viernes, 10 de enero de 2014

Como un reloj



Admiro a los mantenedores de otros blogs que consiguen llevarlos escrupulosamente al día, con entradas puntuales que suelen asomar a las pantallas a las doce de la noche -esa hora embrujada- o con el canto del gallo. Aquí también suele renovarse el blog a diario; de hecho, son muy pocas, poquísimas, las jornadas que falto a la cita. Pero a veces, y por recordar a Graham Greene, está "el factor humano". Y por hache o por be, que son letras muy de ciclismo, uno se cansa de pedalear. Y le entra la pájara, esa competidora del madrugador gallo.

Como un reloj, a veces el blog atrasa. Hoy es uno de esos días. 

Pero se pone en hora, se le da cuerda, y ¡a correr!

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