de su poesía es siempre una noticia excelente. Con su eco rubeniano, Cantos de vida y vuelta (Pre-Textos) es la más reciente. Incluye canciones, romances, y este impresionante "Hijo", que es ambas cosas y colinda, pero sin servidumbre de paso, con el mejor José Luis Hidalgo de Los muertos:

¿Para venir a este mundo
en qué otro mundo habrás muerto,
hijo? ¿Qué voces te arrastran
y quién te echará de menos
allí, donde nadie sabe
que estás aquí y eres nuestro?

¿Cuántos días, cuántas noches
vivirás, mi dios pequeño,
junto a nosotros, oculto
y reclamado por ellos?

miércoles, 22 de mayo de 2013

Piedra del Molino, 18



No es una dirección -calle con número- lo que da título a esta entrada, sino el nombre de la revista arcense y la entrega correspondiente a la primavera de este año donde se publica este poema mío:


EL GIRASOL

¿Cuántos astros maduran
en su redondo núcleo?
¿Cuántas pipas se aprietan
en su galaxia?

Todos andan equivocados:
como un burro de noria, rucia y triste,
nuestra estrella da vueltas
en torno de este quieto girasol.

Espejo circular del universo,
su retrato más fiel,
es hostia consagrada de la misa del mundo
en su dorado cáliz.

Un agujero negro
donde pernocta el día.
Se mira en su álbum de fotos.
Se reconoce.

martes, 21 de mayo de 2013

Con Bieito Iglesias en La Mercería



A veces uno quisiera no escribir y dedicarse por entero a la lectura, pero de algo hay que... morirse de hambre. Desde el pasado viernes tengo en la pila de libros a los que meter mano y ojos El mejor francés de Barcelona, volumen de cuentos del autor gallego Bieito Iglesias que fue presentado la otra tarde en La Mercería. Pasamos un buen rato, sin duda. La presentación corrió a cargo del propio Bieito y del compañero de Estado Crítico Manolo Haro. Luego conversamos sobre Cunqueiro, el Camino de Santiago, la literatura de aquel finisterre... En cuanto al lugar, qué decir: ya, a solo tres meses de su apertura, es lícito afirmar que se trata de uno de los sitios con más encanto para realizar actividades culturales en Sevilla. Pero eso salta a la vista.

lunes, 20 de mayo de 2013

Bajo mi ventana


                                (Homenaje a Larkin)

Antes, para pelar la pava
hacían falta un chico y una chica
y un poyete o un banco.

Pero ahora -ménage à quatre,
contra natura-,
también la "música" de un mp3.

Si no Cupido,
ojalá les falle la batería.

domingo, 19 de mayo de 2013

De la actualidad


Igual que el Cid ya muerto
gana batallas,
ese quiosco de prensa abandonado
sigue dando noticias de la crisis.

sábado, 18 de mayo de 2013

De Sevilla a Sinaloa




Agapito Maestre viene mostrando a los lectores de EL MUNDO la cara más amable de México, la que alumbra la cultura, que allí es a menudo de pasmosa riqueza. Pero al país lo atenazan enormes contradicciones y una élite intelectual no puede ser confundida con las condiciones de vida –y de muerte– del resto de la población. La paz de la biblioteca o la animación de las “cafebrerías” (librerías con café de El Péndulo, que ahora celebra su vigésimo aniversario) tienen poco que ver con las balaceras o los secuestros exprés.
En Culiacán está uno de los más encantadores alojamientos de México. En la calle de tal nombre y en la capital del país, quiero decir (un D.F. que sigue siendo relativamente seguro). Porque, en el estado de Sinaloa, Culiacán no tiene hostelería digna de reseñar. De uno de sus hoteles, el Flamingos, salieron hace unos días dos españoles, uno de ellos sevillano, y ya no regresaron. Nuestros compatriotas no fueron plagiados, parece (en México plagio significa secuestro), sino ejecutados tras el robo, pues faltan sus carteras. Fernando Carmona procedía de la barriada Martínez Montañés, las Tres Mil, en la zona conocida como Las Vegas: un nirvana comparado con lo de allí, pues en las horas previas a su desaparición morían en aquel estado quince personas de forma violenta, dos de ellas decapitadas. En el mismo Culiacán fueron “ejecutados” otros cuatro hombres en la madrugada de este lunes.
Qué extraño: se baja uno de la estación de Metro de Sevilla, en la ciudad de México, y cruzando dos calles está en la de Sinaloa, sinónimo de cártel y sicarios. Pero no el vial capitalino, sino el estado, es lo que tiene fama de peligroso, como el vecindario en que moró Carmona, sin que eso quiera decir que los habitantes de uno y otro sean criminales, puesto que mucho más son víctimas.
En tiempos recientes México ha emprendido una depuración de sus agentes de policía, a menudo conniventes con el crimen organizado. Pero el diario Reforma ha publicado que el 80% de los suspendidos en los exámenes de confianza siguen en sus puestos por falta de dinero para las indemnizaciones de despedido. No es baladí: los reprobados fueron 64.000, incluidos 5.821 mandos
Quizá se pueden colocar allí como maderos muchos jóvenes españoles en el paro. Y no solo ellos. Los asesinados trabajaban en la venta ambulante. En cuanto a los médicos españoles, tienen salida asegurada empleándose como forenses en México. De hecho, un forense en Sinaloa debe de ser el trabajo más atareado del mundo.

