miércoles, 30 de octubre de 2013

EN MANOS ENEMIGAS






Que no caigan en manos enemigas.

Desmontando la casa de tus padres,
expurgas las carpetas, los papeles,
en un lento escrutinio de sus años
ya detenidos:
facturas y recibos, y también
las cartas, los carnets,
las esquelas que escuecen.

Ojalá hubieras sido analfabeto.

Triturada lo mismo que una fruta,
toda su vida, que se fue en un zumo
nunca más ácido, y que hoy apuráis
tú y la papelera.

Pedacitos pequeños como lágrimas,
cajones que desfondan los sollozos,
gomillas, fundas, clips, sobres, ficheros:

ojos, pilares que componen
un puente sobre el río del olvido,

un puente recorrido por vez última
que no caerá en manos enemigas. 


(A.R.T., 28-10-13)

martes, 29 de octubre de 2013

Dos frasecitas




Una leída en la nota biobibliográfica de una poeta, que la sitúa como profesora "en la Universidad de Miami en Oxford, Ohio". Por estas cosas de los EEUU, la University of Miami no es la misma que la Miami University. La primera está en la juanramoniana localidad de Coral Gables, en Florida. La segunda comparte con la de Harvard el estar ubicada en una población que tiene nombre de otra inglesa con universidad añeja y prestigiosa: Cambridge. Pero la pirueta, y el vértigo, es pasar de Florida a Oxfordshire y luego a Ohio a velocidad mayor que la de la luz.

La otra, y viene aquí por el oxímoron, la acabo de oír por la radio. Resulta que fulanito es "presidente de honor del Partido Comunista de Andalucía". Honor y comunista. Creo recordar, qué cosas, que el lema de las SS alemanas era: "Mi honor se llama fidelidad". Naturalmente, muchos comunistas, contradiciendo el materialismo doctrinario del partido, han sido idealistas. ¿Pero puede tener honor la franquicia regional de una máquina de atrocidades que van de la antigua URSS a la China de Mao, o la actual Corea del Norte, a cuyo amado líder anterior lloraron las juventudes del partido cuya presidencia de horror ostenta este hombre?

lunes, 28 de octubre de 2013

Noche Poe



Este jueves 31 de octubre el café cultural La Mercería celebrará una Noche Poe con cata de vinos y degustación de platos inspirados en la obra del escritor norteamericano. Nuria Lupiáñez, alma del café y buena amiga, me ha engatusado para que lea el relato "El gato negro". Luego habrá una sorpresa... 



domingo, 27 de octubre de 2013

"Lluvia sobre mojado"



Me van llegando, en comunicación privada y también en el sobre abierto que es la pantalla del ordenador, desde blogs y sitios web, comentarios sobre La lluvia. Este, que valoro mucho por haber dado con las que creo que son algunas claves del libro, es de Enrique García-Máiquez.

sábado, 26 de octubre de 2013

viernes, 25 de octubre de 2013

Más sobre Susana Benet




Vino aquí hace unos días con unos haikus publicados en la revista Palimpsesto, y ahora vuelve a hacerlo con motivo -qué gozoso motivo- de la aparición de su libro La durmiente, en Pre-Textos. En esta ocasión no se trata de una colección de haikus, esa forma en la que es maestra; integran el volumen poemas de otra arquitectura que sin embargo traen mucho de lo ya mostrado en aquellas composiciones breves: la visión lírica, la percepción de los milagros sencillos, la expresión feliz e inmejorable con las palabras precisas. 
     El sueño, no tanto en su componente onírico como en suspensión de la vigilia, de la vida, es principal protagonista. Y lo subrayan sendas citas de Juan Ramón Jiménez y Emily Dickinson. No pocos poemas lo frecuentan, y el puñado de los escritos a la memoria de alguien hablan de esa otra forma de sueño que es la muerte. 
     Sé que el lector de recomendaciones literarias suele ser un santo Tomás que pide pruebas, palparlas. Pero miedo me da tocar estos pétalos, la posibilidad de mancharlos. Uno, que es todo menos Cristo, pide fe para esto que digo: busca, lector, "Quietud" o "No hay temor". Aunque estos son solo dos de los poemas de tan hermoso libro signado por un tono elegíaco y serenísimo, y lleno de páginas dedicadas, señales, como las halladas en "Escalera", de que su autora no, no está sola: además de a personas queridas, aquí o en las regiones del sueño, tiene las estrellas, los gatos. Y eso que es necesario para asombrarnos: el asombro.

jueves, 24 de octubre de 2013

El aprendiz de mago




Aunque no fue el primer libro que traduje, mi primera traducción publicada fue una Antología de Ezra Pound. Curiosamente Pound fue él mismo autor de versiones de poesía provenzal, china, anglosajona, latina, del teatro Nô japonés, etc. De algún modo, lo que él estableció como mandato para el poeta en general, Make it new, es aplicable al traductor: hazlo nuevo. En el caso de la poesía: construye un poema nuevo que sea, ya otro, un calco del original.
Pound fue durante un tiempo secretario de W. B. Yeats, otro de los primeros poetas que traduje. A lo largo de dos décadas fui vertiendo sus versos hasta coronar su Poesía reunida, y el título de este artículo procede del primer tomo de su biografía escrita por Roy Foster. Siempre interesado por las ciencias ocultas y sobre todo a partir de su casamiento con una médium, el poeta cultivó el contacto con voces de espíritus, del trasmundo. Algo de eso hay también en la traducción.
La frecuentación de círculos literarios me abrió puertas para publicar proyectos que yo había emprendido por iniciativa propia y también encargos que me llegaron de diferentes lugares. Así, haber traducido a autores gaélicos irlandeses como Flann O’Brien o del florilegio medieval que di en Gredos hizo que un día me llamara Chantal Maillard para anunciarme que se buscaba traductor para una novela de Jamie O’Neill llena de intríngulis hibérnicos. Haber traducido los Sonetos de Shakespeare y haberlos publicado en Renacimiento posibilitó que Alianza se interesara por ellos, y me sirvió de tarjeta de presentación para ofrecer luego la traducción de su Poesía completa a la BLU y para que, huésped de los siglos XVI y XVII ingleses, una editorial me encomendara a Marlowe, y otra a Donne, y esta misma, algo después, a Milton.

