jueves, 2 de octubre de 2014

El derribo de la estatua



Lo de esa estatua de Jordi Pujol tirada por el suelo en una localidad catalana me ha recordado un muy buen libro del poeta colombiano Juan Manuel Roca: Temporada de estatuas. Parecen aplicadas al nunca honorable los versos en los que Roca dice con ironía quién debe ser el inmortalizado sobre un pedestal: "Un hombre que sea su propio mentor, / Que haya luchado a brazo partido por su gloria y su fortuna." En tanto vemos en qué quedan ambas, qué espectáculo tan edificante, de B/N en películas de la época del estraperlo, esos hijos que al parecer han blanqueado dinero y ese progenitor que ennegrece la memoria de su padre, al que con otras palabras ha llamado defraudador y mangante para escurrir él el bulto. ¡Si Manrique levantara la cabeza!

1 comentario:

José Raya Téllez dijo...

Ya lo dijo el Dr. Johnson: del patriotismo como el último refugio de los canallas. Solo se hizo independentista cuando percibió el aliento de la UDEF ("¿pero qué coño es eso?") en el cogote. Vaya una tropa, maestro.