jueves, 31 de julio de 2014

Hilo de oro




Hay poetas que mantienen un tono tan uniformemente alto que con los poemas no incluidos en una antología suya se podría realizar otra, difícilmente inferior a la primera. Con todo, la selección que ha hecho José Luis Morante de Eloy Sánchez Rosillo y que ha publicado Cátedra en su colección Letras Hispánicas es irreprochable y contiene mucho de lo mejor del poeta murciano, al que siempre es bueno regresar por su garantía de calidad, de calidez humana. El enjundioso prólogo, además, es de los que no hay que saltarse, aunque las notas, sin duda dirigidas a un público escolar o universitario, incluso extranjero (porque la literatura española es hoy muy leída y estudiada por jóvenes y no tan jóvenes de todo el mundo), son por lo general innecesarias para el lector de poesía.
      Lector de poesía, escribo, y me doy cuenta de que para muchos lectores de narrativa o ensayo aquel es un compartimento estanco en el que no entran nunca, a veces por la perpetuación de ese trobar clus, hermético, cerrado, un modo de entender la poesía que se hace sinónimo de velo y oscuridad, cuando no de oscurantismo. Para esos lectores precisamente que no suelen leer poesía, esta amplia antología es un buen primer paso: no verán en ella elucubraciones y experimentos, tantas veces loables pero enajenantes para el común, sino una voz cercana, cuyas emociones, sensaciones, visiones, puede compartir gracias a ese verso clásico, directo, armónico.      
     A finales de septiembre, ya estrenado el otoño, Estación Poesía publicará un poema inédito de Sánchez Rosillo en su segundo número. Son versos dirigidos a una de las posibles posibles lectoras de este Hilo de oro tan hermoso. Y no digo más, salvo que recomiendo sin reservas este volumen que no descubrirá nada a unos pocos y, sin embargo, puede ofrecer una gran aportación a muchos.