viernes, 14 de marzo de 2014

Anatema




La vida es una escala de grises o, si queremos darle color a la metáfora, un pantone lleno de tonos y graduaciones. Cada vez parece más burdo el reduccionismo que hace que unas cosas sean el colmo de lo bueno y otras lo extremosamente maligno. Esta simpleza maniquea es muy de políticos, de partidos, que todos los días vienen a insistir en los opuestos irreconciliables, y de ello hay ejemplos como se dice popularmente "para dar y regalar". Pero pasa con la política, vida al cabo, como con la literatura. Manuel Machado, a quien aún algunos (quiero decir muchos) siguen empeñados en contraponer a su hermano Antonio, lo dejó dicho hace algo más de un siglo en su conferencia "Los poetas de hoy" (de aquel 1910 en que hablaba): "Aquí no se concebían más que dos cosas: blanco o negro, tuerto o derecho, chico o grande. Y si alguien pretendía colocar una tercera noción, la idea del matiz, la de un justo medio, entre la simple simetría de los pares, anatema sit."
     Me he acordado de esto porque he leído la "Exposición de Motivos" de un texto urdido en la Junta de Andalucía y que se titula Proposición de Ley para la Recuperación de la Memoria Democrática en Andalucía. Otra vez la hemiplejia, el dogmatismo, elevado a verdad absoluta con el pretexto de hacer justicia a las víctimas (aunque fueran muchas y diversas, solo a las de cierto tipo, o clase, las buenas, claro está). Caín y Abel encarnados en categorías eternas. Absolutos. Sin concesiones. Medias verdades que se dan como enteras, y proferidas, con un discurso más propio de ayer, por los herederos de uno de los bandos en conflicto, en movimiento pendular inverso al de los otros hace unas décadas. ¿Todo el que no era rojo era fascista? ¿Todo el que luchó por la República era democrático? Antonio Machado, precisamente una de las víctimas de aquella guerra terrible, escribió en "Proverbios y cantares":

¿Dijiste media verdad?
Dirán que mientes dos veces
si dices la otra mitad. 

     Pero ya lo advirtió su hermano: "Anatema sit". Maldito sea el hereje. Andrés Trapiello revelaba ayer en su blog unas poco conocidas páginas de José Castillejo que explican, mucho mejor de lo que yo pueda hacerlo, todo este despropósito. Naturalmente, la simpatía ha de estar con las víctimas inocentes (no todas lo eran) de un lado y otro, y con quienes padecieran injustamente la represión de la postguerra (solo ejercida, como es lógico, por los vencedores). Pero no puede estarlo con las explicaciones sesgadas que se ofecen en tantos párrafos de ese proyecto de ley, plagado de medias verdades hasta en su título. 
     Aunque no sucediera en tierras andaluzas, la desaparición y asesinato de Andreu Nin y de tantos miembros del POUM en 1937, no ya a manos de "incontrolados" sino siguiendo la cadena de mando del PCE, ¿no habría también de invalidar cualquier homenaje o vindicación de ese partido que hoy forma parte de la coalicion gubernamental de la Junta? Coordinador de IU en Andalucía desde el 16 de junio (aniversario del secuestro de Nin, además de ser el Bloomsday), ahí está para responder Antonio Maíllo, profesor de Latín: Anatema sit. La ortodoxia comunista pide que se conteste: Amen.

2 comentarios:

zUmO dE pOeSíA (emilia, aitor y cía.) dijo...

Bueno, pero parece que ya se acaba y pronto dejará de haber bipartidismo. Ya era hora, máxime porque la Derecha y la Izquierda españolas son igual de nauseabundas.

Cuando se habla de las dos Españas, me viene siempre a la memoria Josefina Manresa (la "mujer morena resuelta en luna"), cuyo padre (guardia civil) fue asesinado en uno de los célebres "paseos" de la España republicana, y cuyo marido (el poeta Miguel Hernández) fue igualmente asesinado (carcelariamente y a fuego lento) por el franquismo.

Las dos Españas, a cuál más repugnante.

SANDRA SUÁREZ

anónimo dijo...

Peligrosa idea ésa de que "la Derecha y la Izquierda españolas son igual de nauseabundas", además de tan simplificadora, tan de blancos y negros, como la que más lo sea. Porque cuando se cree sinceramente eso, lo inevitable es buscar algo que poner en su lugar. Algo que no sea ni Derecha ni Izquierda. Y que en lugar de "nauseabundo" sea todo lo contrario. Una Verdad Inatacable, vamos. Y ante las verdades inatacables no cabe la disidencia. Es más, es legítimo, y hasta quién sabe si moralmente obligatorio, no tolerarla. Y a estas alturas, debería estar claro a dónde lleva eso. A náuseas bastante más justificadas, y atrocidades demasiado constatables.

Y respecto a que, hablando de las víctimas inocentes, "no todas lo eran", tengo también mis reparos. Si por víctimas se entiende asesinados o ejecutados, yo me limitaría a afirmar que unas eran más inocentes que otras; pero es dudoso que ninguna mereciera semejante destino. Se trata, o debería tratarse, de justicia, no de venganza. Son cosas bien distintas. Opuestas, en realidad.