martes, 30 de diciembre de 2014

lunes, 29 de diciembre de 2014

Anotaciones sueltas de finales de año





"El hoy pertenece a pocos y el mañana a ninguno"

                                               W. S. Merwin

*     *     *

Cuando se llega a la página 666 de una traducción, ya no queda superstición, solo cansancio.

*     *     *

En estas fechas, la mula, el buey y hasta los camellos, por no hablar de las ovejitas y los peces que beben en el río, son los civilizados, no los rebaños de humanos que, porque han oído algo de un pesebre, se afanan en convertir en pocilgas las calles.

*     *     *
En diciembre es cuando más vivos están, en el presagio, los colores de abril, que ya tiemblan.

*     *     *

Se titule como se titule, todo libro tuyo hallado en un país lejano pasa a llamarse automáticamente Robinson Crusoe. Dan ganas de desembarcar y rescatarlo.

*     *     *

El traductor de poesía tiene que arriesgar, hacer piruetas incluso. Para quedarse quieto, peso muerto, ya está el diccionario, su trampolín. es él el que se tiene que tirar a la piscina. Y si no hay agua, nombrarla -que así se crea- para nadar en ella sin pensar que pueda estrellarse en el fondo seco. Y, sobre todo, lo que tiene que hacer es dominar su respiración para que no se ahogue... el poema.

*     *     *

Miradme, profesores de ciencias del instituto en el que a duras penas aprobaba vuestras aignaturas: aquí, sigo, tratando de aprender la física y química, con la ardua biología, de los poemas. Ahora no hay día que no repita, y felizmente estudio para un septiembre eterno.




sábado, 27 de diciembre de 2014

Con José Luis Morante, hablando de la traducción



José Luis Morante es tan amable que hasta entrevista a un tipo como yo. A veces me incomoda que esa faceta de traductor eclipse otras, pero luego me acuerdo de Beda el Venerable, citado por Borges en Literaturas germánicas medievales, y se me pasa. Y más un día como hoy, en el que he entregado 742 páginas de Harold Bloom que publicará Páginas de Espuma en el primer trimestre de 2015.
Aquí el enlace.

domingo, 21 de diciembre de 2014

El agua, el fuego



Tengo abandonado el blog, lo sé. Para ponerle remedio, necesitaría un tiempo del que carezco últimamente, pero, bueno, aquí va la columna del pasado viernes.



Con Rafael de Cózar, primero por la derecha, en el último jurado de los premios de Emasesa.


martes, 16 de diciembre de 2014

Ocnos ilustrado





Con textos de James Valender, Vicente Quirarte, Julio Manuel de la Rosa, Ana Yanguas Álvarez de Toledo (sobrina nieta de Cernuda) y también uno mío, más las ilustraciones de Shelley Himmelstein (buen nombre de pila para ilustrar a un poeta), el editor Pedro Tabernero acaba de publicar una edición muy especial de Ocnos. El libro se presentará esta tarde, a las 19 h., en el Centro Cultural de España en México. 

lunes, 15 de diciembre de 2014

Casa Moreno



Mi propuesta del pasado viernes en la edición sevillana de El Mundo iba dedicada a la singular Casa Moreno. Aquí el enlace.

domingo, 14 de diciembre de 2014

Adiós a Fito




                      HUMO

                                             In memoriam Rafael de Cózar

Lo que no pudo el fuego, estando vivo,

lo han hecho los hombres incinerándolo.

Me lo imagino dando otra calada

al último cigarro para el viaje.

Siempre entre cenizas y un mechero

rimando con su vida y, ya, su muerte.

Qué incendio más extraño el de una casa

que, ardiendo ella, prende en nuestro mundo

y llena de humo denso tantos ojos
también en la distancia, en el recuerdo.

sábado, 13 de diciembre de 2014

Otros huesos extraviados


Laberinto, suplemento cultural del diario mexicano Milenio, publica hoy este texto de Armando González Torres sobre la novela que he escrito acerca del enigmático amigo de Octavio Paz y la visita de este a la España de 1937. 

miércoles, 10 de diciembre de 2014

LA CIUDADELA





Estantes, caballetes
que sostienen el lienzo
de la literatura.
Tras los lomos de los libros
no acaba nada,
todo comienza.

De cartulina o piel, un lomo
siempre es un vaso comunicante,
y lo que importa
no es tanto lo que pintó el autor
como lo que vemos nosotros.

En la lectura,
la vista es el pincel;
la tela, ensueño.
Rompiendo el marco de la página,
vuela el cuadro de la imaginación.

(Escrito tras visitar las bibliotecas personales de José Luis Martínez, Antonio Castro Leal, Jaime García Terrés, Alí Chumacero y Carlos Monsiváis, conservadas en la Ciudadela de la Ciudad de México)




sábado, 6 de diciembre de 2014

Escrito en México



AYOTZINAPA

Hay cosas que huelen
peor que los cadáveres,

y nada ocupa tanto
como los desaparecidos.

Ayotzinapa, nombre extraño
que no nombra lo que hay, sino que nombra

a los que faltan.

miércoles, 3 de diciembre de 2014

Vuelta en Guadalajara


HOSPICIO CABAÑAS 

Bajo el mural de Orozco, el guía platica
del pasado y la perspectiva.

