miércoles, 28 de mayo de 2014

Pese a todo




Un poeta antipático, difícil, al que estás traduciendo. Y no te amilanas. Y le enseñas los dientes. Te vas a enterar de lo que vale un peine, le dices mirándole a los ojos de los versos. Y él los baja, y le ganas.
Que lo traduzcas bien no significa que te guste. Solo, que no te rindes. Nunca. Que amas el trabajo bien hecho.

martes, 27 de mayo de 2014

Lo insólito y la copia



Blas de Otero


Mis pésimas dotes como mecanógrafo, y la convicción cada vez mas arraigada de que la poesía es ver el envés, iluminar desde otro ángulo, enfocar lo distinto, me hacen suscribir hoy estas líneas de Blas de Otero, pertenecientes a Historias fingidas y verdaderas: "Yo no he nacido para teclear, sino para inventar, para sacar lo insólito a relucir y no para sacar copias en papel cebolla, que así apestan."

lunes, 26 de mayo de 2014

Lecturas recientes de poesía (II)




Tuve la oportunidad de decírselo en persona la otra noche: sin perjuicio de la alta calidad de los sonetos que integran la segunda parte ("El sitio sin lugar"), uno de los cuales ("Compartimento") publicamos como adelanto en el primer número de Estación Poesía, Álvaro García ofrece tres poemas extensos que me parecen magníficos en su recién aparecido Ser sin sitio: el que da título al volumen, "Ante la tumba de Jane Bowles" y, por último, "El viaje". En el primero de ellos, esta imagen tan sorprendente: "este tiempo sin tiempo, de no víspera, / tú y yo somos la fruta / que en verano se compra en un arcén / y va en el maletero dando tumbos / igual que un secuestrado."
     Como Altolaguirre y Prados, unidos por la aventura impresora de Litoral, en Málaga, Andrés Catalán y Ben Clark han compartido aulas y calles en Salamanca y han vertido poesía en lengua inglesa al alimón, además de haber firmado juntos un poemario, Mantener la cadena de frío, que obtuvo el Premio de Poesía Joven RNE. A finales de año apareció Ahora solo bebo té, de Catalán (que ganó precisamente el Premio de Poesía Emilio Prados), y hace pocas semanas La Fiera, de Clark, libro que se alzó con el Premio Ciutat de Palma Joan Alcover 2013. Aquí se puede leer "Traduciendo "The Sun Used to Shine"", donde asistimos a la reunión de los dos amigos, "el traductor de Thomas y el de Frost" (dos poetas que fueron a su vez muy cordialmente cercanos). A ambos, Clark y Catalán, les ha sentado muy bien el trato cotidiano con la poesía de otras latitudes. En el caso del segundo, además, las artes plásticas, que sirven como pretexto, pértiga, para buena parte de sus poemas en los que destaca, además, un cuidado estudio de la composición, con estructuras simétricas, de estrofas regulares, tan frecuentes en la poesía anglosajona. 
     Pedro Juan Gomila Martorell ha publicado en La Lucerna Arcadia desolada, primera entrega de un ciclo más amplio titulado Eidolon. Se trata de una poesía autobiográfica, una suerte de educación sentimental en la que el autor no oculta ni su homosexualidad ni las dolorosas marginaciones que ha tenido que sufrir por ello, como la sórdida experiencia del servicio militar. Predominan los endecasílabos y dodecasílabos en un canto que sabe a letanía, lleno de referencias aclaradas en un apéndice. Pagano irredento, Gomila, los mejores momentos de este libro traen un aire de goce de la naturaleza muy a lo Juan Gil-Albert, pese a alguna irregularidad métrica: "La salmodia cadenciosa de los grillos, / y el constante, relajante, abejorreo, / cabe la madura, desprendida fruta / de la rama colma de la higuera, / fatigada por la cara de su pulpa."
     Cierra esta tanda de lecturas un acierto redondo de Seix Barral: la reunión en un volumen de la poesía completa del argentino Fabián Casas, escrita a lo largo de veinte años. Horla City y otros es un libro directo, natural, sin oropeles, antirretórico, que se fija en las cosas inmediatas y que es capaz de cerrar un poema con la frase "Bueno, eso es todo." o "Ahora mirás el mar, pero no decís nada. / Ya se han dicho muchas cosas / sobre ese montón de agua." Entre los poemas que destacaría se cuentan "Sin llave y a oscuras", "Vida en común", "Despertarte" o "Esperando que la aspirina", cuyos versos finales recuerdan, a su modo, el comienzo de Conversación en la Catedral: "Me pregunto en qué momento / los dinosaurios sintieron / que algo andaba mal." Son poema spor lo general breves, aunque uno más extenso, "El soldador", está entre los mejores del conjunto, en el que no faltan homenajes, guiños a diferentes escritores que van de Dylan Thomas a Wallace Stevens.