(Publicado en El Mundo, edición de Sevilla, el 17-5-13)

viernes, 17 de mayo de 2013

Instante con naranja



Afortunadamente el teléfono móvil se había quedado sin batería, porque ¿para qué fotografiar lo que a la fuerza había de ser un remedo, un pobre retazo? (Uno de los cielos más increíbles que he visto en mi vida fue, paseo de la Reforma adelante, sobre el bosque de Chapultepec, en México. La imagen que grabé entonces es un monumento a lo indecoroso de la técnica cuando se trata de reproducir lo que es milagro en la retina.)
La otra tarde, junto a la torre del Oro, una naranja sin piel ni límite ni otra forma que la de la belleza colgaba del cielo sobre el Guadalquivir. Ante él, el ámbar del semáforo era una lastimosa emulación parpadeante: atardecer, noche cerrada, atardecer, noche cerrada, atardecer... Por el paseo del Colón y hacia el de las Delicias un par de ambulancias berreantes pasaron mientras estábamos en la terraza del bar: deudos, hermanas pequeñas, también ellas naranjas, las sirenas llevaban en sus camillas al sol herido hacia el barrio de Heliópolis, su ciudad.

jueves, 16 de mayo de 2013

Una dedicatoria



Parece obsceno reproducir la dedicatoria que le hacen a uno en un libro. Pero como se trata de la que hace un personaje, mezclando las bromas con las veras, y en un libro al que le vendrá bien la promoción, aquí la dejo. Al parecer, y en la novela de este Palacio Rojo que escribe muy bien, un tal Bernardo quería endilgarme un manuscrito en mi anterior avatar como editor. Y el personaje, que algo sabe de la tradición gaélica, ideó estas líneas a modo de zalamera dedicatoria para persuadirme:

No le sobrecoge la noble noche del norte. Adivina que, en esa sombra del día, el espejo roto del sueño degüella la vigilia. Y adivina que fueron primero los colores y luego las preguntas. Todos los idiomas son el sacudir de la carne cansada, pero fue el inglés el nacido en más sueños. Él escribe dream, pero sueña aisling. Y un viento le llega hasta el alma. 

martes, 14 de mayo de 2013

El barbero de Sevilla



Anda desnortado mi cuero cabelludo, contagiado por el cerebro que supuestamente llevo bajo él, que también sabe lo suyo de confusiones. ¿Dónde irá dentro de unas semanas a que lo corten? ¿Sobre qué maldita tela negra sembrará sus canas? Le han cerrado la peluquería que frecuentaba en la calle Almirantazgo, junto al arco del Postigo. 
Ahora tendré que dar con otro barbero, pero mejor que buscar en el listín telefónico podría, se me ocurre, tirar de la lista de los trescientos que comparecen poco antes de ir al frente en una escena de Campo abierto, la segunda parte de El laberiento mágico. Allí, Max Aub se vuelve homérico y tras decir que son trescientos del oficio (lo que hace pensar que griegos contra persas) pasa a nombrar a todos los del batallón de los Fígaros, dando de muchos la procedencia y alguna circunstancia: "Santiago Arellano, de Alba de Tormes, medio dormido siempre, a menos que lo esté del todo"; "de la calle Mayor: Fernando Escudero, tan menudo, que a veces tiene que afeitar poniénsose de puntillas; "don Narciso Campos, vegetariano y teósofo, inventor de una nueva manera de secar el pelo"... Y así durante bastantes páginas y hasta contar los trescientos. Y más.
Pero para campo abierto, el calvero que ya crece en medio del bosque de la coronilla.

