viernes, 31 de enero de 2014

La última palabra





Si era poeta, y no tenía biografía, no ha muerto entonces. Mi recuerdo de Fernando Ortiz publicado ayer en El Mundo.

jueves, 30 de enero de 2014

La habitación al fondo de la casa




Que el salvadoreño Jorge Galán es poeta, es algo que puede verse por alguno de los premios que ha obtenido (entre ellos el Adonais), pero también es algo que salta a la vista -al oído- por el título que ha elegido para esta novela: un perfecto verso endecasílabo. Luego, leyéndola, eso también se aprecia no solo en las descripciones y en el lenguaje que emplea, preciso y lírico cuando conviene, sino en los ecos, las rimas podríamos decir, las correspondencias entre unos elementos y otros, entre los personajes, entre los diversos acontecimientos de la narración. 
     Una mujer mayor, Magdalena, va contando a su nieto extrañas historias familiares, que se adentran en lo sobrenatural, en lo inverosímil. ¿Le miente? ¿Cuánto hay ahí de fabulaciones de una persona senil? Y el caso es que el nieto también hay un momento en que inventa historias para ella, supuestamente leídas en los periódicos.
     Hay sueños, y no solo los terribles que tiene Magdalena. "Dejó de ser una mujer para volverse estas palabras que intentan recordarla, esta voz que intenta recrearla a pesar de la sombra y el olvido genuino", nos dice el narrador, refiriéndose a la criada que llega a la familia siguiendo el dictado onírico y lo abandonará a él para dejarlo con la abuela. Y nos sitúa muy bien, en las frases que siguen, sobre el marco de la novela: "su partida de esta casa donde dejó inevitablemente solos a un muchacho que no sabía cómo empezar a vivir y a una anciana que de vivir no quería saber nada. Dos sombras en un escenario de sombras cuyas respiraciones bien podrían confundirse con las de los muertos que ya desde entonces habitaban a su alrededor, y, más específicamente, en ese cuarto al fondo de esta casa."
     La habitación al fondo de la casa la presentará su autor hoy jueves 30 de enero a las ocho de la tarde en la librería Birlibirloque (c/ Amor de Dios, Sevilla). Lo acompañaremos el editor, Javier Bozalongo, y yo mismo -uno entre los muchos lectores que le auguro-, en lo que espero que sea una conversación amena, como es la novela.

miércoles, 29 de enero de 2014

En Arcos de la Frontera



Arcos desde el parador (fotografía de T. M. R-F.)


La próxima vez que nos pregunten para qué sirve la poesía, contestaremos que para, con pretexto de ella, ir a Arcos de la Frontera cada seis meses a la presentación del más reciente número de la revista Piedra del Molino, que allí dirige Jorge de Arco. El viernes pasado estuvimos en el pueblo ("frontera entre la realidad y el sueño" la llamó Gerardo Diego) con unos cuantos amigos, al albur de las adjudicaciones que Jorge hace, un minuto antes de la presentación, de poemas entre los asistentes cómplices que leerán lo que no puede oírse de labios de los autores ausentes. Me tocó leer parte del original y la traducción que Zackary Paine publica en este número 19  del "Están muertos ya. Elogio para Sacco y Vanzetti" de John Dos Passos. Luego pude reparar la sequedad de la garganta con un buen vino de la tierra arcense: el tinto Barzazul. Como la conversación fue bastante larga, fue también preciso el trasiego prolongado.
     Ya por la mañana, desde la ventana de la habitación en el parador, un pequeño abrigo azul bajo la mole dorada de la torre de la iglesia de Santa María de la Asunción, vi pasear por la plaza al poeta Antonio Murciano, que enfilaba la calle Nueva, donde él nació, como también su hermano Carlos. En la fachada de esa casa hay una lápida que lo recuerda. Y justo enfrente, una taberna que ostenta el nombre del grupo poético y la revista que ambos publicaron junto con Julio Mariscal, Antonio Luis Baena y otros: Alcaraván
     En aquella publicación de los años cincuenta aparecieron versiones de Mallarmé (por Carlos Edmundo de Ory) o Rilke (por Antonio Murciano). Leo esta mañana en Piedra del Molino la traducción que la argentina Amparo Arróspide hace de tres poemas de la canadiense Margaret Atwood. Me impresiona el primero de ellos, "Célula", que se refiere a una cancerígena y que acaba así:

(...) Si sólo quiere más 
más amnesia, más vida y en abundancia;
tomar más, comer más,
reproducirse, seguir haciéndolo
eternamente. Deseos 
bien conocidos: Mírense al espejo.