Miro arriba, y me hundo
en mis raíces.

Oyéndolo, vuelvo hasta mi ayer
y doy un giro de 180 grados.

Regreso al interior
de la bóveda de mi madre.

Cuando ella nació en la Ciudad de México
aún no existían estos frescos.

Modulaciones en la sombra,
reverberaciones de la luz en la cúpula.

Oigo el acento que ella oyó nueve meses 
y todo un año antes de marchar a España.

La vibración de entonces en sus tímpanos,
la de ahora en los míos, 

acariciando como cosquilleo 
donde no llega la piel:

es la de voces con la misma música,
idéntico canto, su resonancia.

A cada lado un patio,
que se copia simétrico.

El chorro de la fuente es el cordón 
umbilical que une cielo y tierra.

Sigue platicando el guía
con sus inflexiones, sus ecos.

Por este giro de 360 grados
vuelvo a ser quien soy.  

domingo, 30 de noviembre de 2014

Bosch en Palinuro


No lo sabía, y esta tarde he tenido que oírlo nada menos que de su autor, con voz débil y entrecortada por los infartos cerebrales sufridos, Fernando del Paso: en Palinuro de México empleó cuatro versos del poema de Paz dedicado a su compañero muerto en el frente de Aragón, el Bosch de mi novela: "Has muerto, camarada, / en el ardiente amanecer del mundo. / Has muerto cuando apenas / tu mundo, nuestro mundo, amanecía." Investigo un poco y veo que ya lo había revelado del Paso en otras ocasiones, pero oírselo hoy, en México, ha sido emocionante. Mucho.



viernes, 28 de noviembre de 2014

Tangerine Dream




Paul Bowles y los desnortados de la Beat Generation, y el recuerdo en prosa de los últimos estertores de aquella época en la prosa de Eduardo Jordá, un lugar mítico que aquí no es mera literatura, sino el cruce de coordenadas de la propia vida, el cosmopolitismo y lo atávico, todo eso es Tánger. Álvaro Valverde ha compuesto con la luz de la ciudad y sus reverberaciones su más reciente publicación, un libro unitario y, por eso mismo, tratándose de un muy buen poeta, lleno de matices. Hay páginas minimalistas como un haiku:

La ciudad, 
desde el barco,
es una mancha blanca.

Una sábana al sol.

La ciudad es correlato objetivo, como cuando tras presentarnos sus calles, un portal, un rótulo, leemos:

Piezas sueltas de un puzle
que tendrás que ordenar.

Para saber de ti.

Del medio centenar de composiciones o cuencas de este collar tangerino, casi un sueño como el nombre de aquel grupo de rock basado en parte de la letra de una canción de los Beatles, esta, tan atemporal, tan de cualquier latitud, me parece uno de esos logros que habría deseado firmar cualquier poeta y que hay que agradecer, porque es él quien la ha escrito, a Valverde:

De los barcos envidio
la promesa latente
de una vida distinta.
Los observo a distancia,
con vagos sentimientos encontrados:
el de huir a lugares donde nunca se escapa,
el de tornar de sitios de donde no se vuelve.

jueves, 27 de noviembre de 2014

De la vida literaria


Sí, muy bien: te ha puesto unas letras, acusándote recibo, ese escritor admirado. Ahora, por favor, no vayas a confundir la amabilidad ajena con el genio propio.

miércoles, 26 de noviembre de 2014

Recital



Voy a un recital. Al caer la noche, a los niños amantes de la poesía nos gusta que nos lean versos, no para dormir, como con los cuentos, sino para despertar.

martes, 25 de noviembre de 2014

Papel ceniza






Esta tarde tendré el placer de acompañar a Trinidad Gan en la presentación sevillana de su más reciente libro, Papel ceniza. Aquí los versos con los que se cierra el poema titulado, precisamente, "Cenizas": 

Nunca huyas del fuego,
porque donde no existe estás de sobra.
Atrévete a pisar en ambos lados,
en su cara de luz, también en su tiniebla.
Deja tu huella con el peso exacto
abierta en cada una de las orillas rojas.
Sé ángel, sé demonio,
hielo y ascua, destellos o remanso:
cualquiera de los muchos matices de la llama.
Y cae después como ceniza fértil
sobre tu propia tierra calcinada.

lunes, 24 de noviembre de 2014

Última glaciación





ÚLTIMA GLACIACIÓN

Como un título helado, hereditario,
en manos de alguaciles que no esperan
y manchan el desahucio de aguanieve,
la puerta de carámbanos y escarcha,
se va adueñando el frío de su faz:
cambia la superficie, cubre un témpano
el bosque ralo, el sur que languidece
bajo el peso del blanco que lo oprime.

Llama la glaciación, la lanza, el arco
se hunden con las flechas en la cueva,
esa gatera que atraviesa el tiempo
afiladas las uñas de los años.
Una membrana vela los objetos,
solo los lacrimales no se secan
al norte de los vientos del insomnio
o toda la preñez de pesadillas.