lunes, 13 de mayo de 2013

domingo, 12 de mayo de 2013

Paraíso



De Dante a Milton o el Pound final de las notas para el Canto CXX (I have tried to write Paradise...), el Paraíso ha tenido siempre comercio con la mejor poesía. Hoy lo prueba una vez más este ejemplar de la revista jiennense que, número 8, tengo entre las manos. Me gusta Paraíso, su diseño, su contenido, lo que reúne bajo la dirección, yo creo que muy acertada, de Juan Carlos Abril.
La poesía tiene mucho que ver con la estructura, con la ordenación de los números (los versos), con los acentos. Paraíso se despliega en secciones definidas: la de apertura, "Tres morillas", que incluye las claves que Alí Chumacero dio sobre su gran "Responso del peregrino"; "Poesías completas" (recensiones de eso precisamente, las poesías reunidas de diversos autores); algún ensayo bajo el epígrafe "Bonus Track" (aquí, "Breve introducción a la poesía rumana"); una muestra de obra en marcha de poetas (en este número la sección adopta el título de "No te echará de mi pecho"); la tributaria "Paraíso perdido", con versos de poetas recientemente fallecidos (Gonzalo Rojas, Tomás Segovia y Nicanor Vélez); y, como postre, "Los alimentos", una veintena larga de reseñas de publicaciones poéticas.
Entre muchos otros colaboradores, este número de la revista que coeditan la Diputación y la Universidad de Jaén (qué gusto que haya uniones tan fructíferas), figuran Pablo García Baena, Homero Aridjis, Carlos Alcorta, Juan Carlos Sierra, Josep M. Rodríguez. Pero son muchos más: los anteriores son solo un puñado de ellos. La edición se enriquece con ilustraciones de Ginés Liébana en cubierta, contra e interior. 


sábado, 11 de mayo de 2013

Andalucía de los Niños




Borges, que parafraseando lo que él mismo afirmó del cantar de Gardel, cada día escribe mejor, cuenta en uno de sus relatos cómo en cierto imperio la cartografía fue perfeccionada hasta el grado de que el mapa de una provincia ocupaba una ciudad entera, y el del imperio todo la superficie de una provincia. Y añade: “Con el tiempo, estos mapas desmesurados no satisficieron y los Colegios de Cartógrafos levantaron un mapa del Imperio, que tenía el tamaño del Imperio y coincidía puntualmente con él. Menos adictas al estudio de la cartografía, las generaciones siguientes entendieron que ese dilatado mapa era inútil y no sin impiedad lo entregaron a las inclemencias del sol y los inviernos.” El breve cuento termina describiendo cómo en los desiertos perduran despedazadas ruinas de ese mapa, reliquias habitadas por animales y por mendigos.
            La Andalucía de los Niños, aquella atracción al por menor de las mayores bellezas de nuestra tierra, fue desahuciada de Isla Mágica hace dos años y, devuelta por el parque temático, ahora es responsabilidad de la Junta. Lo de responsabilidad es un decir, naturalmente, a la vista de la falta de celo en evitar los destrozos que viene sufriendo el recinto.
            Pero nada más ingenuo que escandalizarse por ello. Al fin y al cabo, se trata de una maqueta fidedigna de lo que Andalucía, y aún toda España, es hoy: un lugar desolado (como una imagen de esas “Regiones devastadas” que daban nombre a barriadas de menesterosos), donde crece el jaramago y el destrozo campa, más que por sus respetos, por la falta de ellos, o él, en el primero que fuerza una valla y, Gulliver malvado, causa un seísmo en esa arquitectura un día de ensueños infantiles y ya pesadillesca. “Del rigor en la ciencia” se titula el cuento de Borges. Una ironía aquí, donde no hay rigor para perseguir al bárbaro ni ciencia para educar en el civismo.
Así, esas truncas miniaturas son como un cuadro de Antonio López, casi una fotografía. Si despojan el cementerio, cómo vamos a sorprendernos de que arrasen la cúspide de la pequeña Giralda sin que quede huella del Último cuerpo de campanas, haciendo borrón de Rafael Montesinos.
        La Andalucía que estamos legando a los niños es como ese solar de la Isla de la Cartuja: un lugar venido a menos, una ruina. La infancia terminó; pero a falta de unos padres que dijeran que había que guardar los juguetes, estos han quedado esparcidos y rotos, pisoteados por la suela –que nunca se gasta y cada vez es más claveteada y punzante– de la realidad.