    

John Donne

Yo soy, eminentemente, traductor de poesía. Además de los volúmenes publicados, guardo diferentes versiones que han ido quedando fuera en una colección que he venido a titular El friso de un común anonimato, verso de Seamus Heaney que expresa el espíritu de ese futuro libro: un friso en el que se representan diferentes poetas a los que una voz acerca y confunde. Toda gran poesía tiene su autor y es a la vez anónima, pues la hacemos nuestra.
Cuando muy al comienzo de mi escribir empecé a ver que el don de la poesía era algo que siempre se me antojaba a punto de abandonarme, entonces, ya, como conjuro o alegación en mi defensa, puse mis manos a la versión de poemas ajenos que admiraba. Se me ocurría que la traducción de poesía era –es– uno de los más fértiles caminos de conocimiento de un oficio que ya sabía mío más que ninguna otra cosa. A esa labor le debo el haber perseverado en la escritura cuando ya veía que me faltaban las fuerzas, el aliento poético. Lo afirma Eliot y también la experiencia: no hay forma mejor de comprender un poema que traducirlo. Y yo así me he metido en los entresijos de algunos de los poemas y poetas que más me han interesado.
            Es este proceso una de las formas más completas de diálogo. Otorga el privilegio de establecer comunicación –de nuevo el poeta como médium no necesariamente esotérico– con espléndidas voces. Es un juego de afinidades con sensibilidades en las que nos vemos reflejados, de analogía, que es piedra angular de lo poético siempre. Es, sobre todo, no una forma de sobrevivir o hacer sobrevivir lo amado en la obra propia –meta de Shakespeare–, sino de vivir en la ajena. Y es ejercicio de proel que con segura mano debe sortear escollos y eludir sirenas que querrían verlo varar de continuo. Es, en fin, una travesía para la que no basta la carta marina, el mapa que es el original; también hay que fiar del viento, escrutar el cielo, seguir la brújula que el corazón señala.
            Toda traducción es una metamorfosis: las buenas mudan el objeto de su transformación en figuras agraciadas; las malas, en brutos o bultos inanes. Con el comienzo de las Metamorfosis ovidianas, pasadas por un imitativo hexámetro castellano, abro ese Friso: “Quiero exponer mutaciones de cuerpos en formas distintas”.  


(Publicado en Quimera, 359, octubre de 2013. El artículo responde a una petición de la revista destinada a una sección que da espacio a traductores literarios para que cuenten su experiencia)                       

miércoles, 23 de octubre de 2013

Guillermo Busutil, Premio Unicaja de Artículos


Guillermo Busutil cuando solo había librerías "físicas"


Ayer se fallaba el Premio Unicaja de Artículos, y el ganador ha sido el escritor y periodista Guillermo Busutil. Precisamente estos días que se expone en los establecimientos del ramo la segunda edición de Librerías de Jorge Carrión (finalista del Premio Herralde de Ensayo), nos enteramos de que el galardón ha recaído en "Librerías y Cía", del autor malagueño. Que Busutil, que recibe innumerables ejemplares de novedades como director de la revista Mercurio, siga visitando librerías y transmitiendo su amor por ellas, es, más que meritorio, ejemplar, y demuestra que para ser buen sumiller ha de gustar el vino; y para ser maestro pastelero, goloso. Un amante del sexo que se limitara a lo virtual, a la pantalla, se perdería aquello que en teoría le mueve: el contacto corporal, el intercambio de flujos, las curvas no meramente vistas sino rozadas, y las caricias. Las librerías tienen su erótica, como demuestra este premio que ha ganado quien mes a mes tanto hace por que, buscando este título o el otro, nos acerquemos a ellas.

martes, 22 de octubre de 2013

Bocas



No sabemos cuál será la que nos engulla. Una tarde aparentemente normal nos espera agazapada tras un coche que se salta un paso de cebra; una mañana igual a las demás nos aguarda en las frías losetas sobre las que el infarto derrumba con un gope seco el cuerpo. Lo ha escrito el poeta mexicano Antonio Deltoro:

La muerte,
porosa y ávida,
como la esponja
tiene mil bocas.

lunes, 21 de octubre de 2013

Sílabas y haikus


Cada vez que se habla del haiku (ya sea traducido o creado en español y otras lenguas) surge la discusión de si este ha de ceñirse al número de sílabas de la forma original japonesa o puede ser trasladado con elasticidad. Y aquí mismo han opinado al respecto varios lectores que han dejado sus comentarios. La forma, lo mismo en esta composición breve que en otras, es siempre importante, porque no se trata solo de contar sílabas, sino de conseguir ritmos. Pero quién duda que puede haber poemas que sean casi haikus con todas las cualidades de estos. Un buen ejemplo sería este de José Jiménez Lozano, que no autocalificándose haiku lo es absolutamente, incluso atendiendo al precepto de que en el poemita debe manifestarse una estación del año. Lo curioso es que estos tres versos del poeta abulense suman, sí, la canónica cifra de las diecisite sílabas, pero con un cómputo que escapa al 5+7+5. Aquí van, en cualquier caso, con su belleza:

DORADOS

Más dorados los rastrojos
que la luna llena.
Otoño.



domingo, 20 de octubre de 2013

Un rostro en mil espejos



Estado Crítico publicaba recientemente mi reseña de esta recopilación de artículos del inigualable Álvaro Cunqueiro: Los otros rostros.

