miércoles, 23 de julio de 2014

Esqueleto



Para ser real, de carne y hueso, el poema traducido recorre el camino inverso al de la vida: primero es esqueleto, y de ahí le van creciendo en amoroso abrazo tejidos y, con continuos retoques, células que le dan la piel y, a veces, en los ojos, una mirada humana y que nos comprende incluso.