domingo, 23 de marzo de 2014

Ha nacido una revista




De la mano del CICUS (el Centro de Iniciativas Culturales de la Universidad de Sevilla) y dentro de su programa Escritorio, el pasado viernes presentábamos el primer número de la revista Estación Poesía
Las revistas, como otros proyectos culturales y en definitiva todas las obras humanas, nacen y mueren. Pero ellas suelen tener una condición especialmente efímera. A veces, en el primer número o, resaltando incluso lo frustrado del intento, en el número cero. En los últimos años han sido muchísimas las que han desaparecido, y muy pocas las que han surgido. Salen, es cierto, nuevas publicaciones digitales. Pero el papel va en retroceso. Y, sin embargo, el soporte tiene su importancia. Sobre la calidad que tengan los textos, el papel impreso otorga sensaciones que escapan a la pantalla; y algo más: un ritmo sosegado en la lectura, freno y contrapeso de la bulimia que la red, como una telaraña, tiende para cazar nuestra atención, casi siempre distrayéndonos. La publicación que ahora se presenta lo hace con un diseño que sirve a esa obsesión mía: la sobriedad en la presentación. Su maqueta es elegante pero sin adornos innecesarios, minimalista casi.
Estación Poesía se publicará en ambos formatos: el papel y el digital, para no renunciar a las ventajas del primero, para aprovechar las posibilidades de lo segundo, que hará llegar sus contenidos a cualquier parte del mundo.
La revista será distribuida en librerías y también será posible la suscripción. Su periodicidad será cuatrimestral (primavera, otoño e invierno), y cada número contará con poemas en español o traducidos de sus lenguas originales, artículos sobre la poesía o poetas determinados y una sección final de reseñas críticas.
La calidad es el criterio por que el que quiere regirse Estación Poesía. Aquí no basta tener un nombre hecho, los poemas se tienen que defender por sí mismos, por su excelencia. En la revista coinciden autores consagrados y otros que empiezan, vinculados a la comunidad académica de la Universidad de Sevilla o no, españoles y extranjeros, de diferentes generaciones, de estéticas diversas. Si no fuera título ya empleado por Octavio Paz, de quien se van a cumplir los cien años de su nacimiento este próximo día 31, podría haberse llamado Plural.
Para encauzar colaboraciones que aseguren la riqueza de voces, Estación Poesía cuenta con un comité asesor compuesto por Enrique Baltanás, Juan Bonilla, Luis Alberto de Cuenca, Ana Gorría, Ioana Gruia y Aurora Luque.
El contenido de este primer número, es muy muy completo. Hay poemas, aforismos, artículos y reseñas de Juan Carlos Abril, Jesús Aguado, María Alcantarilla, Carlos Alcorta, Hilario Barrero, Francisco Barrionuevo, Susana Benet, José Manuel Benítez Ariza, Felipe Benítez Reyes, Piedad Bonnett, Ben Clark, Pablo Fidalgo Lareo, Trinidad Gan, Álvaro García, José María Jurado, Juan Lamillar, Juan Manuel Macías, Pilar Márquez, Erika Martínez, Francisco José Martínez Morán, Lola Mascarell, Toni Montesinos, José Luis Morante, Manuel Moya, Josefa Parra, Joaquín Pérez Azaústre, Antonio Praena, Olga Rendón Infante, Josep M. Rodríguez, María Ruiz Ocaña, Lola Terol, Álvaro Valverde y Javier Vela.
Las revistas literarias, lo decíamos antes, han de ser el ámbito en que se codeen los que ya tienen una obra reconocida y los que empiezan. Retrospectivamente ofrecen las sorpresas de hallar en sus sumarios voces bisoñas que andando el tiempo se convierten en referentes indiscutibles. Es sabido, pero viene bien recordarlo ahora, que Jorge Luis Borges publicó por primera vez un poema suyo, “Himno del mar”, en una revista editada aquí en Sevilla: Grecia. Que luego no quisiera reeditarlo, porque le pareciera en exceso ultraísta y epígono de Whitman, nada importa. Lo que importa es que aquel 31 de diciembre de 1919 sintió respaldada su vocación, y que hoy en las hemerotecas aquella página es digna de estudio.
       No había mejor fecha que este 21 de marzo, el primer día de la primavera, para dar a conocer nuestra revista. Se trata, además, del Día Mundial de la Poesía. Con medios modestos pero con una gran vocación de continuidad, que garantiza el CICUS, surge la publicación. Dedicar medios y esfuerzos a la poesía en tiempos como los actuales no es un lujo sino algo necesario. La actual crisis, que llamamos económica, no es solo de esa índole. Hemos llegado a esto por una crisis mucho más profunda, humana. Y los estragos causados serán económicos, pero sobre todo se han cernido sobre las gentes. La poesía no es un antídoto infalible, un bálsamo de Fierabrás. Pero si se leyera más poesía (la poesía buena, que en realidad es la única acreedora a ese nombre), otro gallo nos cantaría, una sensibilidad distinta –mejor– imperaría, y algo se haría notar para bien en el discurrir de nuestras vidas.


Con Concha Fernández, (directora del CICUS, a la izquierda), Enrique Baltanás 
(miembro del consejo asesor, fila superior en el centro) y los poetas (de izquierda a derecha) 
Francisco Barrionuevo, Pilar Márquez, Juan Lamillar y Lola Terol


2 comentarios:

Juan Antonio Millón dijo...

Enhorabuena, Antonio. Acabo de acceder a ella y lo que he visto y leído me parece muy elogiable. Es una muy buena noticia saber que las revistas de creación literaria tienen vigencia.
Un abrazo.

Jesus Cotta Lobato dijo...

Violenti rapiunt!, que dice el adagio latino. Así que albricias y os auguro lo mejor.