jueves, 30 de enero de 2014

La habitación al fondo de la casa




Que el salvadoreño Jorge Galán es poeta, es algo que puede verse por alguno de los premios que ha obtenido (entre ellos el Adonais), pero también es algo que salta a la vista -al oído- por el título que ha elegido para esta novela: un perfecto verso endecasílabo. Luego, leyéndola, eso también se aprecia no solo en las descripciones y en el lenguaje que emplea, preciso y lírico cuando conviene, sino en los ecos, las rimas podríamos decir, las correspondencias entre unos elementos y otros, entre los personajes, entre los diversos acontecimientos de la narración. 
     Una mujer mayor, Magdalena, va contando a su nieto extrañas historias familiares, que se adentran en lo sobrenatural, en lo inverosímil. ¿Le miente? ¿Cuánto hay ahí de fabulaciones de una persona senil? Y el caso es que el nieto también hay un momento en que inventa historias para ella, supuestamente leídas en los periódicos.
     Hay sueños, y no solo los terribles que tiene Magdalena. "Dejó de ser una mujer para volverse estas palabras que intentan recordarla, esta voz que intenta recrearla a pesar de la sombra y el olvido genuino", nos dice el narrador, refiriéndose a la criada que llega a la familia siguiendo el dictado onírico y lo abandonará a él para dejarlo con la abuela. Y nos sitúa muy bien, en las frases que siguen, sobre el marco de la novela: "su partida de esta casa donde dejó inevitablemente solos a un muchacho que no sabía cómo empezar a vivir y a una anciana que de vivir no quería saber nada. Dos sombras en un escenario de sombras cuyas respiraciones bien podrían confundirse con las de los muertos que ya desde entonces habitaban a su alrededor, y, más específicamente, en ese cuarto al fondo de esta casa."
     La habitación al fondo de la casa la presentará su autor hoy jueves 30 de enero a las ocho de la tarde en la librería Birlibirloque (c/ Amor de Dios, Sevilla). Lo acompañaremos el editor, Javier Bozalongo, y yo mismo -uno entre los muchos lectores que le auguro-, en lo que espero que sea una conversación amena, como es la novela.

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