Debajo de la hiedra de la caries
solo los dientes pierden su encalado,
y gusto el paladar, hambre el estómago.
Igual que un meridiano ya se comba
y pronto volverá a la horizontal,
la yerta desnudez del campo inerte;

será entonces abrazo del estiércol
o un polvo de cenizas ateridas,
la suma de los días incendiados
que no guardan memoria de sus brasas.

El tiempo levantando su intemperie.



Caspar David Friedrich, "El mar de hielo"

domingo, 23 de noviembre de 2014

Jimmy's Hall





¿Habéis visto ya la última película de Ken Loach? Ojalá os guste la traducción del poema de Yeats que se recita, porque es mía. Se tata de "La canción del errante Angus" (Poesía reunida, editorial Pre-Textos, 2010).

sábado, 22 de noviembre de 2014

Pana



No importa la edad que se tenga, al estrenar unos pantalones de pana nos salen bajo ella, en las rodillas cubiertas, postillas de hacer el salvaje a nuestros nueve años.

miércoles, 19 de noviembre de 2014

Aldaba y pico



Comíamos ayer, con el balcón cerrado al fresco de noviembre, y como un comensal imprevisto llamó con dos toques muy leves una sombra, de figura distinta a la del gorrión, aunque de similar tamaño, y verde y hasta azul, no sé si reflejo del esplendor del cielo. Se posó luego en la persiana enrollada de la casa de enfrente, pista de despegue, curva y también verde, de su suelo. Y se marchó con su secreto aéreo.

Late el cristal.
¿Qué recado nos trae 
el verderón?

martes, 18 de noviembre de 2014

Aforismos del perdón




Conocí a Armando González Torres hace justo un mes en Dublín, donde los dos participamos en una mesa redonda en torno a la figura y la obra de Octavio Paz que había organizado el Instituto Cervantes. Cordialísimo, educado, inteligente, Gómez Torres me obsequió con dos ejemplares de libros suyos; uno de ellos, este estupendo Sobreperdonar, que he leído a mi regreso a España.
     No sé cómo serán los otros volúmenes de aforismos que ha publicado, pero este está repleto de ideas y aún escalofríos, porque lo que se aborda colinda con la crueldad y el alma. Un gran hallazgo del libro es no mantener una única línea discursiva, sino dar voz a lo impronunciable, al verdugo. No se trata de un manual de autoayuda, sino una indagación, desde varios ángulos, sobre el daño y la clemencia. Me permitirá González Torres que reproduzca aquí algunas de estas sentencias y, con permiso también de Antonio Machado y de la lengua, lo que podríamos denominar como perdonaires:

Y, de repente, amar, simplemente por cansancio, por reblandecimiento del odio.


En la vida de los santos, la ofensa siempre viene a la zaga del ágil reflejo del perdón.


A todo el mal que hizo, él prefiere llamarlo "infortunio compartido".


Gracias a la existencia del enemigo podíamos disimular el profundo odio que nos profesábamos a nosotros mismos.


Revisando la correspondencia de una dama de sociedad que vivió la época de mayor terror y violencia de que haya memoria, el historiador observa que no hay una sola referencia a esos acontecimientos y que sólo es posible adivinarlos detrás de ciertas quejas banales contra la insolencia de los criados y la mala calidad de la repostería.


Imagínate: dilapidar ese capital de odio que has acumulado a través de una vida desdichada, en el acto instantáneo y farandulesco del perdón.


El acto más imperdonable no proviene de la mujer que nos traiciona, sino de la que nos aburre.


El perdón, ese acto magnánimo de autoagresión.


El perdón es, en realidad, una figura de estilo, y, ante lo inmodificable del pasado, sólo cumple con la función de hacer más amable la descripción de lo que aconteció.

lunes, 17 de noviembre de 2014

Feminismo


Para feminismo, el discurso que le suelto a la persona que atiende la recepción de cualquier hotel extranjero al registrarme y decirle que si no me encuentra en el ordenador es porque en España y tantos países de nuestra lengua el apellido de la madre no se pierde, que lo usamos junto con el paterno. Yo siempre empleo los dos, así me cause problemas.

(Hace años escribí este poema sobre el asunto de los apellidos)




domingo, 16 de noviembre de 2014

Celebración de la huella






Haber sido testigo parcial de la gestación de este libro no disminuye su milagro, porque impresos ahora los poemas, entre los que se cuentan muchos que desconocía, cobran los versos una dimensión superior a las copias ya conocidas en holandesas sueltas y hacen del volumen uno de los más logrados que se hayan publicado en Andalucía este año.
     Francisco Barrionuevo sabe llevar a sus poemas la reflexión, y lo hace con un poso clásico de noble ritmo, sentencioso sin palabrería, elegíaco sin queja. La cita de Luis Rosales con la que se abre el conjunto es muy pertinente: "Y nadie sabe al caminar si le llevan sus pasos o le llevan sus huellas".
     El poema "Autobiografía" traza muy bien ese volverse sobre el caminar que va definiendo el rumbo de la vida, y destacaría de él no ya un verso o una sílaba, sino un punto, el abrupto anticlímax que antecede a un derribo:

Le llevaron a ver aquella casa
en obras frente al mar.

