miércoles, 16 de abril de 2014

Lecturas recientes de poesía (I)




Sin comerlo ni beberlo, degusto y paladeo numerosos libros de poesía que me envían o entregan en mano sus autores, no pocos de ellos amigos además. Manjares por lo general, buenos caldos. Querría dar cuenta de todos, pero no siempre es posible. Hoy vienen aquí algunos de los más recientes. 
     Del sevillano Jesús Cárdenas he leído estos días de abril su Después de la música (Cuadernos del Laberinto), un libro que entiendo muy autobiográfico. Me quedo con estos versos, su juego de palabras en el último, modificando el refrán: "Sin duda te equivocaste, amigo. / Craso error en la partida de la vida. / Debiste saber que al final, / el que a hierro quiere, a hierro muere."
     Joaquín Pérez Azaústre me firmó en uno de nuestros almuerzos en el restaurante de Enrique Becerra (solo han sido dos hasta ahora, pero qué buen recuerdo guardo de ambos) su Vida y leyenda del jinete eléctrico (XXIII Premio de Poesía Jaime Gil de Biedma). Se trata, como se lee en el primer verso de la sección 3, de "el poema el poema largo el poema río el poema canto". Ajeno a las mayúsculas o a la puntuación, el largo poema es una letanía en la que caben muchas referencias, guiños, engastes. Me gusta que en sus artículos de prensa Joaquín se moje en asuntos políticos y sociales, esté o no de acuerdo con sus opiniones. Y que traiga al poema la preocupación que le suscitan estos tiempos feroces. La sección 10 de Vida y leyenda es señaladamente comprometida contra las injusticias de la edad presente. Me ha hecho recordar las imprecaciones de Pound en sus Cantares. Sus siete versos iniciales: "quién os hizo creer que la hacienda era vuestra / que era vuestro el jornal que el regadío era vuestro / miedo verde la ley la pericia no es vuestra / la finura el arreo ni la soga ya es vuestra / ni tampoco el domingo la ternura no es vuestra / y los hijos también morirán sin ser vuestros". Fordiano que es uno, junto a los ecos de los westerns de Robert Redford (como el del título) me ha gustado hallar referencias a Centauros del desierto en el fragmento duodécimo de este canto, este río.
     Lorenzo Oliván (mi hermano en Keats) también me dedicó su libro hace poco, en la presentación que acompañado por Juan Manuel Romero realizó en la estupenda librería Birlibirloque. No podría hablar de Nocturno casi (Tusquets) sin mencionar la calidad de poemas como "Raíz y huida", "Canícula", "Desde esa piel", "Preguntas", "Hondura de las sombras", "La marea" o "Lo hondo". Del segundo de ellos son estos versos: "Contemplo en el asombro de mi carne / esta misericordia de la luz, / su domesticación jamás innoble, / perro que lame a aquel en quien confía."
     Cordobés como Pérez Azaústre, pero asentado ahora en Sevilla, José Ignacio Montoto ganó el pasado año el Premio Andalucía Joven con La cuerda rota (Renacimiento). Se lo he dicho a él personalmente y lo repito aquí: es el que más me ha interesado de los suyos hasta ahora. Adopta una máscara femenina, y se desenvuelve muy bien en el versículo, que sabe poner a veces al servicio de un erotismo como el de este verso del poema cuyo título es también el del poemario: "La cadencia de mi cuerpo sobre el tuyo: música en la noche oscura del alma.")
     "Un sistema binario de sentidos hacia dentro, hacia fuera. // Dos atardeceres diarios", escribe Montoto en "Lo que nadie nos contó." Ese sistema binario, esas dualidades están muy presentes en Paseo de la identidad, de Luis Bagué Quílez (XII Premio Emilio Alarcos). Se manifiesta esto que digo ya en el poema de apertura: "El eterno dilema -mocca o latte- / se cuece en un crisol de credos maniqueos. / Café o té. Sacarina o azúcar, / nube blanca o morena. Navegamos / en red wifi o conexión por cable." En este libro de Bagué, que se pasea por Argentina y Estados Unidos, hallamos muchos dípticos. Ya que he mencionado esos dos escenarios, en "Biología marina", por ejemplo, donde se nos presentan lobos y leones marinos en Mar del Plata y San Francisco. Pero hay más casos. También, algunos poemas que consisten en fragmentos, en retazos, en sucesión de textos breves. Uno de ellos, toda una lección moral sobre la que planea una vez más la antítesis casi omniprente en el volumen, predica: "Estética y cosmética. // No te muerdas las uñas, / pero muérdete / las uñas antes que la lengua."

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