sábado, 19 de octubre de 2013

El Alamillo




Como los árboles, cuya edad se mide por los abrazos anulares que ciñen amorosamente sus troncos, el parque del Alamillo ha cumplido no sé qué aniversario, y lo hace creciendo, extendiendo su superficie en hectáreas, que en los espacios verdes nunca son de tierra sino de aire respirable y praderas y ramas. Ahora, para que lo le falte un perejil, para poner la guinda a su pastel, va a contar con huertos.
Nuestro Central Park es un parque periurbano que limita con esa muralla de los tiempos actuales, una autovía de circunvalación; también es peculiar en su trato con el río, pues el Guadalquivir es un apéndice cortado en San Jerónimo, resultado de aquella operación a la que fue sometido, entre otras cosas, para evitar la peritonitis recurrente de las riadas.
En la Inglaterra dieciochesca fue famoso un diseñador de espacios naturales, valga el oxímoron, por las posibilidades que era capaz de ver en un terreno antes de colocar su proyecto al noble de turno. Lo llamaron por ello Capability Brown. Pero lo bueno del Alamillo es que no es solo para aristócratas: si hubiera de elegir una imagen de la democracia, la primera que me vendría a la cabeza sería la de unos jardines públicos de los que puede disfrutar lo mismo el desempleado que el empresario.
            Gran parte del mérito de su milagro recae sin duda en su director, Adolfo Fernández Palomares; pero sin el concurso de los sevillanos esto no hubiera sido posible. Los perros que en la zona reservada a ellos sacan a pasear a sus amos, las bicicletas que ponen a pedalear los corazones de sus dueños, los patines que fortalecen si no con aluminio con calcio los huesos de quienes los calzan, los deportistas que dejan plantadas las retrasmisiones televisivas, las parejas que han sobrevivido a su noche y enfilan luminosas la mañana junto a sauces, álamos, chopos. Todos ellos hacen que el parque no sea meramente un bucólico escenario de postal, sino un lugar vivo y vivido. Funciona tan bien este parque de la Junta que si los imputados por los ERE fueran condenados a trabajos comunitarios, uno pediría que no tocaran su césped ni barrieran una sola hoja.
            Los fines de semana es posible ver en diferentes puntos de su paisaje globos y picnics en que los niños, en vez de meterse en una de esas hamburgueserías que ha denunciado el chef Jamie Oliver por insanas, juegan y corretean al aire libre ensanchando arterias y pulmones. No saben que, invitado de hierba, el parque –feliz, feliz en tu día– celebra con ellos su propio cumpleaños.

(El Mundo, edición de Sevilla, 18-10-13)

viernes, 18 de octubre de 2013

En Clarín, 107





En el penúltimo número del año de Clarín publico muy bien rodeado, como ya es habitual, una reseña (o "palique", siguiendo a Leopoldo Alas) sobre el tributo de amor a Estambul que ha escrito Javier González-Cotta. Se puede leer aquí el sumario de la revista.

jueves, 17 de octubre de 2013

Más allá de la técnica




Leo en el número 9 de la revista Paraíso, que en Jaén dirige Juan Carlos Abril, una entrevista que Marco Antonio Campos hizo a Rubén Bonifaz Nuño. Hablan de técnica, de sílabas, de acentos, de la eficacia de los adjetivos imprevistos. Sobre esto dice Bonifaz Nuño: "Las palabras llegan al lugar donde no se las espera." Y algo más adelante, Campos le pregunta: "¿Y cómo sabe usted quién es un verdadero poeta?" A lo que el autor de Fuego de pobres responde, y creo que da en la diana a pesar de que llevo años impartiendo talleres de poesía: "Cuando no sé cómo se hacen sus versos."

miércoles, 16 de octubre de 2013

Rafael Fombellida



Los libros llegan cuando quieren, y uno los lee cuando puede, y a veces ni eso: los coloca en nuestra mesa el azar o el interés, pero solo nos sumergimos en ellos cuando conseguimos abrir una brecha en la fábrica del tiempo, que a menudo no deja un resquicio. Con retraso de año y medio leo Violeta profundo, del poeta cántabro Rafael Fombellida. De dos partes bien distintas, la primera posee un tono muy propio, algo alucinatorio. "Geórgica", que va dedicado a Luis Alberto de Cuenca (se entiende el porqué), es una suerte de pesadilla envolvente de muy recomendable lectura, pero también destacaría "Un morir cortés", tan cinematográfico, o el bien interesante, por su rareza, díptico "La alondra, el ruiseñor". Cuando apareció el libro, Antón Castro brindó en su blog la posibilidad de leer algunas composiciones. Se pueden leer aquí.

martes, 15 de octubre de 2013

La primera reseña




Aún no se ha presentado en público La lluvia y ya hay una primera reseña, que agradezco enormemente. Es la del poeta Carlos Alcorta en su blog, y se puede leer pulsando en este enlace.

lunes, 14 de octubre de 2013

La imagen de España




El Instituto Cervantes ha inaugurado la exposición virtual "La imagen de España en los viajeros extranjeros. La colección de libros de viaje en el Instituto Cervantes de Londres". Es su comisario Alberto Egea Fernández-Montesinos, y los pasajes con los sabrosos testimonios de los viajeros los hemos traducido Victoria León y yo mismo. Su contenido, más allá de que uno haya colaborado en ella, me parece del mayor interés. Se puede ver aquí.

domingo, 13 de octubre de 2013

La instrucción y la crítica




W. H. Auden opinaba que reseñar libros malos termina afectando al carácter. En esto la crítica literaria goza de una mejor posición que la impartición de justicia (en la etimología de “crítica” está la palabra griega para “juicio”), pues el crítico, el reseñista, si no le gusta la obra que ha leído puede abstenerse de emitir su dictamen a pesar del tiempo dedicado; el juez, sin embargo, no puede encogerse de hombros: si es de instrucción, ha de investigar lo que siendo constitutivo de delito se ponga en su conocimiento, y si es magistrado de tribunal ha de emitir un veredicto.
            Precisamente con intención de escribir una reseña de ella, pasé este martes por la mañana a recoger la reedición ampliada de la obra periodística de Manuel Chaves Nogales que ha publicado la Diputación de Sevilla. Entregué el documento de identidad y pasé por el detector de metales sin saber aún en ese momento que allí mismo se habían mostrado un rato antes otras acreditaciones bien distintas y que unas armas reglamentarias y unas esposas accedieron al edificio –ignoro el protocolo exacto– quizá saltándose el scanner. Fue al recoger los tres tomos, y ante la pregunta de cortesía por mi parte “¿Y qué tal todo por aquí?” cuando uno de los presentes respondió con ironía: “Muy bien. Hace un momento se han llevado a un señor detenido.”
            Y efectivamente, al mismo tiempo que la Guardia Civil hacía una exhibición ante escolares en la no lejana Plaza de España, en la avenida de Menéndez y Pelayo detenía actuando como policía judicial al director de Industria e Innovación de la Diputación, anterior responsable de la Junta (fue desempeñando ese cargo previo cuando presuntamente delinquió). Con enorme clarividencia y “adelantándose” a los acontecimientos, minutos después el presidente de la institución destituía al detenido. Llegaba tarde, como yo: cuando ya se había marchado la Benemérita. El problema no es que los partidos sean engañados en su buena fe, sino que siempre parecen ser los últimos en enterarse, como quien lee con interés el pronóstico del tiempo en un periódico atrasado.
            ¿Qué diría de esto Chaves Nogales, quien escribió espléndidas crónicas sobre la España y el mundo que le tocó vivir? Ahora toca hacer una recensión de ellas, para que no se me pueda acusar de malversación y de quedarme sin más para mi propio disfrute o para la venta con esos volúmenes pagados con dineros públicos. Justo lo contrario de lo que la juez cree que, manipulando otros libros, los de cuentas, han hecho muchos.

