miércoles, 4 de junio de 2014

Lecturas recientes de poesía (III)




A la mano zurda, de José Pérez Olivares, obtuvo el IV Premio Iberoamericano de Poesía Hermanos Machado y ha sido publicado por la colección Vandalia. Se trata de un extenso homenaje a Leonardo da Vinci, pero no solo es eso. Pérez Olivares se mueve como pez en el agua en el ámbito de la pintura y la poesía, porque él practica las dos. Además de los doce poemarios publicados ha realizado también una docena de exposiciones y ha ilustrado libros de José Lezama Lima, Alejo Carpentier o Roberto Fernández Retamar, entre otros compatriotas suyos. La mayoría de los poemas de A la mano zurda son monólogos dramáticos en los que el protagonista es Leonardo, pero también hay otros en los que cambia la perspectiva y se emplean títulos que desplazan muchas toneladas de culturalismo (aunque sea sencilla su ejecución) como en “Palabras del pintor Otto Dix en la inauguración de su última retrospectiva en Gera, su ciudad natal (1968)”. Muy hermoso es el comienzo de “Testamento del artista”: “Tomando en consideración / haber vivido como viven las estrellas. Y que todo cuanto hice / no fue sino la sombra de cuanto quise hacer. / Y que la belleza –como el agua- sólo puede / calmar la sed, mas no saciarla.”
            Francisco Ferrer Lerín es poeta que bien pudo, por generación y calidad, haber sido incluido por Castellet en su antología Nueve novísimos poetas españoles. Su libro más reciente Mansa Chatarra, que no es realmente un conjunto de poemas sino, de secuencias oníricas espigadas de otras obras suyas. La edición corre a cargo de José L. Falcó y ha sido mimada por el sello zaragozano Jekyll Hyde, que confieso que no conocía hace una semana. Me recordado el libro el turbador Sueños de Juan Eduardo Cirlot, y he disfrutado mucho con “La historia preferida”, “Avellanas” y numerosos otros textos. Los hay absolutamente irracionales, en los que asistimos incluso a cambios de sexo del narrador, y los hay también cuentos elaborados, si breves, en la línea de algunas páginas de Cunqueiro o del olvidado Juan Perucho. También, por qué no, del Borges gustoso de ofrecer una paradoja o una noticia erudita sobre cierta rareza.
            En El camino original, Manuel Neila ha reunido una selección de su poesía hasta la fecha (de 1980 a 2012) en la colección de antologías de Renacimiento. Neila, más conocido como traductor y últimamente como agavillador de aforismos en la colección que dirige para esa misma editorial, no suele aparecer en los censos de poesía a pesar de su temprana incorporación a Las voces y los ecos, la antología que José Luis García Martín publicó en 1980. Junto a muestras representativas de los libros ya publicados, Neila, que posee un gran sentido del ritmo, brinda catorce inéditos que van del soneto al haiku pasando por el tanka y que se fijan en la naturaleza o componen un autorretrato doble. Como observa Luis Alberto de Cuenca en su prólogo: “A modo de vacuna, la poesía de Neila nos inyecta la dosis de melancolía necesaria para superar la tristeza.”
            Para finalizar esta tanda, también he leído el libro que ganó el XL Premio Ciudad de Burgos: se titula Diverso.es, lo firma Adolfo Cueto y lo publica Visor. En la dedicatoria que ha estampado en mi ejemplar de este su cuarto poemario, Cueto ha escrito: “Para Antonio, estos poemas en donde llueve siempre.” Exagera, pero lo cierto es que es muy hermosa la manera como presenta la precipitación en el poema “Sin techo”, que se abre así: “Llueve sobre las rectas calles / de la costumbre. Llueve un agua / posible, misteriosa, secreta; llueve un agua / de dar. Cae callada, pues ése / es su imperio: su mayor potestad, / estas horas vencidas que nos tienen / sin bordes. El amor es el manto que nos cubre de pronto.”