jueves, 27 de febrero de 2014

Una modesta preposición



Turner, "El adiós de Hero y Leandro"


Preposición, con e. Nada que ver con "proposición", como en la Modest Proposal de Jonathan Swift. 
Recibía ayer un ejemplar de La reparación de la poesía. Conferencias de Oxford, libro de Seamus Heaney que comenzará a distribuirse próximamente. Hay en él capítulos dedicados a poetas que admiro, he estudiado y traducido, y en los casos de Christopher Marlowe y de W. B. Yeats, el traductor del volumen, Javier Blasco, ha tenido a bien incluir mis versiones ya publicadas de las citas que Heaney emplea para su exposición. El caso es que como la piedra imán (aquí vuelvo a recordar a Swift, pero en uno de los viajes de Gulliver), una errata atrajo mi vista y los ojos se que me quedaron pegados a su estropicio. En descargo de Vaso Roto, la editorial de La reparación de la poesía, me apresuraré a aclarar que no es -del todo, al menos- culpa de ella o de Blasco el magnético error. 
El verso que me llamó dolorosamente la atención pertenece a Hero y Leandro, de Marlowe, y dice así en la página 52 del libro de Heaney: "en Sestos lo llamaban "Vidrio de Venus"". Es evidente que el verso, en una tirada de endecasílabos (casi novecientos, el total de pentámetros yámbicos en el poema tal como lo dejó al morir Marlowe), es defectuoso: son doce las sílabas. ¿Cómo después de tanto corregir se coló ese verso defectuoso? Acudí al libro con el poema completo, la edición bilingüe que en 2009 publicó La Palma, y allí vi que la preposición "de" no aparecía. Se lee (pág. 25): "en Sestos lo llamaban "Vidrio Venus"". Métricamente, es mejor, pero lo cierto es que suena extraño ese "Vidrio Venus". El verso original es "The town of Sestos called it Venus' Glass." Blasco, o alguien en la editorial, habrá decidido hacer más gramatical la frase y colocar la ausente preposición, a costa del ritmo. Una preposición que de modesta pasa a ser molesta. Y digo "más gramatical" porque no es agramatical del todo: el misterioso "Vidrio Venus", así entrecomillado, no queda muy lejos de la piedra imán que cité más arriba. 
Y fue al releer el original cuando me di cuenta, con bochorno, que en su día debí haber traducido glass como espejo. No "Vidrio Venus", pues, sino "espejo de Venus". Tras darle algunas vueltas al   dichoso verso, la traducción que ahora propongo es: "El espejo de Venus le decían." Por ello, los versos de Hero y Leandro tanto en la edición de La Palma como citados en la conferencia de Heaney (que los llama "catálogo de hazañas amatorias") deben ser, de ahora en adelante:

De cristal reluciente era su suelo;
el espejo de Venus le decían.
Veíanse allí dioses de mil formas
cometiendo desmanes, violaciones
e incestos, pues debajo de este suelo
radiante, en una estatua estaba Dánae
en su torre broncínea y, furtivo, 
Júpiter en el lecho de su hermana,
en juegos con el joven Ganimedes;
o por su amada Europa alto mugía;
o en una nube hundía el arco iris;
el sanguinario Marte con la red 
del tullido Vulcano y de sus cíclopes;
el amor que incendió urbes, como Troya;
Silvano sollozando por el joven
que luego transformado fue en ciprés,
a cuya sombra acuden hoy los faunos.

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