(Publicado en El Mundo, edición de Sevilla, 11-10-13)

sábado, 12 de octubre de 2013

Patria



Es hoy, doce de octubre, la fiesta nacional de España. Actualmente -en realidad, desde hace décadas- es de buen tono despreciar el patriotismo, pero como resulta que para mí este no tiene nada que ver con el nacionalismo de gradas de estadio de fútbol o con las charangas y panderestas de antaño, ni con la "marca España" (como si un país no tuviera historia, sino un asiento en un registro de patentes), lo diré sin ambages: quisiera algún día merecer el título de patriota
       Blas de Otero, que con tanto amor crítico quiso a España, recuerda que José Cadalso anotó de alguien: "...aunque ama y estima su patria por juzgarla dignísima de todo cariño y aprecio, tiene por cosa muy accidental el haber nacido en esta parte del globo, o en sus antípodas, o en otra cualquiera." Cómo no estar de acuerdo. Quienes creen que su patria es la mejor, o han viajado poco o están predicando de sí mismos la estulticia; pero lo mismo se puede decir de los que reputan a su país como el peor. 
      Bienvenido, pues, 12 de octubre: España no es el peor país para haber nacido, eso es seguro, aunque tampoco el mejor. Pero es el mío, y cómo no querer lo mejor para sus gentes, y sentir la honra de que el azar, la suerte, el destino, me trajeran a esta playa. Y además, porque la poesía, como también escribió ese patriota a su manera, Otero, ha de "salirse por la tangente y colarse por la puerta precintada", este poeta bueno o malo pero que soy yo, y los que lo precedieron, celebra con patriotismo la fiesta de España, que ya sabemos que lo es en conmemoración del descubrimiento de América (sí, por una visión etnocentrista, qué le vamos a hacer). En ese soneto que dedicó a la épica española de los conquistadores Manuel Machado en 1921 (antes del régimen de Franco y aún de la dictadura de Primo de Rivera), escribió acerca de los que fueron tras Colón: Cortés, Pizarro, Alvarado... Juzgar los hechos del pasado con la mentalidad de hoy es una memez muy extendida (otra forma de etnocentrismo, no basada en la comunidad de sangre, sino en la cronológica). Por eso suscribo lo que Machado, el mayor, formula en su primer cuarteto:

Como creyeron, solos, lo increíble,
sucedió: que los límites del sueño
traspasaron, y el mar, y el imposible...
Y es todo elogio a su valor, pequeño.

Evidentemente, es estéril regodearse en las grandezas pasadas. Pero no viene mal recordarlas cuando desde tantos púlpitos se nos dice lo mal que está España, que lo está, sumida como casi toda nación del mundo occidental en decadencia. Patriotismo no es pregonar lo buenos que hemos sido o somos, y sí (lo digo en tono de voz conversacional porque no se trata de lanzar una arenga) una forma de encarar el presente para abordar el futuro. Además, a veces hay que creer lo increíble. Como que España, tras de navegar el globo en un ángulo de 360º, pueda descubrirse, al fin, a sí misma. 

viernes, 11 de octubre de 2013

Ámbitos personales



Librerías, de Jorge Carrión, fue la obra finalista del más reciente Premio Anagrama de Ensayo, fallado la pasada primavera. Aquí, en Estado Crítico, mi comentario, que adelanto ya que es recomendación.

jueves, 10 de octubre de 2013

Un ramillete de José Jiménez Lozano




Enrique García-Máiquez ha seleccionado y prologado con tino la poesía del premio Cervantes de 2002, José Jiménez Lozano, en una de las cómodas y hermosas antologías de la colección "de la rayas" de Renacimiento. Me ha sorprendido (habrá que leerlo en una próxima celebración del Bloomsday, que siempre es buena la autocrítica) "Haliterses dixit", donde no deja muy bien parado a James Joyce; y me ha conmovido encontrar a mi viejo amigo Beda el Venerable en la recreación del episodio del pájaro que entra en la estancia, que es muy a lo Heaney. Hay epigramas como "Antiqua imbecilitas" y delicadas observaciones trascendentes de la naturaleza como "Grillos". Pero en su brevedad y su sencillez, qué poema más extraordinario este, que traslado aquí con gratitud de lector:

LA MUCHACHA

Rióse una esclavilla de que Tales de Mileto,
por mirar arriba, hacia las Pléyades, 
cayera en un pozo.
¿Por qué el nombre de esta muchacha no conserva
Diógenes Laercio?
¿Acaso no hacía filosofia con su risa?

miércoles, 9 de octubre de 2013

La niña y el Cid




Cuando en la épica o en los cantares de gesta se filtra un rayo lírico, qué luz, y cómo esta alumba las adustas sombras de lo macizo y férreo. Por ejemplo, en ese pasaje del Poema del Cid que tan hermosamente recreó Manuel Machado en su "Castilla". Con selección de Abelardo Linares y prólogo (un texto recuperado de 1985) de Felipe Benítez Reyes, Renacimiento acaba de publicar una antología del sevillano. En sus páginas 32-33, esa emoción que formaba parte de Alma, libro compuesto por textos escritos entre 1898 y 1900. 
       Debe de ser de lo más antiguo que recuerdo del libro de lectura del colegio, y la que ahora sigue siendo niña -qué don, el de la poesía, que no le ha salido una sola cana- en aquel tiempo era, pálida y de ojos azules, mi coetánea. Pide al Campeador que por piedad siga su camino, que el rey castigará a su familia si se queda. Y lo hace con palabras que no quiero glosar por no empobrecerlas, resumidas en ese "¡En nuestro mal, oh Cid, no ganáis nada!". Releyendo ahora el poema, las dos últimas estrofas me dejan otra vez y por un instante con nueve años en la Aneja, barrio de Nervión de Sevilla, descubriendo los placeres de leer:

Calla la niña y llora sin gemido...
Un sollozo infantil cruza la escuadra
de feroces guerreros,
y una voz inflexible grita: "¡En marcha!".

