viernes, 24 de octubre de 2014

Una estampa dublinesa



Por algún sitio tengo una grabación en la que el actor Colin Farrell lee este poema de Donagh MacDonagh, "Dublin Made Me". Recuerdo ahora sus dos primeras estrofas, a punto de dejar -¿hasta cuándo?- la capital de Irlanda:

Dublin made me and no little town
With the country closing in on its streets
The cattle walking proudly on its pavements
The jobbers, the gombeenmen and the cheats

Devouring the fair-day between them
A public-house to half a hundred men
And the teacher, the solicitor and the bank-clerk
In the hotel bar drinking for ten.

Como no soy ni maestro ni abogado ni empleado de banca, no he bebido mi elevada parte alícuota de pintas o de whiskey en uno de los bares de este hotel que ahora vamos a dejar y sobre el que escribió todo un libro Elizabeth Bowen.