domingo, 25 de mayo de 2014

Tres lascas, tres



Quien hoy escriba a menudo la palabra "mas" en sus versos, sabrá de reglas ortográficas, pero poco de poesía.

                                            *       *       *

Cuando alguien está muy pagado de sí mismo, suele ser con un cheque sin fondos.

                                            *      *      *

Habrá un día en que el único lector que quede estará firmando libros a sus autores, puestos en larguísima cola.

viernes, 23 de mayo de 2014

Lo mejor de Simic





Con prólogo y traducción de Nieves García Prados, Valparaíso Ediciones acaba de publicar una antología bilingüe del poeta estadounidense de origen serbio Charles Simic, nacido en 1938 (de ahí el título del libro). Simic ha sido Poeta Laureado de los Estados Unidos y Premio Pulitzer, y desde hace años no es ningún secreto que se trata de uno de los mayores poetas de su país de adopción. 
     Vaso Roto ha dado en fecha reciente varios libros de Simic, incluido el volumen que recoge sus memorias (Una mosca en la sopa), pero esta edicición tiene la ventaja de proporcionar una panorámica completa, en la que la obra más reciente está, además, muy bien representada.
     Sin eludir el misterio, la obra de este poeta es clara si llena de sugerencias: busca el milagro y la epifanía, que es mostración, no oscuridad. De 1971 con Desarmando el silencio a 2010 con Señor de las máscaras, y aún con nuevas composiciones no recogidas en libro, el lector podrá gozar de poemas tan maravillosos como "Luz de verano" o "El melón". La traducción es en general fiel y fluida. Tal vez para una reedición Gracía Prados podría considerar corregir el comienzo de su traslación de "Conduciendo a casa", en la que se han colado un par de inexactitudes que dan un sentido diferente al poema.

jueves, 22 de mayo de 2014

La revisión permanente





En los actos celebrados en la Ciudad de México para conmemorar el centenario del nacimiento de Octavio Paz, Jorge Edwards evocó una conversación telefónica en la que aquel le dijo que Pablo Neruda "fue el mejor de todos, su error fue la política." Y comenta Edwards: "Pero el error de Neruda, a mi juicio, no era exactamente la política, era el conformismo. Neruda se instaló en una ideología, como en una poltrona, y no quiso darle más vueltas al asunto." Y aquí introduce Edwards un elemento que me parece fundamental: "Octavio Paz, en cambio, practicaba en forma vocacional, apasionada, la revisión permanente del pensamiento."
      Creo que Edwards acierta de pleno al hacerse eco de la postura de Paz, que es algo que vengo subrayando en los últimos meses: su capacidad de evolución, esa que le llevó de ser un "compañero de viaje" del comunismo en 1937 a alguien crítico con él, por coherencia, una coherencia que, por paradójico que parezca, muchas veces exige el no anquilosarse, replantearse las cosas. El comunismo oficial siempre ha sido receloso de cualquiera que haya querido pensar por sí mismo y se haya hecho el remolón en su condición no humana, sino de papagayo. En las mismas páginas de este número de mayo de la revista Letras Libres en que se recoge la intervención de Edwards, Juan Goytisolo recuerda cómo a finales de los años cincuenta alguien de su entorno le había prevenido contra la obra de Paz: era de un agente trotskista, le advirtió. Trotskista  (Paz no lo fue) era el sambenito que le ponían los seguidores de la ortodoxia moscovita a todo el que se saliera de sus herrumbrosos raíles. Curiosamente, el mismo ominoso adjetivo que lanzaban en 1937 y 1938 contra los militantes del POUM, que, aun no siéndolo, se convirtieron en una presencia incómoda, en un obstáculo para Stalin y toda su disciplinada caterva de sicarios.