El ciego sol, la sed y la fatiga.
Por la terrible estepa castellana,
al destierro, con doce de los suyos
-polvo, sudor y hierro-, el Cid cabalga.

       Casi tres lustros después -y la niña igual de joven y desamparada- me llegó un eco del mismo episodio en el Canto III de Ezra Pound, quien en 1906 estuvo en España y pasó por Medinaceli. Conocedor del viejo poema castellano (no sé si del de Machado), Pound nos pinta lo sucedido, y hace que "una niña de nueve años" (así en español entre los versos en lengua inglesa) le muestre al Cid el edicto del rey prohibiendo que se le socorra. 
       Eugenio Montes recordaba cómo en Italia, ya muy viejo Pound, este le preguntó: "¿Cantan aún los gallos del Cid al amanecer en Medinaceli?" Lo que yo oigo ahora, viniendo del hontanar profundo de la memoria más que de la página, son los versos de Machado bajo el sol ya de mediodía, ahora que me interno por mi tarde.


martes, 8 de octubre de 2013

Madrid, línea circular




Le pregunté, antes de haber leído su libro, si había tenido presente el título de Seamus Heaney Distrito y circular a la hora de poner nombre a su poemario, y Martín Rodríguez-Gaona me dijo que no. El título del irlandés se refiere a una de las líneas del metro londinense, y el de Madrid tiene también una línea circular, la 6. Pero, traductor de Giono y de Ashbery, Rodríguez-Gaona -y esto lo he visto al leer el volumen-, ha hecho un libro bien distinto, que tiene más que ver con el Eliot de La tierra baldía en cualquier caso, con su retrato de una urbe descoyuntada retratada con el tratamiento del collage. Hay desarraigo (así "Nocturnos senegaleses"), pero también vínculos, homenajes, e incluso poemas dentro de otros. Estos son algunos versos del poeta limeño, engastados (y no solo por el sangrado) en una composición heterogénea:

Un gato salta
desde una desvencijada ventana
y se posa sobre el automóvil
       último modelo-

Sus huellas simétricas
       y perfectas
son la nerviosa colisión
de dos mundos
hace mucho extraviados.

Hay guiños, acarreo de materiales. Más adelante en el poema anterior ("Y esa luz negra que a todos llama") leemos:

Tres y media. Cómo pasan las horas.
Tres y media. Cómo pasan los años.

¿Cómo no recordar los versos finales de "Desde las nueve...", de Cavafis? En la versión de José María Álvarez:

Doce y media. Cómo pasan las horas.
Doce y media. Cómo pasan los años.

Particularmente llamativa es la primera parte de la séptima sección del libro, "Finis desolatrix veritae", donde Rodríguez-Gaona presenta una "instalación con paneles móviles" donde hallamos, cristales que componen un raro calidoscopio, a Lucía Sánchez Saornil, Ernesto Giménez Caballero y dos personajes televisivos que han sido populares en tiempos recientes y que ignoro si lo seguirán siendo. Con el uso de textos ajenos en cursiva aliña el poeta este entrecruzarse bizarro.
Publicada ahora por La Oficina con dibujos de Jacobo Pérez-Enciso, esta obra ganó el Premio de Poesía Cáceres Patrimonio de la Humanidad en su XXIV edición (2011). Luis Alberto de Cuenca, presidente del jurado, declaró que es un libro "que rompe moldes". Tiene toda la razón.


lunes, 7 de octubre de 2013

María Polydouri




Estado Crítico publicaba esta semana mi reseña de un libro de la gran poeta griega María Polydouri en traducción de Juan Manuel Macías.

domingo, 6 de octubre de 2013

Instantes de Susana Benet



Desde hace ya algunos años, es autora de muchos de los mejores haikus que se escriben en España. Se lo decía la semana pasada a Alejandro Luque mientras hablábamos del género. No sé si Alejandro habrá podido leer en el ínterin algunos de ellos, pero para demostrarlo a él y a quien por aquí pase traigo a esta ventana un puñado de los haikus de Susana Benet aparecidos en el último número de la revista Palimpsesto que en Carmona dirige Francisco José Cruz. En ellos se aprecia lo que ella misma afirma en el texto -más práctico, por lo experimentado, que teórico- que precede a los versos. Desde que compone haikus, dice, "en lugar de andar distraída con mis propios pensamientos y preocupaciones, presto más atención a mi entorno." Aquí van cuatro:

Piedra del río,
fresca como si el agua
corriera dentro.



Tienda de especias.
Me llevo sin pagar
todo el aroma.



Roza el paraguas
la rama del naranjo.
Lluvia de azahar.



Al dar el pésame,
una lágrima ajena
en mi mejilla.





sábado, 5 de octubre de 2013

Las arcas llenas




La esplendidez, la generosidad, son virtudes que siempre han venido laureadas, y aureadas, con el brillo aristocrático del reconocimiento. Pero sucede que cuando se ejercitan con dinero ajeno y las salvas de lo longánimo se disparan con pólvora del rey la virtud se convierte en vicio y la rumbosidad deviene dolo. Si, además, no se trata de dar sino de ser negligente en el recibir, falto de diligencia en el cobro encomendado, aquel oro inicial se convierte en roña y se esfuman los quilates de su munificencia.
A tenor de la indolencia que muestra la Policía Local de Sevilla (es de suponer que siguiendo directrices políticas) a la hora de sancionar a los malos conductores, que no son los poco duchos sino los incívicos, se diría que las arcas públicas rebosan, y no precisamente de telarañas. Pues resulta que teniendo en cuenta la cantidad de listos y pícaros con que convivimos, a poco que se hicieran valer las normas de tráfico nuestra ciudad nadaría en la abundancia. Y si no lo hiciera, mejor: eso significaría que vuelven a respetarse las ordenanzas, por más que a veces se puedan cuestionar.
Sin ir más lejos, en el centro histórico hay calles peatonales así señalizadas, con discos de prohibido el paso o directamente veto al circular, que se han convertido en aparcamientos sobre vías que no distinguen entre calzada y acera porque sencillamente no deben pasar los vehículos. Por si fuera poco, y aplicando lo de matar al mensajero, muchos coches, casi, y furgonetas sin el casi, tapan las señales verticales de prohibido estacionar. Eso en las pocas que quedan, claro, porque aquí se derriban señales por aquellos que desean infringirlas, cuando no directamente se las llevan otros para venderlas en chatarrerías.
Ahora que se viene el otoño no estaría mal ver cómo este posa en los parabrisas una melancólica epidemia de hojas de calco verdes, tamaño cuartilla, con multas que confirmen, como la climatología y el tiempo, que este no transcurre en balde y que ya ha pasado el momento de la tolerancia. Además, aunque nuestros billetes hace tiempo que han dejado los tonos de la clorofila, esos boletines de denuncia podrían convertirse en verdaderos brotes verdes (¡aunque sean de dólar!) para la sufrida economía del consistorio.
Lo agradecerían, todos a una, los usuarios de servicios municipales y los que se tienen que valer en silla de ruedas, los vecinos que ven invadidas sus calles y, por qué no, los buenos conductores, que merecen vías bien mantenidas, ellas sí abiertas al tráfico.