(Publicado en El Mundo, edición de Sevilla, el 10-5-13)

viernes, 10 de mayo de 2013

jueves, 9 de mayo de 2013

Pantalla y pérgola

Los premiados por la Feria del Libro de Sevilla este año. 
En el centro, Fran G. Matute por Estado Crítico

No siempre se tiene ocasión de ver y escuchar, al natural y no aprisionado en la pantalla, a quien mantiene un blog. Esta tarde sin embargo algunos miembros de Estado Crítico hablaremos del nuestro, recién premiado, bajo la pérgola de la Feria del Libro de Sevilla. Será a las ocho de la tarde y José María Moraga, Manolo Haro, Fran G. Matute y yo mismo, reciente polizón en esa nave, mantendremos una conversación sobre el mundo de las reseñas de literatura en Internet y sobre nuestro caso particular. De modo que aquí queda la entrada de hoy de este otro cuaderno de bitácora, dejando lo que pueda añadir para la tarde. 

miércoles, 8 de mayo de 2013

Una cabeza disciplinada


Coleridge antes de salir en busca de Gecé

Haber terminado tres novelas en un breve plazo (ahora mismo están siendo leídas por sus posibles editores) y andar empeñado con la cuarta tiene eso: una efervescencia de ideas que exige cabeza más disciplinada que la mía. Si no, durante la continua corrección de las primeras y la simultánea escritura de la última, cómo evitar que la danza hasta el mareo de las neuronas haga que una frase, una descripción, un personaje vaya a parar al libro que no le corresponde. Por ejemplo, que aparezca por una calle de Sevilla, años veinte, un escarabajo verde -taxi en México-; o que Coleridge se levante de una cena para ir al encuentro de Ernesto Giménez Caballero; o hacer que al homenaje a Góngora de la generación del 27 asista, delgada y rubia, la Elena Garro que no vino a España hasta diez años después; o que Maud Gonne se moje los labios no con una Guinness, como pide el decoro espacio-temporal, sino con una negra Modelo. Son, como se ve, novelas con figurantes prestigiosos. Da igual, tal como va el mundo dentro de poco serán desconocidos todos y únicamente redivivos por mi magín, cuyos frutos -no nos engañemos- tampoco leerá nadie.

martes, 7 de mayo de 2013

Editores


¡Editores! Qué peligro tienen. Hoy he estado con tres. Uno me ha encargado una traducción, otro un prólogo y el tercero se ha interesado por una reedición. ¡Editores! Benditos sean.

lunes, 6 de mayo de 2013

Premio



Esta mañana la Feria del Libro de Sevilla ha entregado sus premios, que han recaído, entre otros, en el blog de reseñas literarias Estado Crítico, de cuyo pelotón forma uno parte desde hace poco. Me ha hecho la natural ilusión compartirlo con un buen puñado de amigos, y con Eva Díaz, también galardonada y compañera en las páginas de El Mundo, el periódico con el que colaboro igualmente. Pero para sorpresa y premio, el de la vocecilla que antes de comenzar el acto me dijo: "¡Tito!" Era mi sobrina Helena, que giraba visita a la Feria con su colegio. No la cambio, con sus gafitillas y su alegría de dieciocho quilates al verme, corriendo tras el beso para volver con sus compañeros y la señorita que los pastoreaba entre casetas y actividades de animación a la lectura, por ninguna azafata con minifalda en un podio, maillot amarillo o ducha de champán. Y, que los colegas premiados me disculpen, ni siquiera por el premio libresco-feriante. Con nombre que viaja de Homero a Poe, el premio de hoy ha sido ver a Helena, la joven lectora, esbelta y pequeñita como una ele minúscula.

domingo, 5 de mayo de 2013

La Feria



Lo decía Juan Bonilla en la presentación de su libro sobre Maiakovski, Prohibido entrar sin pantalones, antes de que la lluvia lo acallara: el escritor tiene que estar tomando de continuo decisiones, escoger un camino significa dejar atrás otros, y así en toda narración, en todo poema. Durante la Feria del Libro uno tiene que elegir de continuo: acudir a este acto o a aquel, oír a tal amigo o desertar de otro. Además, para mayor complicación, estos días hay también lecturas, homenajes, en lugares que no son el recinto donde están la pérgola o la sala casi clandestina, y bellísima, incrustada como un libro bajo el brazo en la fachada plateresca del Ayuntamiento.
Anoche oímos a Fernando Iwasaki presentar la primera novela de Ioana Gruia. Alejandro Luque, que cubrió el acto, lo cuenta hoy en El Correo de Andalucía. Por mi parte, mañana presentaré con Luis de Pablo Laberinto de Juan Carlos Marset, y el viernes, al lado otra vez de Juan Carlos, Piedra rota de José Ramón Ripoll. Pero hay muchas otras citas a las que me gustaría acudir. Veré si en la caseta donde venden libros esotéricos encuentro algo sobre viajes astrales, la bilocación y otros milagros.
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sábado, 4 de mayo de 2013

