lunes, 16 de junio de 2014

Un día, un cuerpo





Me llegó hace una semana la convocatoria del Palace Bar, en la dublinesa Fleet Street, para celebrar la víspera del Bloomsday, fecha que allí reunirá a admiradores de Joyce y del whiskey (quizá una misma religión). No será para conmemorar el día en que se desarrolla la acción de Ulises, sino del libro que le siguió: Finnegans Wake, que es como escribe Enrique Vila-Matas en la obertura de las recién publicadas Obras completas de Sally Mara, de Raymond Queneau, la contraseña más literaria que ha existido nunca.
     Pero a Dublín no iré hasta octubre, cuando se celebre en la sede del Instituto Cervantes de allí el festival ISLA. De modo que me pregunto qué puedo hacer para recordar hoy la novela de Joyce, cuyo día se celebró por vez primera hace exactamente sesenta años por parroquianos de la citada taberna tan cercana al Liffey. Quizá, traer aquí una rareza que la homenajea: el libro Inquieto, de Kenneth Goldsmith. Tiene este autor una perfecta hibridación de nombre de pila gaélico y de apellido hebreo, lo que lo acerca al irlandés Bloom, protagonista de Ulises. Y no se le ocurrió otra cosa a Goldsmith que anotar un 16 de junio, el Bloomsday, todas las acciones por mínimas que fueran que realizó su cuerpo a lo largo de aquel día, siguiendo la meticulosidad de la obra de Joyce. Y lo hizo con frases cortas y mucho menos adornadas de las que emplea un locutor que radiotransmite un partido de fútbol y adorna con dosis de épica y un poco de oropel la crónica al minuto del encuentro. 
      Lógicamente, este libro, Inquieto, se hace cansino aunque se introduzcan algunas novedades estilísitca en los capítulos, que cubren las diferentes horas, hasta desembocar en la que va de nueve a diez de la noche (sin puntuación, recordando el monólogo de Molly Bloom al final de Ulises) y en la postrera en la que las palabras se presentan como reflejadas en un espejo. Se trata de un experimento probablemente más destinado al hojeo que a la sistemática y lineal lectura. La abnegada traducción es de Carlos Bueno Vera, y lo publica La Uña Rota, en Segovia.