martes, 21 de octubre de 2014

El azul del océano




Quién no recuerda ese verso de Pedro Salinas, tanto más hermoso por cuanto que figura en una enumeración caótica. Forma parte de uno de sus más celebrados poemas de amor y reza así: "El azul del océano en los mapas". Me ha venido a la memoria (nunca se ha ido en realidad) al leer el flamante libro de José Carlos Rosales Y el aire de los mapas, para mi gusto la mejor entrega del ciclo que el autor da ahora por concluido.
     Un gran amigo de Salinas, Jorge Guillén, empleó también esa conjunción, y, al comienzo de un título. Fue en 1973 al publicar Y otros poemas. Lo hizo, como Rosales ahora, para indicar esa idea de cierre. No en el cierre, sino en la cita que abre la primera sección de Y el aire de los mapas, aparece aquí Guillén con el octosílabo "Nadie puede ver su cuerpo". Pero para cita impactante la que está justo al comienzo del libro, que podría ser empleada en cualquier taller de creación literaria: "Escribir consiste en buscar las Indias para encontrar América". Es del búlgaro Nikolái Kántchez y ha sido traducida por Juan Antonio Bernier (Rosales tiene la buena costumbre de decir quién ha traducido aquello que no fue escrito en nuestra lengua).
    Qué bien saca partido Rosales a la geografía, a lo cartográfico, a las fronteras, al movimiento. Hay aquí poemas muy logrados como "El sendero se borra", pero no me resisto a trasladar a esta página, colándolo por la aduana, el estupendo "Mapas de contrabando":

Cuando tengas el mapa de la ruta
escogida y empieces a mirarlo
y no encuentres un sitio favorable
ni el atajo o la clave que te aleje
de aquí, sabrás entonces que los mapas
clandestinos que venden en el puerto
están equivocados, o son falsos,
o responden a tronos o países
que no son los que fueron, que no fueron
lo que dicen las crónicas del mundo.

Cuando tengas los mapas que buscabas
verás que ya no valen, que los mapas
engañan, siempre traen lo que hubo
y nunca lo que hay.

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