Conversaban sus padres -sintió miedo-
con gente extraña y sucia. Y la tristeza
por una casa fea, gris y rota,
sin puertas ni ventanas.
Creyó que estaba terminada.

Que habían de habitarla de ese modo,
con todo aquel desorden, sin saber
muy bien qué era el desorden.
Más tarde fue feliz en esa casa.
Que un día demolieron.

De mayor fue arquitecto. En toda obra
siente, al entrar, tristeza.

     Esa profesión, y los años, hacen que el poeta vea la realidad de otro modo, con un peso dramático de lo temporal -invocar aquí a Heidegger sería una pedantería, pero es su ejemplo el que viene a la cabeza-. En "Ciudad y tiempo" se lee cómo al cabo entendemos: 

que la ciudad, que es lugar y que es espacio,
aún más que ello,
                             es tiempo y es memoria.

     "El sueño", "El uroboros", "Amanecer en Córdoba" o el tremendo "La casa dividida", donde un suceso doméstico trae el misterio y la epifanía, son algunos de los más perfectos poemas de este libro, junto con los dos últimos, el que le da título y "la vida que se teje", cuya última estrofa viene a compendiar la atmósfera del poemario:

Al fin siempre es lo mismo: un hombre,
una mujer, las sombras de la noche, 
la ciudad en silencio, fuego amigo
del que también se muere porque todo
se queda al descubierto en esa prórroga
que tan inerme deja ante la muerte
la vida que se teje en esa espera.

     Con una tirada de solo 75 ejemplares numerados y firmados por el autor, Celebración de la huella lo publica Los Papeles del Sitio, al cuidado de Abel Feu.

sábado, 15 de noviembre de 2014

Ella: invierno


Aunque uno traduzca, quien avisa no es traidor. Una excelente poeta con un estupendo libro. Este próximo martes. 

viernes, 14 de noviembre de 2014

jueves, 13 de noviembre de 2014

Primera piedra



Mandaba la semana pasada el nuevo libro de poemas al editor (supongo que aparecerá en la primavera) y ya han venido nuevos versos a importunarme. Son tan recientes que no tienen todavía título:



Hilos que cosen el botón
–ese ojal que le guiña–
de la vida a la muerte.

Hebras de pasta dentrífica
–¿contra qué caries?–
cayendo de cerdas oscureciéndose.

Tiras de una cebolla finísima
que ni siquiera logra
hacernos llorar.

Bufandas sin teñir
abrigando amorosas
nuestro frío.

Muelles helados en la noche
vistos desde un avión,
no un buque: su estela.

Pequeños chiles
todos cubiertos de nieve
en agosto.

Canas, versos blancos
que no riman con el mundo
cada vez más negro.

Mangos de un hacha invisible
que sin moverse
nos decapita.

miércoles, 12 de noviembre de 2014

Camino de perfección




Robyn Sarah, poeta canadiense, acaba de publicar en el Times Literary Supplement un poema muy a propósito para la estación que ya tiñe, también por aquí, los cortos días. Se titula "Fall Arrives" ("Llega el otoño") y sus cuatro primeros versos, cuya intensidad ya luego no alcanzan los dieciséis restantes, ay, también ellos declinantes, dicen así:

Comes a day when we accept
the imperfection of our lives
and begin to hope
for a perfect death.

Ni siquiera hay que traducirlos, porque -no tanto por su facilidad como por su fatalidad- los podría escribir, suscribir cualquiera.

martes, 11 de noviembre de 2014

Tarea ímproba





C. K. Scott Moncrieff


Un tipo peculiar, sin duda, pero no algo insólito en el mundo intelectual británico, donde la erudición y el trabajo duro suelen verse coronados por logros inimaginables. Se acaba de publicar una biografía suya, y el primer traductor de Proust al inglés, C. K. Scott Moncrieff, asoma en ella como un traductor titánico, que además tuvo notables aciertos, como verter el título À la recherche tu temps perdu como Remembrance of Things Past, que es un eco del soneto XXX de Shakespeare. 
     Pero no solo tradujo del francés. En cierta ocasión, Moncrieff le dijo a Vyvyan Holland, el segundo hijo de Oscar Wilde: "Voy a traducir las obras completas de Pirandello, en doscientos dieciocho volúmenes; será muy difícil, puesto que no tengo ni idea de italiano."

lunes, 10 de noviembre de 2014

La consulta



A partir de hoy se acabarán todos los problemas de Cataluña, sus políticos ya no serán corruptos, sin comercio libre con el resto de España y el de la Unión Europea su renta per capita se disparará a la estratosfera, no habrá paro y todos los habitantes de esa Jauja comerán perdices. Y colorín colorado, este cuento se ha acabado... Ahora a la cama, niños.



domingo, 9 de noviembre de 2014

Hecho en falta




Pocos libros de poesía más recomendables de entre los publicados esta temporada que el que recoge la poesía reunida de Juan Bonilla, agrupada bajo el título -burlón y difícilmente más suyo- Hecho en falta. El autor se ha puesto a barajar sus cuatro entregas anteriores y, con algunos inéditos, ha montado este volumen sin orden (cronológico) pero con concierto, en el que todo tiene una rara coherencia, con ecos y hasta la siempre bienvenida autoparodia:

Encuentras poesía en todas partes.
La poesía es un milagro muy común,
sueles decir. Qué raro entonces
que hallándola con tal facilidad
-el mundo es una plantación de versos,
nos has dicho, rotundo-
resulte tan difícil encontrarla
en tu libro de versos.