Aquilino Duque




Nunca fue acomodaticio, y desde hace varias décadas es una inteligencia molesta; es decir, muy necesaria. No levantaré ahora un censo de los escritores sevillanos, pero para mí que es el decano de todos nosotros, y ostenta el puesto, mal que a muchos les pese, en plenitud de forma mental y aun física.
            La semana entrante recibirá un homenaje organizado por Casa de los Poetas y la Fundación de Cultura Andaluza. Es de justicia. Si el gobierno de la Junta de Andalucía no confundiera churras con merinas (la ideología con la excelencia), ya tendría la medalla de oro de la región. Otra, diaria (o mejor vespertinamente), recibe sobre la torre de su casa aljarafeña: el sol que se pone en el occidente hacia esos Zufre e Higuera de su infancia tan hermosamente rediviva en su libros memorialísticos.
            Duque, sevillano de 1931, ha publicado novela, ensayo y poesía, además de traducción literaria, y todo lo ha hecho bien, con tino y con hondura. Cuando tuve posibilidad, reedité dos novelas suyas, El mono azul y Los consulados del más allá. Ojalá hubieran sido más.
Me recuerdo en el hotel en que Cernuda se alojaba en sus viajes a México leyendo entre sorbo y sorbo de una cerveza helada el manuscrito de la más reciente, Caza mayor, que luego publicó Abelardo Linares en Renacimiento. Una de aquellas tardes hablé con la viuda de Octavio Paz acerca de las cartas que su marido había recibido del autor de La realidad y el deseo. En la posdata de otra que Paz escribió en agosto de 1982 a Pere Gimferrer, el mexicano escribió: “Olvidé algo sobre lo que hacía tiempo quería hablarte. Más bien dicho, alguien: Aquilino Duque. Me visitó hace años en la India y, después de un silencio muy largo, empezó a escribirme y a enviarme sus artículos, algunos con citas mías. Ahora pasó por aquí y me visitó varias veces. Me contó que había sido amigo tuyo y que, aunque ya no se ven, su estimación hacia ti no había cambiado. Me contó también que tú te habías molestado con él porque en una novela suya había una sátira en contra mía (me conmovió doblemente, por tu gesto amistoso y por tu discreción –nunca me lo dijiste). Te confesaré que, a pesar de todo esto, Aquilino Duque me parece inteligente y que encuentro que sus juicios políticos y literarios son, casi siempre, acertados. Es apasionado pero no mezquino –creo. Ahora me ha dejado una colaboración para Vuelta que publicaremos en un número próximo. Pero el personaje me ha interesado y quisiera saber más de él."
En Sevilla podremos saberlo estos días.

(Publicado en El Mundo, edición de Sevilla, el 3-5-13)

viernes, 3 de mayo de 2013

Tangos

Malevaje en su actuación sevillana, 2 de mayo de 2013 (foto de T. M. R-F.)

Siempre me gustaron. Y sus hermanas las milongas. Cuando era muy joven, porque sí: esa razón afilada como un cuchillo malevo dispuesto a defender lo indefendible; además, fue mi manera de reaccionar a las modas imperantes; una forma de poncho (porteño) con el que embozarme el rostro ante el gusto ajeno y zafio. La verdad es que lo que canta Gardel -el pretérito no se compadece con su frescura- es siempre delicioso, sean las letras y la música suyas o no, que muchas veces lo eran. Quiero decir, lo son.
Luego he visto que el tango ha ido ganando adeptos. Cae por su propio peso que una música auténtica y apasionada en la que habla un yo con el que es difícil no identificarse (el amor, las infidelidades, el barrio, los zarpazos del mundo) ha de gustar a muchos pocos.
Volvíamos anoche de un memorable concierto de Malevaje, el grupo que aquí en España reivindica el género desde hace más de tres décadas (tanto ya, aunque "veinte años no es nada"), y entre tarareos y voces lunfardas invadiéndonos los labios ya no sabíamos si los adoquines que pisábamos eran de Sevilla o de Palermo Viejo, si la cerveza que tomamos a la salida fue en el Tortoni o en El Rinconcillo.