martes, 28 de enero de 2014

José Emilio Pacheco, fin y principio




José Emilio Pacheco en 1989 (fotografía de Rogelio Cuéllar)

El Cultural daba ayer este artículo mío sobre el gran poeta mexicano.

lunes, 27 de enero de 2014

Las preciosas naderías




Así podría traducirse el título de este libro, The Gorgeous Nothings, que reproduce facsimilarmente 52 textos que Emily Dickinson escribió a lápiz en sobres, algunos que contenían cartas enviadas y otros no. En su brevedad, se adaptan muy bien a estos trozos de papel, a menudo las solapas de los sobres que Dickinson utilizaba, como otros han dejado -y perdido, pienso en Pedro Garfias- versos escritos en lo primero que tenían a mano: si en una taberna, servilletas. Lo han publicado conjuntamente la editorial New Directions y la marchante Christine Burgin. En uno de 1876 dirigido a su hermana, y que es variante de uno de los poemas ya publicados y que forman parte de su poesía completa (que acaba de traducir José Luis Rey), la solitaria de Amherst escribió: 

Who           says
the           Absence
  of               a
        Witch
in          -validates
his              spell? 


¿Quién       dice
que la    ausencia
de               un
       brujo
in            -valida
su       hechizo?

Por lo que respecta a ella misma, el hechizo de Emily Dickinson, hace ya tanto tiempo muerta, sigue vivo. Al descubrir la aparición de este libro hermoso, lleno de cosas pequeñas como a ella le gustaban, he recordado el primer poema que leí de Andrés Trapiello, a mediados de los años ochenta. Se titulaba escuetamente "E. D.", y sus versos me recuerdan al papel amarillento de estos sobres, casi lápidas en las que la mujer que atiende a esas iniciales fue dejando escritos hoy recuperados: "Pasa tu mano por mi nombre y quita / las hojas amarillas que lo cubren, / y los pétalos secos de esa flores / antiguas".

(La New York Review of Books acaba de publicar este sugerente artículo sobre la escritura física, su presentación y soporte, de Emily Dickinson).


domingo, 26 de enero de 2014

El tiempo que se escapa



Stephen Dunn con la edición original de su libro

Reseño en Estado Crítico el poemario En otro momento de Stephen Dunn, recientemente traducido por Andrés Catalán y Ben Clark. Se puede leer en el siguiente enlace:

viernes, 24 de enero de 2014

Una excepción



Un cirujano es más cumplido profesional cuantos más pacientes opera: su destino es multiplicar esa forma que tiene de sanar con las manos. Lo mismo el juez con las sentencias; el mecánico, con los coches; el albañil con sus ladrillos; incluso el periodista con sus artículos, vistiendo con sus palabras, o dejándolos al desnudo, todo tipo de asuntos.
     Pero el poeta, no; cuantos más versos compone, más sombra se hacen unos a otros, como hojarasca que compite por la atención y la excelencia; como el follaje apretado, los poemas se pelean por la luz y el verdor, por las ubres del sol, camada numerosa hasta el exceso. La obra extensa crece, caníbal, de devorarse a sí misma. Las ramas más altas llegarán a las antologías; pero privadas de clorofila, porque no puede haber para tantas, las más son como raíces incoloras, como topos.

jueves, 23 de enero de 2014

De Fabio Morábito




De origen italiano y nacido en Alejandría, la ciudad de Cavafis, Fabio Morábito es uno de los principales poetas mexicanos vivos. De su madurez creativa da fe su último libro publicado (en Era en su país y en Visor en España). 
     Hay poemas estupendos en él, por ejemplo ese en el que el sujeto del poema ve diariamente tres hormigas en su cuarto de baño, o el del padre que hace de caballito para su hijo, o el de la amdre que conduce un utilitario. Pero antes de estos aparece uno que ya vale un libro, y que el autor adelantó en la revista Letras Libres en 2009. Se puede leer aquí.