    El talento de Bonilla brilla en cada página, ya sea en los haikus (no todos de igual calidad pero algunos insuperables) o en los poemas más extensos. En todas partes, los juegos de palabras, el brillo verbal, la sorpresa; pero también la hondura, que  destaca en los poemas de amor, como el perfecto "Epitafio del enamorado" o "Denominación de origen: extranjero". Hay guiños y homenajes (a Guillermo de Aquitania, a Gil de Biedma, a José Hierro, a Juan Ramón Jiménez), y versiones (William Carlos Williams, Elizabeth Bishop, Dorothy Parker). Pero sobre todo hay una complicidad: la que enlaza a este libro con su lector, que disfrutará de él aunque no sea el habitual del género.

sábado, 8 de noviembre de 2014

viernes, 7 de noviembre de 2014

miércoles, 5 de noviembre de 2014

La edad


Manuel Machado


Han transcurrido setenta años desde que Manuel Machado publicara estas líneas, que siguen siendo hoy tan ciertas como entonces: "Los grandes poetas, por lo demás, lo son siempre desde la juventud, aunque algunos sigan hasta mejorando toda la vida. Pero, por lo general, lo que con el tiempo se alcanza de maestría, suele perderse de jugo y de frescura."* Que nos lo digan a los que sin ser grandes poetas ni haber alcanzado maestría alguna vamos cumpliendo años.

"La poesía española en 1943", La Vanguardia Española, 1 de enero de 1944. pág. 4.

martes, 4 de noviembre de 2014

Shortlist



Mi primer empleo, más allá de algunos trabajillos eventuales relacionados con el idioma inglés (acompañar al aeropuerto a estudiantes de cursos de verano y dar clases particulares), fue como librero: encargado de una librería de textos en inglés. Se vendían en el establecimiento métodos, gramáticas, diccionarios, más libros de didáctica y complementos para la enseñanza de la lengua. También, y esto lo mimé en la medida de lo posible, había varios metros de estanterías con una nada despreciable sección de narrativa, en la que no eran tan abundantes los géneros en los que cada vez más se ha ido especializando la oferta como, copiosa sin más y atenta a la calidad, la vasta y sin excesivas etiquetas ficción literaria. 
     De aquellos tiempos, de frecuentar catálogos y hojear la revista del sector (The Bookseller), recuerdo la importancia atribuida a los grandes premios británicos: el Whitbread (hoy Costa) y el Booker (que pese a las apariencias de su nombre no hacía mención a nada relacionado con el libro, pues es apellido). Se trata de premios concedidos a obras ya publicadas, algo así como en España el de la Crítica o el Nacional. Los títulos seleccionados para competir forman primero lo que se denomina la longlist, que es tamizada hasta llegar a la preciada shortlist, ya muy reducida, de la que sale el libro ganador.
     He revivido la mecánica de esos premios porque este año se ha presentado uno a un premio importante de novela convocada por una editorial concreta (es decir, a libro inédito) y ha tenido que saltar las vallas de una primera preselección y de una lista de obras finalmente consideradas: la shortlist. No ha subido al pódium, pero haber estado entre los autores de las once que ha leído el jurado, de las 1.462 presentadas, es mucho. Sobre todo, teniendo en cuenta que se trata de la primera novela que he escrito (la publicada este año, Los huesos olvidados, es de más reciente composición). Haber estado ahí, rozando el Herralde y no haberlo conseguido, no me causa decepción sino confianza; no amargura, sino gratitud. 

lunes, 3 de noviembre de 2014

Duermevela





Es, palabra misteriosa y sugerente, el título del más reciente libro de poesía de Eduardo García. Me ha gustado de él la alternancia del versículo y el verso medido, muy a menudo torrencial, y destacaría un puñado de excelentes poemas que están entre lo mejor del autor: el inicial "La palabra", "Infiltrado", "Rumbo a nada", "Eco", "Páramo y pájaro", "Precipicio", "Otra vuelta de tuerca" y el final, con su puerta abierta al optimismo, "Rescatar la alegría".
     La tercera parte del volumen reúne poemas breves, una novedad en la obra de García y un camino en el que ojalá continúe, visto el resultado (especialmente en uno de los citados, "Precipicio"):

Soy el que llora en el espejo
y el que contempla su agonía.

