domingo, 11 de mayo de 2014

La incómoda memoria



Octavio Paz, todavía joven, ante su casa natal de Mixcoac

Córdoba brilla estos días, y no solo en sus patios. Ayer, Francisco Onieva firmaba esta reseña de Los huesos olvidados en el suplemento Cuadernos del Sur.

2 comentarios:

Ana Rodríguez Fischer dijo...

Querido Antonio:
Me han puesto un enlace directo a tu Blog, de modo que confío en poder leerte con puntualidad y mantener el coloquio literario. Abrazos!

Antonio Rivero Taravillo dijo...

¡Estupendo, Ana! Abrazos.