(El Mundo, edición de Sevilla, 4-10-13)

viernes, 4 de octubre de 2013

Otro irlandés de la diáspora: Edgar Allan Poe




No es muy conocido, fuera de los especialistas en su vida, que Egar Allan Poe era de ascendencia irlandesa. Nativo de Dring, Kildallon, en las afueras de Killashandra (condado de Cavan), su abuelo David Poe cruzó el Atlántico siendo un niño con sus padres. A quien haya frecuentado el repertorio de la música tradicional irlandesa, Killashandra (o Killeshandra) no le resultará desconocida: su nombre aparece en una canción belicosa de Dominc Behan (el hermano de Brendan), titulada "Come Out Ye Black and Tans", de cuando la lucha por la independencia; y también en una plácida y muy pegadiza canción de amor que, entre otros, hemos oído cantar a The Dubliners: "My Cavan Girl".
En 1906 se publicó este estudio de su genealogía, pero más interesante desde el lado literario es una página que le dedicó Álvaro Cunqueiro, siempre tan rico en erudiciones. Allí * escribe:

Poe cuenta, en ocasiones, así en el Manuscrito hallado en una botella o en El retrato oval, como si utilizase la manera de narrar mas típica de la tradición oral gaélica, que por otra parte no conocía, y no ha podido oír a su padre ninguna historia "irlandesa", que a su vez éste hubiera escuchado de labios del suyo, o de su abuelo. 

Y sigue ocupándose de "aquellas amadas lejanas que los cantores amaban en la verde Erin por lo que habían oído decir de ellas", y se extiende sobre ello, y luego señala un parentesco, para él visible, entre el humor de Poe y el de Sterne. Poe era de familia de colonos que procedentes del Ulster se asentaron en Fermenagh y Cavan; es decir, no de linaje gaélico. Es casi seguro que sus antecesores no sabían más allá de unas las habituales cúpla focal ("unas cuantas palabras"), y él ninguna. Y con todo, qué sugerente, como siempre lo es, don Álvaro.

*"Un reino frecuentado por la muerte", presentación de Las aventuras de Arthur Gordon Pym. Narraciones extraordinarias. Poemas de Edgar Allan Poe, 1977.

jueves, 3 de octubre de 2013

Cernuda en la Argentina. Una nota




Como otros miembros de la Generación del 27, cuando vivía en Madrid Luis Cernuda trató al argentino Ricardo E. Molinari, quien frecuentó la Residencia de Estudiantes en la primera mitad de 1933. Y a su regreso a la Argentina, Molinari envío a Cernuda alguno de los tres libros que Jorge M. Furt había publicado sobre la literatura gauchesca. El 22 de diciembre de ese año Cernuda se lo agradece así: “En cuanto al libro de Furt quisiera que usted hiciera llegar a su autor el gusto y viva simpatía con que lo he leído. Tenía usted razón, querido Molinari; ahí en esas páginas he encontrado, graciosa y melancólica alternadamente, palpitante siempre, la vida popular de sus paisanos; y no la vida del pueblo de la ciudad, tan deformada y mezquina en todos los países por lo general, sino la vida popular campesina, tan libre como exacta, tan natural como fiel.” Con Molinari intercambió libros y cartas a lo largo de los años. En 1933 Cernuda le declaraba su amor “por todo lo de ahí”, refiriéndose a la Argentina y, quizá, por extensión al Nuevo Mundo. Once años más tarde, y ya exiliado, le escribe desde Cambridge que de aquel país no tiene más noticia que la de algún número suelto de La Nación que llega a sus manos. 

  Ricardo Molinari

            A principios de los años cuarenta vivían en la Argentina Rosa Chacel y Rafael Alberti con María Teresa León. Pronto se les unirá otro de los náufragos de la República. En carta a Concha de Albornoz de 24 de abril de 1943 refiere, trocando ese amor por un desprecio en conjunción o alternancia típicamente suyos: “Por Octavio Paz, que me escribe alguna vez, tengo noticias de los amigos. Me dice que Gil-Albert deja México por Argentina. Con lo cursis que deben ser las gentes por allá. Yo me los figuro a todos como especies de madamas ocampos, que hasta sus ocupaciones fisiológicas las hacen en francés. Aunque debo excluir de esas sospechas a un admirador del género apasionado que allí me ha salido: un joven poeta, hijo de padres ingleses, cuyas cartas, aun desconfiando de los elogios que contienen, me ruborizan.” ¿Quién sería este no nombrado admirador? No hay muchos candidatos; de hecho –pero naturalmente no soy experto en la materia–, no he dado con ninguno cuyo padre y madre fueran ambos ingleses. A Edgar Bayley (1919-1990), que podría encajar por edad, lo descarto, pues no lo veo en la línea de Cernuda. Queda Juan Rodolfo Wilcock (1919-1978), curioso homosexual del que no me consta transvestismo (aunque se ofrecía como inventor de autores) pero sí translingüismo, pues pasó a escribir en italiano en la etapa final de su vida, cuando vivía en Italia, amigo de Pier Paolo Pasolini, en cuya película El evangelio según san Mateo interpretó a Caifás. Supongo que en su carta a Molinari Cernuda se refería a Victoria Ocampo, no a su hermana pequeña, pero el caso es que además de relatos y poemas Wilcock compuso al alimón con Silvina Ocampo el drama Los traidores.