miércoles, 22 de enero de 2014

Honda Andalucía


Francisco Giner de los Ríos

Se celebró hace veinte días, un año más, la toma de Granada por los Reyes Católicos y, con la fijeza de los fanáticos, los grupitos de siempre hicieron protesta de morería, enarbolando banderas de esas blanquiverdes con una estrella roja, como otra blanca, en azul, mancha la tradicional senyera catalana. Y la semana pasada el sindicato del alcalde de Marinaleda volvió a hablar de la "esclavización" de Andalucía y de que esta era anterior a España, por lo que pedía, claro está, la autodeterminación y, ya de paso, la senda a la prehistoria.
     Sucede, por el contrario, que es inútil desgajar (como si fuera una región del territorio) una época del fluir continuo del tiempo, y que lo andaluz es inseparable de lo romano y lo visigodo, y de lo castellano venido con la Reconquista, y de las gentes que luego se han ido asentando en estas tierras. Y que lo árabe, nostalgiado por Sánchez Gordillo desde su barba longa de patriarca semítico, es solo una parte, y no la más valiosa, por cierto. Con todos los problemas que las aquejan (que nos aquejan), Andalucía y España han salido gananciosas de que el islamismo quede del otro lado del Estrecho, y de que, aunque seamos un pueblo mayoritariamente meridional, nuestro ámito sea el europeo, no el del Magreb.
     He recordado esto al leer algunos juicios escritos sobre aquel insigne andaluz de Ronda que fue Francisco Giner de los Ríos, alma y motor de la Institución Libre de Enseñanza. 
     John Dos Passos hablaba de que el gusto de Giner por lo nórdico representaba "el evangelio de la europeización, de la total destrucción de lo que es individual, salvaje, africano, en la tradición de España." Por su parte, Antonio Machado escribió también: "Como todos los grandes andaluces, era don Francisco la viva antítesis del andaluz de pandereta, del andaluz mueble, jactancioso, hipebolizante y amigo de lo que brilla y de lo que truena." Y no es cuestión de religiones: lo africano y salvaje puede aplicarse no solo a los seguidores de Mahoma, sino también a lo cerril católico. Lo importante es destacar que hay una Andalucía mejor, más honda, que no es la del tópico y, desde luego, no se refleja en el espejo que deslumbra y ciega a Sánchez Gordillo.

martes, 21 de enero de 2014

Sobre la elipsis




En una de las conferencias (la titulada “El enigma de la poesía”) pronunciadas en la Universidad de Harvard durante el curso 1967-1968, Jorge Luis Borges dijo esta frase con la que no podemos sino coincidir: “La perfección en poesía no parece extraña: parece inevitable.” Y contra lo que pudiera pensarse, esa perfección se alcanza a veces no con lo que se dice, sino con lo que se deja de decir. Algo que, por su ausencia, llama más la atención y que requiere del lector rellenar esa celda, ese hueco de lo no dicho.
La elipsis puede ser sintáctica o poética, como figura de omisión. Un ejemplo de la primera podría ser “Juan bebió agua; Luis, cerveza”, donde se ha omitido el segundo “bebió”. Pero la que nos importa es el segundo tipo de elipsis. “Lo que se deja fuera de un poema es tan importante como lo que hay en él. Y tal vez más”, ha escrito la poeta británica Ruth Padel. No parece en ello sino seguir a su paisano John Keats, quien en la segunda estrofa de la “Oda a una urna griega”, nos dejó esa afirmación mil veces citada posteriormente: “Si un son oído es dulce, aquel no oído / es más dulce aún.”


Donald Hall

Pero no siempre la posibilidad no declarada, esa melodía no escuchada, es dulce. Muy a menudo es una velada manifestación del dolor. Hoy solo voy a dejar aquí dos muestras de ello. La primera corresponde al poeta norteamericano Donald Hall, quien dedicó su libro Without (Sin) a su esposa la también poeta Jane Kenyon, muerta de leucemia. En un poema que carece de título, y narrado en tercera persona (esa forma lejana de la elipsis mediante el distanciamiento), Hall cuenta la vez en que Kenyon fue internada en el Ala Este de la clínica en que recibía tratamiento, pues no había habitación disponible en la zona conocida como la “Burbuja”. Y una tarde, cito por la traducción de Juan José Vélez Otero,


vio a una persona
aparecer apresuradamente por la pesada puerta
gritando, bañada en lágrimas, tambaleándose,
y detrás un enfermero
que la cogió y se la llevó de allí.
Cuando volvió con Jane
no le contó lo que había visto.
Más tarde un celador les dijo
que había una cama para ella en la Burbuja.