miércoles, 21 de mayo de 2014

Radio y Feria




Hace unos días conversaba con Manuel Sollo Fernández sobre Los huesos olvidados en su programa "Biblioteca Pública" de Radio Nacional de España. Se puede escuchar aquí. Al final de la entrevista, también respondía sobre mi último libro de poemas (La lluvia) y sobre la revista Estación Poesía, que dirijo para el Centro de Iniciativas Culturales de la Universidad de Sevilla (CICUS).  
La novela, el poemario y la revista estarán presentes en la Feria del Libro de Sevilla, que comienza mañana. De los dos primeros firmaré ejemplares en la caseta de Renacimiento el sábado 24 por la mañana de 12:30 a 14 h., y la revista se presentará en la carpa el domingo 25 a las 7 en la pérgola. Nos conozcamos o no, me alegrará mucho ver a los lectores de este blog que quieran pasarse por allí.

(Después de publicarse esta entrada, he cerrado otra firma en la caseta de la librería Palas el viernes 23 de mayo de 21 a 22 h.)

lunes, 19 de mayo de 2014

Un párrafo de Finnegans Wake






Ordenando viejas carpetas, hace ya varias semanas di con un trabajo que tuve que presentar en otro mes de mayo (¡de 1986!) para la asignatura de Literatura Inglesa II. Lo hice al alimón con un compañero al que hace tiempo que no veo, Francisco José Lorenzo Bergillos, y es nada menos que un intento de elucidación de un fragmento –breve de Finnegans Wake, la última novela de James Joyce. Me ha hecho gracia encontrar esas páginas, y aquellas tempranas peleas con el texto joyceano. Las líneas en cuestión son las siguientes:

Every dimmed letter in it is a copy and not a few of the silbils and wholly words I can show in my Kingdom of Heaven. The lowquacity of him! With his threestar monothong! Thaw! The last word in stolentelling!

                                                (424:32-35)

Hablábamos en nuestro ensayo de la distorsión de las palabras, por ejemplo silbils, esa fusión de syllables y Sibyls (sílabas y Sibilas). Aludíamos allí a los llamados “libros sibilinos” de la antigua Roma. El tercero de ellos trata precisamente de la torre de Babel y de la confusión de las lenguas (esa idioglosia que se alcanza en el Finnegans), algo que era deseo del propio Joyce en una declaración recogida por Richard Ellmann: “I would like to have seven tongues and put them all on my cheek at once.”
Veo que luego recogíamos lo que la Sibila de Cumas decía de sí misma en las Metamorfosis de Ovidio: que aunque resultara irreconocible a la vista tras los cambios sufridos, aún sería reconocida por su voz. Y nos embarcábamos en consideraciones sobre los textos sagrados, interpretando las wholly words como holy words, a lo que nos alentaba la parodia de las palabras dichas por Jesucristo al buen ladrón, esas del Reino de los Cielos. También el threestar monothong puede, así, ser una alusión al misterio de la Trinidad. Insisting on the theme of the relationship between the biblical influence and the fact that Finnegans Wake consists, in large measure, of borrowed texts, we must notice the “coincidence” of the word “stolentelling” with the alusion to a biblical paragraph concerning someone who has also tolen (the good thief), añadíamos.
Hablábamos, en fin, de los diferentes niveles de lectura posibles en el párrafo en cuestión y en toda la obra. Y cerrábamos afirmando que Finnegans Wake podía ser considerada una anamorfosis. Unas palabras de Severo Sarduy sobre el Larva de Julián Ríos venían en nuestra ayuda: “Una lectura, frontal, figurativa, atenta a los bordes, conduciría a un sentido que existe, pero que existe sólo como máscara y clausura de la anamorfosis; una lectura excesivamente lateral significaría la dispersión fonética, el puro ejercicio letrista.”
       Recuerdo (pero no sé ahora dónde estará) que también por aquellas fechas abordé la traducción de toda una página del Finnegans. Tal vez lo mejor sea que no la encuentre. El lector interesado  en recreaciones similares y seguramente mejores puede consultar las realizadas por Víctor Pozanco, Eduardo Lago, Salvador Elizondo o Francisco García Tortosa junto con Ricardo Navarrete y José María Tejedor.

