viernes, 17 de octubre de 2014

El tiempo de Modiano


Le llegó su hora en el reparto del premio Nobel, pero aquí es a otro tiempo al que me refiero, el que engloba simultáneamente el pasado y el presente, confundiéndolos, y por qué no también el futuro. Gusta Modiano de presentar indisolubles los tiempos en una suerte de fantasmagoría que hace que coincidan el hoy y el ayer. Ese simultaneísmo ha tenido señalados ejemplos en la poesía moderna, de Eliot a Paz, por citar solo dos casos. En la novela cómo no traer aquí el de Vargas Llosa en Conversación en La Catedral, donde el lector no sabe qué terreno pisa hasta haber dejado atrás varias decenas de páginas, o, unos años antes, el precedente de Rulfo con Pedro Páramo
     En la última novela de Modiano publicada en España (en Francia acaba de aparecer una nueva), La hierba de las noches, el narrador y protagonista, Jean, trasunto del propio autor, escribe refiriéndose a las notas con las que ha poblado un cuaderno, ciertos datos sobre Tristán Corbière o Jeanne Duval, la amante de Baudelaire, y que ha volcado en un manuscrito perdido: "Ninguna de esas páginas se refería al siglo XX, en que vivía yo. Sin embargo, si pudiera volver a leerlas, resucitarían a través de ellas los colores exactos y el olor de las noches y de los días en que las estuve escribiendo."
     Unas líneas mas arriba hemos leído: "Está claro que no hay ni pasado ni presente."





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