Juan Rodolfo Wilcock

            En 1939, Cernuda quería publicar ya Las nubes, libro comenzado en Valencia y terminado en Glasgow. Inicialmente parecía que lo iba a publicar en Londres Gili, el futuro editor de Ocnos, como el propio poeta anuncia en algunas cartas. Pero fue en Buenos Aires donde en 1943 Rafael Alberti publicó la primera edición exenta de Las nubes (ya publicada en la segunda edición de La realidad y el deseo que Bergamín dio en la mexicana Séneca). Fue en la colección “La Rama de Oro” que dirigía el del Puerto de Santa María, sin que su autor lo supiera. Naturalmente, y más dado su carácter muy celoso de lo suyo, al enterarse Cernuda se mostró indignado, y Alberti quiso contentarlo enviándole algún dinero, según contó este cuando se cumplían veinticinco años de la muerte del primero. Hasta bien entrado 1945 Cernuda no llegó a ver un ejemplar de esta edición de Las nubes, prestado por Arturo Serrano Plaja, quien le envió el suyo propio desde París. A finales de abril del año siguiente Cernuda escribe a Molinari, tras un silencio de meses, transmitiéndole su deseo de que el editor de Las nubes le envíe el número de ejemplares que le corresponda así como un cheque en pago de los derechos de autor.


El 2 de febrero de 1945, Cernuda escribió a Salvador Madariaga, de quien tan cerca se sintió en su exilio en Gran Bretaña, para que este recomendase la publicación de Poesía y literatura a la Editorial Sudamericana de Buenos Aires, donde el segundo había publicado ya su Guía del lector del Quijote. Mas Cernuda rechazó el sí condicional del editor, Antoni López Llausàs, por limitar este la extensión del hipotético volumen a las 200 páginas, de modo que el volumen solo vería la luz, bastante modificado y ampliado, en Seix Barral (Barcelona, 1960) .
            La editorial Losada estuvo a punto de publicar Tres narraciones (“El viento en la colina”, “El indolente” y “El sarao”), que finalmente aparecieron en la también bonaerense Imán en 1948. Manuel Victorio Fernández Valiela, botánico argentino tío del escritor asturiano Xuan Bello que fue compañero de Cernuda en el Emmanuel College de Cambridge, había tenido en Buenos Aires el original con el encargo de ver de gestionar su publicación. Un año antes, Losada había editado tras no pocas vicisitudes el segundo de los poemarios cernudianos del exilio, Como quien espera el alba, que el sevillano había enviado en junio de 1944 a Octavio Paz, en México, temeroso de que el libro pudiera perderse en medio de la turbamulta que representaba la guerra mundial.
            Como se ve, Argentina fue el país donde se publicaron no solo las tres obras de ficción de Cernuda sino, lo que es más importante, sus dos grandes poemarios del exilio, los que en opinión de muchos constituyen la cumbre de su producción lírica.

miércoles, 2 de octubre de 2013

Cántico y Cernuda


Vicente Núñez


Sin yo darme cabal cuenta, el primer ensayo que leí sobre Luis Cernuda era el que Vicente Núñez publicó en el número doble de Cántico (9-10), y que junto con otro escrito de Núñez sobre el sevillano daba la primera revista de literatura que yo compraba. Era el número 2-3 de Fin de Siglo, el lejano año de 1982, y recuerdo cómo anoté, subrayé con pasión y un punto de pedantería ese artículo, “Sobre tres temas cernudianos”. Los tres epígrafes y temas eran “La soledad cerrada”, “El tiempo en la memoria” y “Amor color de olvido”.
           Toda vicisitud tiene su entorno, su contexto, y la aparición del número que Cántico dedicó a Cernuda vino en un momento en que el poeta empezaba a acusar el desánimo por su estancia en México, donde malvivía con un puesto de profesor de Literatura Francesa en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, miserablemente pagado, y una beca de investigación del Colegio de México, facilitada por Alfonso Reyes. Ya hacía aguas su idilio con el joven Salvador Alighieri, el destinatario de “Poemas para un cuerpo”, que resultó determinante en su decisión de trasladarse a vivir al país, dejando atrás su buen remunerado puesto en un college de los EEUU. Tenía, además, que solucionar su situación legal en México, pues aún no poseía la residencia y constaba solo como turista.
            Es entonces cuando, en marzo o a principios de abril de 1954 Ricardo Molina le escribe desde Córdoba para pedirle colaboración para Cántico. Cernuda se lo comenta en una carta a José Luis Cano: “Siento que me haya escrito, porque ni tengo ganas de contestar diciendo que no, ni pienso enviar nada. Te ruego, si alguien de esa gente pide mi dirección, que digas que no la sabes. Es la manera de evitar la dificultad. Estoy más harto de todo lo que me recuerda mi dichosa tierra…”
            Luego, el 13 de diciembre del mismo año vuelve a escribir a Cano informándole de que Molina le ha anunciado que los de Cántico le quieren dedicar un número de la revista (ahora no escribe “revistita”, como hizo la primera vez), y le pide algo para dicho número:

            “Tú sabes que no me gusta publicar en las revistas que salen por ahí. Pero también me parece que si no le envío nada, ni respondo, parecería poco simpático de mi parte.
            Por otro lado temo enviarle algo y que lo publiquen sin más en cualquier número. Por eso te ruego averigües si es cierto lo del numerito en cuestión, y si es cierto le envías de mi parte los versos adjuntos.
            No que me preocupe mucho la “dedicación”, pero en fin, con tan pocas muestras de simpatía que recibo por ahí, no quisiera aparecer desagradecido con ésa.”


Juan Bernier, Ricardo Molina y Pablo García Baena

            En una carta sin fechar que debe de ser de la primera mitad de 1955, Cernuda escribe a Molina que no desea que se publique dibujo o foto suya en el número de la revista sin consultarle:

           “Así pues, le ruego no escojan foto o dibujo sn decírmelo antes. En todo caso, si insisten en esa idea, yo podría enviarle alguna, aunque no me gusta publicar mi efigie.
           Cano le envió, según me dijo, los versos que pueden publicar de mí en el número en cuestión. Solo por tratarse de gentes tan bien intencionadas he vencido mi repugnancia a publicar en revistas de ahí.”

