lunes, 27 de enero de 2014

Las preciosas naderías




Así podría traducirse el título de este libro, The Gorgeous Nothings, que reproduce facsimilarmente 52 textos que Emily Dickinson escribió a lápiz en sobres, algunos que contenían cartas enviadas y otros no. En su brevedad, se adaptan muy bien a estos trozos de papel, a menudo las solapas de los sobres que Dickinson utilizaba, como otros han dejado -y perdido, pienso en Pedro Garfias- versos escritos en lo primero que tenían a mano: si en una taberna, servilletas. Lo han publicado conjuntamente la editorial New Directions y la marchante Christine Burgin. En uno de 1876 dirigido a su hermana, y que es variante de uno de los poemas ya publicados y que forman parte de su poesía completa (que acaba de traducir José Luis Rey), la solitaria de Amherst escribió: 

Who           says
the           Absence
  of               a
        Witch
in          -validates
his              spell? 


¿Quién       dice
que la    ausencia
de               un
       brujo
in            -valida
su       hechizo?

Por lo que respecta a ella misma, el hechizo de Emily Dickinson, hace ya tanto tiempo muerta, sigue vivo. Al descubrir la aparición de este libro hermoso, lleno de cosas pequeñas como a ella le gustaban, he recordado el primer poema que leí de Andrés Trapiello, a mediados de los años ochenta. Se titulaba escuetamente "E. D.", y sus versos me recuerdan al papel amarillento de estos sobres, casi lápidas en las que la mujer que atiende a esas iniciales fue dejando escritos hoy recuperados: "Pasa tu mano por mi nombre y quita / las hojas amarillas que lo cubren, / y los pétalos secos de esa flores / antiguas".

(La New York Review of Books acaba de publicar este sugerente artículo sobre la escritura física, su presentación y soporte, de Emily Dickinson).


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