Aunque no se diga (o lo que es más importante, se dice de una forma más efectiva), el lector sabe perfectamente (pero no la enferma Jane Kenyon, que es en realidad la protagonista del poema) por qué hay ahora para ella una cama en la Burbuja.
Otra estremecedora elipsis que tiene que ver con la muerte aparece en la novela o testimonio de Héctor Abad Faciolince El olvido que seremos. Allí, antes de ocuparse del asesinato de su padre, nos cuenta cómo su hermana Marta murió a causa de un melanoma maligno antes de cumplir los diecisiete años. Marta Abad sintió inclinación por la música y formó con otras chicas un grupo de música que alcanzó relativo éxito. El funeral, cuenta su hermano Héctor, se desarrolla con normalidad (¡con la normalidad que puede atribuirse a circunstancias tan dolorosas!) “hasta que las tres del cuarteto Ellas, durante la comunión, empezaron a cantar las dulces canciones del grupo.” Y al lector le golpea el mazazo de ese numeral, tres, talada una rama de las que constituyen su árbol: el hasta entonces cuarteto Ellas. ¡Las tres del cuarteto! No se me ocurre una elipsis más poderosa.

lunes, 20 de enero de 2014

Séneca sobre "La lluvia"



Eduardo del Pino ha publicado en su blog Epístolas a Lucilio esta sobre La lluvia que al parecer ha dirigido Lucio Anneo Séneca a su discípulo, el tal Lucilio. Será cosa de declinar desde aquí el agradecimiento en latín.

domingo, 19 de enero de 2014

viernes, 17 de enero de 2014

La vigencia de Cernuda




El Grupo Joly, editor de cabeceras como Diario de Sevilla o Granada Hoy, entre un buen puñado más, me encargó hace poco para su Anuario un artículo sobre la vigencia de Cernuda con motivo del quincuagésimo aniversario de su muerte, pieza que ya he entregado y supongo que aparecerá en breve. 
Debe de haberme elegido para tal tarea cernudiana Francisco Ferarro, coordinador de la publicación, por esa peculiar paradoja: ser biógrafo de Cernuda, circunstancia que para otros significará que soy especialista en él y que para mí solo quiere decir que soy una de las personas que más lo desconoce. Y que probablemente más lo haya contrariado post mortem, si tal cosa fuera posible; porque, como escribió W. H. Auden en un prólogo a los sonetos de Shakespeare, "convendría tener en cuenta que los auténticos artistas preferirían que no se escribiera biografía alguna sobre ellos."
Hoy es un día lluvioso, suavemene escocés. Y me acuerdo de Cernuda en aquellas tierras norteñas y le aplico una frase de Rayuela (seguimos con las conmemoraciones, que es el centenario del nacimiento de Cortázar, como el año pasado el cincuentenario de la publicación de la novela): "Glasgow suena a mal tiempo, a puerto lleno de gente triste --dijo la Maga."


Rescate en Glasgow tras un bombardeo en 1941

jueves, 16 de enero de 2014

Bancos de arenques





En la película A propósito de Llewyn Davis, de los hermanos Coen, el malhadado protagonista interpreta un buen puñado de canciones del repertorio folk irlandés y británico (no en vano se nos dice, como su nombre y apellido pregonan por otra parte, que es de origen galés). El espectador puede escuchar de labios del apócrifo Davis la bellísima "The Death of Queen Jane" (balada ya recogida en el cancionero de Child pero con música original compuesta por el guitarrista irlandés Dáithí Sproule) o "The Auld Triangle", que han cantado tantos y fue creada por ese borrachín republicano, Brendan Behan. Y también "The Shoals of Herring", que fue compuesta por ese fenomenal músico escocés que fue Ewan MacColl. Aquí dejo el enlace a la interpretación de MacColl de la citada "Bancos de arenques". Y me acuerdo con nostalgia de que en la Escuela de Verano de las Universidades Escocesas, en Edimburgo y 1986, una de las lecturas obligatorias para los que elegíamos el módulo sobre literatura autóctona era la novela The Silver Darlings, de Neil M. Gunn. 
Era, así silver darlings (algo parecido a "niñas de plata") como los pescadores escoceses llamaban, y al día de hoy quizá sigan llamando, a los arenques. Creo que no está traducida al español, y sería muy recomendable que vertiera a nuestra lengua: es un libro emocionante, hermoso. Y un clásico de las letras escocesas.

miércoles, 15 de enero de 2014

El arte de volar


Ilustración de Lorenzo Saval para la cubierta de El arte de volar

¡Despegamos! En el último número de la mítica Litoral piloto en español dos poemas de W. B. Yeats. Uno, como no podía ser menos, es "Un aviador irlandes prevé su muerte". El otro es menos conocido. 
Desde la primera página a la última, no hace falta decirlo, la revista es una delicia. Y llena de sorpresas, como esa prosa de Oliverio Girondo absolutamente maravillosa. Incluye también, entre decenas de muy buenos poemas de diferente extensión, tres breves memorables de Amalia Bautista, Josep M. Rodríguez y Roger Wolfe. Sin duda inpirados en el disfrutado número, he escrito estos versos, los primeros de año que acaba de despegar:


