jueves, 10 de julio de 2014

Lectura de Elkin Restrepo




La colección Palimpsesto, cuyas entregas acompañan a los números de la excelente revista homónima, viene desde su inicio dando muestras fundamentales de la poesía que se está haciendo en español, sea en la vieja piel de toro, sea en las repúblicas americanas. Con el recién aparecido número 29 viene la antología personal del colombiano Elkin Restrepo (Medellín, 1942) Una verdad me sea dada en lo que escribo
     Francisco José Cruz, responsable de la revista y sus suplementos, dice de esta poesía de Restrepo que "posee, pese a su variedad temática, un sostenido tono meditativo, siempre en sordina, que gradualmente pasa del desolado sentimiento de derrota o abandono al de una expectante perplejidad, acentuada en la rutina diaria." Tiene razón, además, al invocar la historia, el cine, el mito, todos presentes en poemas tan espléndidos como los que jalonan el libro. Con todo, también los hay de un carácter más íntimo, como "Lugar común", con su cierre memorable: "Y hablan y hablan // (de todo y nada en apariencia), // sin saber / que es del amor que hablan."
     El miedo infantil, las fantasmagorías de esa época potenciadas aquí por un portón de vidrio esmerilado brinda otro gran poema como "Acechanza". Y "Urna" ofrece estos otros versos, lección funeraria y de vida: "Que no quede nada, / no significa // que nada haya sido." Cabe destacar de la última entrega, Como en tierra salvaje, un vaso griego (2008) un importante yacimiento de poemas de inspiración homérica entre otros que atienden al antiguo Egipto o a la religión del México prehispano. Y dos piezas sobre el oficio, particularmente hermosa la primera, donde compara el verso con un vaso antiguo.