Nos separa un desierto inagotable.

domingo, 2 de noviembre de 2014

Cine de versos






A finales de esta semana comienza en Sevilla su festival de cine europeo, ese que con tanto acierto creó y dirigió mi amigo Manolo Grosso. Lo cual me recuerda: ¡cuántos meses hace que no vamos a una sala! Quizá sea ahora ocasión de volver a hundirse en una butaca como el que se apresta para un viaje. Se me vienen a la memoria mientras escribo muchos poemas relacionados con el llamado séptimo arte. Casi siempre que esto sucede comparece "Palacio del Cinematógrafo", de Pablo García Baena. Mucho más breve, pero no menos bello es este haiku de Susana Benet, perteneciente a su libro Lluvia menuda:

Sesión de cine,
sin ti qué duro el brazo
de la butaca.

sábado, 1 de noviembre de 2014

Otoño y premios





Aún calurosa por estas tierras, trae la estación sus frutos, que en el campo son vegetales y en camino a nuestras bocas, y de tinta y papel en lo literario, para el deleite de la vista y la inteligencia en los mejores casos. A veces, más que frutos ya cosechables, se trata de la siembra de lo que se recogerá dentro de unos meses, en el correr del tiempo que no se detiene aunque a todos se nos vaya terminando la cuerda del reloj, en el que ya empieza a haber piezas oxidadas por la intemperie que es, no importa qué techo la cobije a ratos, toda vida. 
     En los últimos días varios amigos han obtenido premios de poesía, y otros me han hecho llegar los libros galardonados suyos, propios ya al leerlos y disfrutarlos, o he tenido también la ocasión de presentar alguno. Si el jueves compartía mesa y conversación con Eduardo García en torno a su poemario Duermevela, por el que recibió el XXXV Premio de Poesía Ciudad de Melilla, unos días antes recibía la alegría de que Javier Vela se alzaba con el Premio de Poesía Joven Emilio Prados, para menores de treinta y cinco años. La obra se titula Hotel origen y será publicada por Pre-Textos. Pre-Textos será también la editorial que publique el libro merecedor del Premio Unicaja este año, que ha ganado Enrique Baltanás. Cuando se publique su libro Las propiedades del aire se enmendará un importante desacierto: que la concesión del premio no conlleve la edición del libro ganador, como le sucedió el año pasado a José Manuel Benítez Ariza con Panorama y perfil. Hay que felicitarse, sin embargo, por su inminente aparición en la Colección DKV de Poesía que dirige en Jerez de la Frontera José Mateos.
     De Murcia, pero pasando por Gijón, donde reside el poeta, me llega finalmente Lo que dejan los días, de Pablo Núñez, libro ganador del XX Premio de Poesía Dionisia García. De un hermoso soneto suyo son estos versos que se pueden aplicar a esta perseverancia en la escritura de la que tan buenas muestras dan los volúmenes, premiados o no:

las ideas, los gestos, las palabras
que alguien dijo una vez y se quedaron
en el alma del mundo resonando;

y también permanecen, felizmente,
viejos sueños que acaso cumpliremos.
Ingenuos arañazos a la muerte.

viernes, 31 de octubre de 2014

Etimologías




Etimologías. El problema de España, de san Isidoro para acá, son las Etimologías. Así, lo que se merece todo testaferro es una gatea y garrotazos en la cabeza. Total, no iba a dolerle. Y el corrupto, eso: que de una vez se pudra entre rejas.



martes, 28 de octubre de 2014

Nombre entre nombres





Con el viaje a Irlanda, se me habían quedado sin enlazar un par de columnas en El Mundo. Va aquí la primera de ellas, a propósito del último libro de poesía de Jacobo Cortines y del mundo que recrea.

lunes, 27 de octubre de 2014

Dylan Thomas, cien años





Hace exactamente un siglo, el poeta galés Dylan Thomas nacía en Swansea. Muerto cuando no había cumplido los cuarenta años, su obra sobrevive a pesar de que ya no goza del predicamento al que ayudó la leyenda de bebedor rebelde de su autor.
Cuando se habla de la poesía de Thomas es normal pronunciar los títulos de composiciones tan célebremente famosas como "And death shall have no dominion" y "Do not go gentle into that good night". Pero hoy, para recordarlo, prefiero traer el que para mí tal vez sea su poema más perfecto, el "This bread I break" publicado en 1936 y del que presento mi versión. Se trata de un texto riquísimo, lleno de paralelismos y que comienza con uno de esos versos que recuerdan a las aliteraciones múltiples de la poesía compuesta en la lengua galesa (que Thomas no empleó, pues se ciñó al inglés):

ESTE PAN QUE PARTO

Este pan que parto ayer fue avena,
este vino en un árbol extranjero
se sumergió en su fruto;
de día el hombre o por la noche el viento
abatieron la mies, rompieron la dicha de la uva.

Ayer en este vino de hoy, la sangre del verano
pujó en la carne que adornó la vid,
ayer en este pan
la avena estaba alegre bajo el viento;
el hombre rompió el sol, tiró el viento por tierra.