           Es de destacar que por las mismas fechas Cernuda renuncia a publicar en Caracola, la revista que dirige Bernabé Fernández-Canivell, aunque finalmente accede y manda al malagueño “El amante divaga”, que aparece en el número 38 de la revista (diciembre de 1955). Pero lo hace con la condición de que, subrayado, y haciendo un chiste con los nombres, “nada de J.R. Pemán ni J. M. Jiménez en el número en que se publiquen”.
          El 5 de diciembre escribe de nuevo a Cano con una nota bibliográfica corregida y aumentada para Cántico, extrañándose de que no la hayan reproducido de la aparecida en su traducción de Troilo y Crésida. Y añade, zumbón, con sorna: “Veo que el famoso número progresa sin tregua, y si se dan alguna prisa probablemente lo acabarán para mi centenario.”
         El 4 marzo de 1956 no ha recibido aún la revista, pero sí carta de Julio Aumente, que le anuncia también el envío de su libro El aire que no vuelve. Se despide Cernuda: “El hecho de que yo desconfíe de mí y de mi trabajo es una cosa, y otra el que me alegre y conmueva la simpatía que pueda hallar en alguien, por excesiva que sea.” Dos días después escribe a Cano y a modo de posdata le pregunta: “No me dices si el número de Cántico ha suscitado algunos comentarios, privados o públicos.”
            Va a entrar ya la primavera, y aún no ha recibido los ejemplares de Cántico. Es por eso que pide a Cano que encargue un ejemplar a la librería Ínsula y se le envíe por correo aéreo por cuenta de su traducción de Shakespeare. “Como “ardo en deseos de verme homenajeado”, te ruego, en lo posible para ti, que no se demore el envío en cuestión.”
             A Cernuda le satisfizo enormemente la colaboración de Vicente Núñez, y así se lo hizo saber en carta muy agradecida. No es de extrañar, pues Núñez escribe: “Cernuda es actualmente, para nosotros, el conductor más fino y profundo de muchas de las inquietudes diseminadas en el ambiente y que tocan de lleno la esencia del poeta, la razón de su canto incluso y su función dentro d ela realidad a que pertenece.” Cuando finalmente recibe los ejemplares acusa recibo a Molina, y comenta sobre los contenidos:

“El número, cómo no, me ha gustado mucho y me ha conmovido hallar tantos amigos con los que apenas creí contar. De los trabajos críticos, el de usted y el de Vicente Núñez son los que me interesan más.” 

        Y prosigue:

“Acaso sea la colaboración de Adriano del Valle lo más flojo, aparte de que se dedica a inventar toda una serie de detalles y anécdotas. En realidad se pone y me pone en ridículo.”

       Y encarece: “Le ruego dé las gracias a todo el grupo de Cántico: a Juan Bernier, a Pablo García Baena, a Julio Aumente (¿omito algún nombre?), diciéndoles cuánto bien me ha hecho ver que no estoy tan solo como a veces me figuro; la amistad, la generosidad de ustedes para conmigo es cosa de gran valor para mí. Al fin y al cabo, si se escribe es para hallar amigos, y ustedes me han demostrado con largueza cuán amigos míos son.”
           Curiosamente, hay en el número un soneto de Pemán que lo homenajea, y Cernuda escribe también un tarjetón agradeciéndoselo, pidiéndole a Molina que se lo remita. De todo el número, y se lo dirá a Cano, lo que le extraña es que nadie se haya ocupado de su obra en prosa: “Pero ya es mucho que le acepten a uno como poeta para esperar que además se le tenga en cuenta como prosista."
          Que esta gratitud era sincera y se tejió una complicidad entre Cernuda y sus jóvenes admiradores cordobeses lo prueba que a finales de 1956 pida a Bernabé el envío de “Poemas para un cuerpo” a los que intervinieron como organizadores del número de Cántico. De hecho, el 1 de febrero de 1957 instruye a Bernabé para que envíe ejemplares además de a él mismo, claro, y a José Luis Cano, a Vicente Núñez, Ricardo Molina, Pablo García Baena y Juan Bernier. De todos ellos, fue con Vicente Núñez con quien mantuvo más contacto a lo largo de los años.
       Y aún mostrará un interés parecido en 1959, lamentándose de no disponer de ejemplares de una revista en que sale algo suyo para enviar a los de Cántico. Finalmente, en junio  1961 escribe a Derek Harris: “Supongo que en Córdoba estaría con los poetas de Cántico, tan amables conmigo siempre, y que hace pocos años me dedicaron un número de dicha revista. ¿Lo conoce?
       La vigencia de Cernuda fue muy bien vista por Núñez, quien aún viviría varias décadas para comprobar cuán cierta era, e indeclinable. en 1955 escribía: “Su poesía tiene hoy un alcance que de ningún modo le era explícito en los años inmediatos a su publicación.”
         Si alguna reticencia pudo tener Cernuda ante el título de la revista, Cántico, que sin duda había de recordarle al título, homónimo, del primer libro de Guillén, el ensayo de Molina en el número de homenaje (uno de los que más le gustó, recuérdese) lo reconcilió con la publicación y sus impulsores. Escribe Molina: “Por eso causa asombro oír decir a críticos indudablemente más autorizados que yo –pero acaso más parciales también que en Perfil del Aire es manifiesta la influencia de otro gran poeta de aquella generación: la del “enorme y delicado” Jorge Guillén. Los respectivos mundos poéticos son tan personales en cada caso, e inconfundibles, que no veo por dónde ni cómo hayan podido nunca relacionarse, a no ser por algo tan superficial como la métrica.”
          Muy al comienzo de su poesía, Cernuda compuso versos que citó Molina en su ensayo y que parecen destinados a subrayar el sentido de ese número doble de Cántico. En “Homenaje”, el poeta sevillano escribió:

El tiempo, duramente acumulando
olvido hacia el cantor, no lo aniquila.
Su voz más joven vive, late, oscila
con un dejo mortal que va cantando.

martes, 1 de octubre de 2013

El aprendiz de mago





El número de octubre de la revista Quimera presta una especial atención a la poesía española de las últimas décadas. También va, en una sección nueva sobre traductores, mi opinión -y, más que eso, mi experiencia personal- sobre el oficio. La he titulado "El aprendiz de mago". El sugestivo sumario, en el que se anuncian colaboraciones de muchos amigos, se puede leer aquí