EN EL CIELO DE MÉXICO

Insurgentes son los que se alzan.
Elevándome,
desde el avión veo la avenida
que levanta su nombre,
esa larga luciérnaga
como un cristal naranja que soplaran,
llenos, los pulmones de la noche;
una pinza dorada y roja
que tira de ese tráfico de afanes
que vienen y van, van y vienen,
pero en cualquier caso se aleja
mientras asciendo.

Debajo de la nítida línea
–una Vía Láctea horizontal
o un espejo postrado de esa vía–,
otros pasajeros apretados
–casi todos de pie,
también insurgentes a su modo–
no ya como una suma de luciérnagas
sino como un gusano oscuro que recorre
otra negrura,
una noche distinta
que refleja igualmente el firmamento
entre las nubes densas.

Alfa Centauro, Chilpancingo,
Zócalo, Tepito, Sirio, Vega,
Indios Verdes, Altair, Lázaro Cárdenas,
Aldebarán, Antares, Chabacano.
Esa red de estaciones,
esa urdimbre de estrellas
–y yo en medio–
que no veo ahora, adivinadas
como una alta, sumida
astrología.


martes, 14 de enero de 2014

"Temporal"



Susana Benet, poeta y amiga, ha llevado mi borrasca de versos a su blog. "Temporal" es el primer poema de La lluvia. Esta tarde lo leeré en la presentación del libro en Granada (Biblioteca de Andalucía, 20 h.), muy bien acompañado por otra amiga y poeta: Ioana Gruia.

domingo, 12 de enero de 2014

Buen Camino

Torre de Santa Maria do Cebreiro, 

En el número 108 de la revista Clarín aparece una crónica mía de un reciente recorrido del Camino de Santiago. Naturalmente, hay allí mucho Cunqueiro. Y alguna pizca artúrica, como esta:


Por la mañana siguiente, a temprana hora, otra vez estábamos en el recio comedor, pero ahora ante un cesto de manzanas copiosas y más gruesas que las que nos habían acompañado silvestres en las márgenes del camino, que seguro que procedían del Avalón céltico, esa isla de pomas adonde se retiran los héroes como a un ultramundo. Lord Alfred Tennyson recogió la leyenda en uno de sus poemas artúricos, que traduje desde aquel grueso volumen con su obra completa en verso que extraje, como la espada Excalibur de su roca, de una librería de lance de Edimburgo cuando era mozo. Es el propio Arturo quien habla:

Mas ahora, adiós, me voy en largo viaje
con estas que ves –si es que en verdad voy–
(pues una duda nubla mi juicio)
a la ínsula que es valle de Avalón;
en la que no hay granizo, lluvia o nieve
ni nunca arrecie el viento, mas posee
verdes prados felices, con frutales,
y bajo el mar de estío hondos boscajes,
donde habrá de sanar mi grave herida.

viernes, 10 de enero de 2014

Como un reloj



Admiro a los mantenedores de otros blogs que consiguen llevarlos escrupulosamente al día, con entradas puntuales que suelen asomar a las pantallas a las doce de la noche -esa hora embrujada- o con el canto del gallo. Aquí también suele renovarse el blog a diario; de hecho, son muy pocas, poquísimas, las jornadas que falto a la cita. Pero a veces, y por recordar a Graham Greene, está "el factor humano". Y por hache o por be, que son letras muy de ciclismo, uno se cansa de pedalear. Y le entra la pájara, esa competidora del madrugador gallo.

Como un reloj, a veces el blog atrasa. Hoy es uno de esos días. 

Pero se pone en hora, se le da cuerda, y ¡a correr!

jueves, 9 de enero de 2014

Versos excluidos




INUNDEMOS ESTO DE POESÍA

"La idea es inundar Facebook con poesía. Alguien te asigna un poema, dejas un poema escrito por ese poeta y si le gusta a otros, les asignas un poeta a ellos."