La carne que partís, la sangre que dejáis
ser desolación en las venas
fue la avena y la uva, nacidas
de la raíz sensual y de la savia.
De mi vino bebéis, partís mi pan.

domingo, 26 de octubre de 2014

En Heraldo de Aragón



Octavio Paz en Mixcoac, el escenario de su infancia y juventud


Olga Bernad escribe en el suplemento de letras del Heraldo de Aragón acerca de Los huesos olvidados. Ha dejado el texto en su blog, con una reproducción de la página impresa.

sábado, 25 de octubre de 2014

Un haiku irlandés


También Irlanda tiene su tradición de haijines. Me vienen ahora a la memoria los nombres de Michael Hartnett con su Inchicore Haiku y el de Gabriel Rosenstock, que ha compuesto y traducido muchos de estos poemitas, y también le ha dedicado un libro reciente. Hace un par de días, viajando de Galway a Dublín, compuse yo este haiku:

Invierno: el tren
abre la cremallera.
Campos desnudos.

viernes, 24 de octubre de 2014

Una estampa dublinesa



Por algún sitio tengo una grabación en la que el actor Colin Farrell lee este poema de Donagh MacDonagh, "Dublin Made Me". Recuerdo ahora sus dos primeras estrofas, a punto de dejar -¿hasta cuándo?- la capital de Irlanda:

Dublin made me and no little town
With the country closing in on its streets
The cattle walking proudly on its pavements
The jobbers, the gombeenmen and the cheats

Devouring the fair-day between them
A public-house to half a hundred men
And the teacher, the solicitor and the bank-clerk
In the hotel bar drinking for ten.

Como no soy ni maestro ni abogado ni empleado de banca, no he bebido mi elevada parte alícuota de pintas o de whiskey en uno de los bares de este hotel que ahora vamos a dejar y sobre el que escribió todo un libro Elizabeth Bowen.

jueves, 23 de octubre de 2014

Más sobre Wilde



Hablaba ayer de Wilde y del recuerdo que dejó en Darío. Los días pasados, en Dublín, hemos visto más de una vez la que fue su casa en una esquina de Merrion Square (en la espesura del parque hay también una abigarrada estatua del autor de Salomé). Al escribir sobre Irlanda en su Atlas (esa rareza en su bibliografía publicada por Emecé y en colaboración con María Kodama), Borges dejó también palabras atinadas y hermosas sobre quien ha sido casi vecino nuestro durante más de una semana: "...Oscar Wilde, que de un destino no sin infortunio y deshonra ha dejado una obra que es feliz e inocente como la mañana o el agua." Ni que decir tiene que esta, el agua, no nos ha faltado durante durante nuestra estancia.

miércoles, 22 de octubre de 2014

Darío, cicerone


Cuando dos especialistas en recuperaciones como la editorial Renacimiento y el estudioso Francisco Fuster unen sus esfuerzos, uno puede esperar libros tan estupendos como este Peregrinaciones en que Rubén Darío volcó hace ciento catorce años sus experiencias en la Exposición Universal de París de 1900 y, el mismo año, un periplo por varias ciudades italianas: Turín, Génova, Pisa y Roma. Es cicerone, sí, pero no solo de bulevares e iglesias, sino también de las figuras literarias que admiró y con las que tuvo algún trato.
     Darío está en París cuando muere en la capital de Francia Oscar Wilde, y dedica a este uno de los capítulos del libro: "Purificaciones de la piedad". "Un hombre acaba de morir, un verdadero y grande poeta, que pasó los últimos años de su existencia, cortada de repente, en el dolor, en la afrenta, y que ha querido irse del mundo al estar a las puertas de la miseria." El nicaragüense lo conoció en un bar parisién, y lo describe de modo magistral. Oigámoslo: "Un hombre de aspecto abacial, un poco obeso, con aire de perfecta distinción y cuyo acento revelaba enseguida su origen inglés. En la conversación su habilidad de decidor se marcaba de singular manera. Siempre trataba de asuntos altos, ideas puras, cuestiones de belleza. Su vocabulario era pintoresco, fino y sutil. Parecía mentira que aquel gentleman absolutamente correcto fuese el predilecto de la Ignominia y el revenant de un infierno carcelario."
     En la misma colección ya han aparecido títulos de Emilio Gómez Carrillo sobre Japón y Grecia, Julio Camba sobre Alemania o César Vallejo sobre la Rusia de 1931, el mismo año por cierto en que e. e. cummings estuvo allí y escribió (publicado dos años más tarde) un testimonio mucho menos laudatorio y sí crítico con la nueva sociedad comunista.




Rubén Darío

martes, 21 de octubre de 2014

El azul del océano




Quién no recuerda ese verso de Pedro Salinas, tanto más hermoso por cuanto que figura en una enumeración caótica. Forma parte de uno de sus más celebrados poemas de amor y reza así: "El azul del océano en los mapas". Me ha venido a la memoria (nunca se ha ido en realidad) al leer el flamante libro de José Carlos Rosales Y el aire de los mapas, para mi gusto la mejor entrega del ciclo que el autor da ahora por concluido.
     Un gran amigo de Salinas, Jorge Guillén, empleó también esa conjunción, y, al comienzo de un título. Fue en 1973 al publicar Y otros poemas. Lo hizo, como Rosales ahora, para indicar esa idea de cierre. No en el cierre, sino en la cita que abre la primera sección de Y el aire de los mapas, aparece aquí Guillén con el octosílabo "Nadie puede ver su cuerpo". Pero para cita impactante la que está justo al comienzo del libro, que podría ser empleada en cualquier taller de creación literaria: "Escribir consiste en buscar las Indias para encontrar América". Es del búlgaro Nikolái Kántchez y ha sido traducida por Juan Antonio Bernier (Rosales tiene la buena costumbre de decir quién ha traducido aquello que no fue escrito en nuestra lengua).
    Qué bien saca partido Rosales a la geografía, a lo cartográfico, a las fronteras, al movimiento. Hay aquí poemas muy logrados como "El sendero se borra", pero no me resisto a trasladar a esta página, colándolo por la aduana, el estupendo "Mapas de contrabando":

Cuando tengas el mapa de la ruta
escogida y empieces a mirarlo
y no encuentres un sitio favorable
ni el atajo o la clave que te aleje
de aquí, sabrás entonces que los mapas
clandestinos que venden en el puerto
están equivocados, o son falsos,
o responden a tronos o países
que no son los que fueron, que no fueron
lo que dicen las crónicas del mundo.

