miércoles, 3 de diciembre de 2014

Vuelta en Guadalajara


HOSPICIO CABAÑAS 

Bajo el mural de Orozco, el guía platica
del pasado y la perspectiva.

Miro arriba, y me hundo
en mis raíces.

Oyéndolo, vuelvo hasta mi ayer
y doy un giro de 180 grados.

Regreso al interior
de la bóveda de mi madre.

Cuando ella nació en la Ciudad de México
aún no existían estos frescos.

Modulaciones en la sombra,
reverberaciones de la luz en la cúpula.

Oigo el acento que ella oyó nueve meses 
y todo un año antes de marchar a España.

La vibración de entonces en sus tímpanos,
la de ahora en los míos, 

acariciando como cosquilleo 
donde no llega la piel:

es la de voces con la misma música,
idéntico canto, su resonancia.

A cada lado un patio,
que se copia simétrico.

El chorro de la fuente es el cordón 
umbilical que une cielo y tierra.

Sigue platicando el guía
con sus inflexiones, sus ecos.

Por este giro de 360 grados
vuelvo a ser quien soy.