sábado, 10 de mayo de 2014

Cuando...



Cuando a alguien fanatizado no le guste una obra tuya por razones ideológicas, tampoco te alegres mirándolo por encima del hombro como en un triunfo de creencias contrarias. Tan falso es su disgusto como el elogio de quienes la alaben por razones igualmente ideológicas. Lo que te debería importar es si la obra es buena o mala, alta o baja. Y en eso, el tuerto, por no decir el ciego, poco podrán orientarte.