lunes, 29 de diciembre de 2014

Anotaciones sueltas de finales de año





"El hoy pertenece a pocos y el mañana a ninguno"

                                               W. S. Merwin

*     *     *

Cuando se llega a la página 666 de una traducción, ya no queda superstición, solo cansancio.

*     *     *

En estas fechas, la mula, el buey y hasta los camellos, por no hablar de las ovejitas y los peces que beben en el río, son los civilizados, no los rebaños de humanos que, porque han oído algo de un pesebre, se afanan en convertir en pocilgas las calles.

*     *     *
En diciembre es cuando más vivos están, en el presagio, los colores de abril, que ya tiemblan.

*     *     *

Se titule como se titule, todo libro tuyo hallado en un país lejano pasa a llamarse automáticamente Robinson Crusoe. Dan ganas de desembarcar y rescatarlo.

*     *     *

El traductor de poesía tiene que arriesgar, hacer piruetas incluso. Para quedarse quieto, peso muerto, ya está el diccionario, su trampolín. es él el que se tiene que tirar a la piscina. Y si no hay agua, nombrarla -que así se crea- para nadar en ella sin pensar que pueda estrellarse en el fondo seco. Y, sobre todo, lo que tiene que hacer es dominar su respiración para que no se ahogue... el poema.

*     *     *

Miradme, profesores de ciencias del instituto en el que a duras penas aprobaba vuestras aignaturas: aquí, sigo, tratando de aprender la física y química, con la ardua biología, de los poemas. Ahora no hay día que no repita, y felizmente estudio para un septiembre eterno.