A pesar de lo antipáticas que resultan en general, vivan las cadenas cuando son de versos. Alfonso Brezmes me ha asignado T.S. Eliot. Aquí mi versión inédita del comienzo de "El sermón de fuego", tercera parte de La tierra baldía, tal como estaba en el original antes de que Ezra Pound metiera la tijera:


EL SERMON DE FUEGO

Por el sesgado rayo de sol amonestada
y los furtivos pasos de la nueva mañana,
parpadea y bosteza Fresca, de blancos brazos,
excitada por sueños de amor y dulces raptos.
Frenéticas llamadas con eléctrico ritmo
pronto traen a Amanda y rompen el hechizo;
con basta mano y toscos movimientos plebeyos
descorre la cortina junto al lacado lecho
y deja una bandeja de brillo rutilante:
relajante cacao o bien té estimulante.

Dejando que se enfríe la espumosa bebida,
al excusado Fresca con calma se encamina;
el relato de Richardson, todo él tan patético,
mientras completa la obra facilita el esfuerzo.
De vuelta, entre las sábanas conscientes se repone
y explora una página de Gibbon mientras come.
Sus manos acarician la cúpula del huevo
llena de ensoñaciones hasta que llega el correo,
las cartas manuscritas devora de un vistazo
y a contestar se entrega con avezada mano.

(...)

miércoles, 8 de enero de 2014

De "El árbol de la vida"




ES el viento en las hayas de mi mente,
el viento en los abetos sin palabras,
el viento que arrebata en su caída
las gotas de la lluvia, el cielo oscuro.
Una isla en el cielo, el sol emerge.
Alumbra los cortados de granito,
las piedras que conforman la tristeza,
el puente antiguo al filo de los montes,
la silla de montar sobre las aguas.
La silla de montar sobre la yegua
de ojos verdecidos que galopa
con brida y con bocado de ventisca.
Es el viento en las hayas de mi mente,
el viento en mis palabras sin abetos.

(El árbol de la vida, col. Puerta del Mar, Diputación de Málaga, 2004)

martes, 7 de enero de 2014

James Wright


James Wright

Nacido en 1927, año que en su país natal (EE. UU.) puede evocar cualquier cosa o ninguna, pero que en España suena irrevocablemente a poesía, James Wright fue autor de una obra no muy extensa en la que incluyó sus versiones de otros poetas, entre los que se cuentan muchos de nuestro idioma como Juan Ramón Jiménez, Antonio Machado, Jorge Guillén, Pablo Neruda, César Vallejo, Miguel Hernández...
     Ahora, la editorial Vaso Roto va a publicar en España y México su libro No se quebrará la rama, en traducción mía. Llegará a librerías antes de que acabe el mes.
     Si siempre procura uno esmerarse al traducir, cuando se trata de verter a quien lo hizo con muchos de nuestros mejores poetas el esfuerzo, el cuidado, son mayores si cabe. Espero haber salido airoso de la prueba.

domingo, 5 de enero de 2014

Los Reyes Magos, por Yeats

La adoración de los Magos, Paolo Uccello

Las cabalgatas recorrerán esta tarde pueblos y ciudades, camino de la Epifanía. Oscuro, esotérico, inquietante, William Butler Yeats incluyó este poema en su libro Responsabilidades, publicado justamente hace cien años:

LOS REYES MAGOS

Ahora, como siempre, los veo imaginándolos
con vivas sayas tiesas, pálidos e insatisfechos,
en un visto y no visto en el azul del cielo,
con sus antiguos rostros cual piedras en la lluvia,
y sus yelmos de plata, uno al lado del otro, 
y sus ojos muy fijos, esperando de nuevo
hallar -insatisfechos del turbulento Gólgota-
el misterio indomable sobre el suelo bestial.

(La traducción es la que hice para la Poesía reunida de Yeats, Pre-Textos, 2010)


sábado, 4 de enero de 2014

Tres centenarios y uno más




Este año es el centenario de los nacimientos de Adolfo Bioy Casares, Octavio Paz y Julio Cortázar. Solo conocí fugazmente al segundo, pero al que más envidio es al cuarto, que aún no he nombrado: Joe DiMaggio, quien conoció (en otro sentido) a Marilyn Monroe.

Regalar libros



La columna semanal.

viernes, 3 de enero de 2014

En "Letras Libres" (un artículo sobre Cernuda y México)


Luis Cernuda, por Eduardo Arroyo

En el número de diciembre de Letras Libres se publicaba este artículo mío sobre el autor de La realidad y el deseo y su interés, ya desde su exilio británico, por lo mexicano.

miércoles, 1 de enero de 2014

Falsos amigos



Con algún retraso dejo aquí la columna del pasado viernes en El Mundo. Donde en coctelería extraña se agitan los nombres de Teresa de Jesús, Kate O'Brien, Indalecio Prieto y Francisco Morales Padrón.