domingo, 29 de junio de 2014

"El anillo brillante del día"



Estuve en Madrid este sábado y me dio tiempo a visitar dos exposiciones sobre las que hablaré próximamente aquí. Pero es a la noche a lo que ahora quiero referirme, a la despedida de los embajadores de Irlanda, que en septiembre empezarán una nueva etapa en Buenos Aires. Siempre que va uno a las recepciones y actos organizados por la legación irlandesa ve a amigos y conocidos y hace otros nuevos. Y aprende. Mi gaélico hablado y mi capacidad de comprensión oral son calamitosos (desastre al que contribuye la ortografiíta de ese idioma, que tiene poco que ver, para un español, con su pronunciación), así que no ha sido hasta volver a Sevilla cuando me he enterado de cuál es el nombre de pila de la cónsul, sobre la que estuve charlando sobre el próximo fleadh sevillano.
      También estaban por allí la poeta Beatriz Villacañas con su marido Mick. Hablamos del amigo común Hilario Barrero, que acaba de publcar un librito de haikus. Y también del que fue amigo de ambos, Michael Hartnett, que era como Mick del condado de Limerick (allá por Newcastle West) y que también compuso una colección con esa forma japonesa: Inchicore Haiku.
      Con Irlanda muy presente, he pasado un buen rato esta tarde -oh, novedad- escuchando melodías y hojeando libros de la Isla Esmeralda. Aquí dejo esta hermosa canción interpretada por Iarla Ó Lionáird, que desde hace dos años forma parte de ese grupo extraordinario, The Gloaming. He improvisado una traducción bastante literal de la composición que en inglés se conoce como "The Dawning of the Day" y que con una melodía diferente a la que aquí usa Ó Lionáird fue empleada por Patrick Kavanagh en su poema memorable "On Raglan Road":


Salí una mañana temprano
por la orilla del lago Léin
cuando el verano se cuela entre las ramas
y calientan los rayos del sol.
Recorría las aldeas
y las praderas lozanas
cuando a quién encontré sino a una guapa muchacha
con el anillo brillante del día.

Ni zapatos ni medias, ni capa ni abrigo
llevaba mi joven amorcito celestial,
sino cabello rubio como el oro en trenzas
que llegaban hasta las puntas de las briznas de hierba.
Agarraba un cubo de leche
y era tan hermosa sobre el rocío
que superaba a la guapa Venus
con el anillo brillante del día.

La mocita se sentó a mi lado
sobre la verde hierba,
la cortejé adulándola
para que no se me marchara.
Ella me dijo: “Vete lejos de mí,
que quiero vagabundear a mi antojo.”
Del sur venía la luz
con el anillo brillante del día.

Y, bueno, aquí la canción:


1 comentario:

SUSANA BENET dijo...

Pues aunque sea una traducción improvisada, la canción tiene una letra preciosa. Gracias,