Cuando tengas los mapas que buscabas
verás que ya no valen, que los mapas
engañan, siempre traen lo que hubo
y nunca lo que hay.

lunes, 20 de octubre de 2014

Anáfora



Tras un momento en que se vaticinaba su desaparición, las revistas literarias en papel se levantan del suelo, se enderezan, sacan pecho, muestran desafiantemente los puños. Ahora acaba de salir el segundo número de la gijonesa Anáfora, coordinada por Cristian David López y Pablo Núñez, y con la complicidad de ese aglutinante de jóvenes creadores asturianos que es José Luis García Martín. Con secciones de poesía, traducción, prosa, entrevista y lecturas, es mucho y bueno lo que ofrece en sus cuarenta y ocho páginas. 
     Los versos son, entre otros, de José Luis Piquero, Olga Bernad, Marcos Tramón o Jesús Beades. Y los acompañan muy hermosos, en traducción de Ángel Alonso, del portugués A. M Pires Cabral. La revista la abre Juan Bonilla con el espléndido "Los poetas malditos", que si no me equivoco es adelanto de su libro Hecho en falta, que, vericuetos de la distribución, aún no se ha visto en las librerías del sur de España, desde donde escribo (la razón es que la editorial Visor distribuye en Madrid y otras provincias a través de su empresa hermana Antonio Machado Libros, y que para el resto del país lo hace Les Punxes, desde Cataluña, con lo que en idas y venidas, y dilaciones administrativo-logísticas, los libros salen a los caminos, como don Quijote hacia la venta, al menos con dos semanas de diferencia).
     Por lo que respecta a Anáfora, publicada por la editorial Impronta, se puede obtener a través de este enlace.

domingo, 19 de octubre de 2014

Faro del bosque




Cuando se han escrito algunos haikus que, no por voluntad sino por carencia, terminan siendo vino peleón, los casi siempre prodigiosos de Susana Benet son un gran reserva guardado en barrica de roble, quizás procedente de este bosque que aparece en el título del primero de sus libros. 
     He tenido la oportunidad de leerlos ahora, justo ocho años después de su publicación. Ajenos a coyunturas, desapegados de lo transitorio pero atentos al instante, es decir, al siempre, hay entre ellos algunos de los más hermosos que yo haya podido leer, traducidos o en su lengua original, en cualquier idioma. Como el número de versos de cada uno de ellos, aquí tres muestras:

Cubierta de hojas, 
la calle se estremece
como un estanque.



Rojas cerezas.
Entre las ramas verdes
mi mano blanca.



Golpea el sol
la puerta de madera 
buscando sombra.



     Y, como coda, este cuarto, casi una soleá:



Qué pequeño es
ahora aquel cuarto grande
de mi niñez.


sábado, 18 de octubre de 2014

Manazas



Un manazas del teclado como yo siempre destroza la semántica: quiero escribir "primorosamente" pero los dedos teclean "rpimorosamente". Al garete el primor, el cuidado, el tino. Ahora la palabra dice justamente lo contrario de lo que significa.

viernes, 17 de octubre de 2014

El tiempo de Modiano


Le llegó su hora en el reparto del premio Nobel, pero aquí es a otro tiempo al que me refiero, el que engloba simultáneamente el pasado y el presente, confundiéndolos, y por qué no también el futuro. Gusta Modiano de presentar indisolubles los tiempos en una suerte de fantasmagoría que hace que coincidan el hoy y el ayer. Ese simultaneísmo ha tenido señalados ejemplos en la poesía moderna, de Eliot a Paz, por citar solo dos casos. En la novela cómo no traer aquí el de Vargas Llosa en Conversación en La Catedral, donde el lector no sabe qué terreno pisa hasta haber dejado atrás varias decenas de páginas, o, unos años antes, el precedente de Rulfo con Pedro Páramo
     En la última novela de Modiano publicada en España (en Francia acaba de aparecer una nueva), La hierba de las noches, el narrador y protagonista, Jean, trasunto del propio autor, escribe refiriéndose a las notas con las que ha poblado un cuaderno, ciertos datos sobre Tristán Corbière o Jeanne Duval, la amante de Baudelaire, y que ha volcado en un manuscrito perdido: "Ninguna de esas páginas se refería al siglo XX, en que vivía yo. Sin embargo, si pudiera volver a leerlas, resucitarían a través de ellas los colores exactos y el olor de las noches y de los días en que las estuve escribiendo."
     Unas líneas mas arriba hemos leído: "Está claro que no hay ni pasado ni presente."