domingo, 18 de mayo de 2014

Adam Michnik sobre Cataluña



Está tan monotemática últimamente Cataluña que sorprende que se hayan publicado estas declaraciones en el principal periódico de allí, declaraciones por otra parte muy sensatas, o al menos a mí me lo parecen. Fundador y redactor jefe del diario Gazeta Wyborcza, Adam Michnik es uno de los principales intelectuales polacos. Con motivo de la publicación en la editorial Acantilado de su libro En busca del significado perdido. La nueva Europa del Este, ha concedido una entrevista al suplemento Cultura/s de La Vanguardia. Preguntado por Aleksandra Wiktotowska acerca de qué piensa de la situación actual de España, Michnik ha respondido entre otras cosas que le "inquietan las tendencias separatistas porque son muy peligrosas. Los catalanes y los vascos tienen todo lo que se puede tener, todos los derechos, todo." Y añade: "Hoy España, y por eso igualmente Catalunya, es un país muy importante, uno de los más importantes en Europa. Pero si España se rompe, como se ha roto Yugoslavia, entonces nacerían algunos países liliputienses sin mucha importancia." El cierre de la respuesta no puede ser más rotundo. Tras sostener que otra cosa sería si hubiese en España una dictadura como la de Franco o se encarcelara a los opositores catalanistas, concluye Michnik: "con la situación actual, la intensificación de este conflicto me parece un sinsentido."
     Habrá algún nacionalista que diga que Varsovia queda muy lejos, y que qué sabrá el polaco. Se le podría replicar sin duda que esa misma distancia, junto con un ejercicio libre del raciocinio, es lo que le proporciona eso tan necesario: perspectiva. 




sábado, 17 de mayo de 2014

La otra cara



Pasadas las fiestas de primavera, que como siempre hacen que se sustituya el cuadernillo de Sevilla por sendos especiales de Semana Santa y Feria, mi columna vuelve con regularidad al periódico. Aquí, la de este viernes.

viernes, 16 de mayo de 2014

"Carta de amor con faltas de lenguaje"





"Por tu carta veo que has ido a Madrid y Barcelona tu no me habias dicho eso Tavo, si no que unicamente a Valencia y despues a Paris, yo estoy sumamente intranquila pues aqui los periodicos dicen que hay grandes bombardeos en Madrid Barcelona y Valencia, y tu metido en todo esos cañoneos yo no quiero que tu alargues mas tu viaje pues algunas veses me dan ganas de tirarme al pozo de aqui pues tener un hijo y tan lejos y en tantos peligros es cosa muy dura para una pobre madre asi que si tu no quieres acabar con la poca vida que me queda vente enseguida."
Carta de Josefina Lozano a su hijo Octavio Paz en 1937, cuando se desarrolla la acción principal de mi novela Los huesos olvidados. La recoge Guillermo Sheridan en Letras Libres. Gracias a Miguel Ángel Merodio, cuya exposición sobre Paz puede verse estos días en Madrid, por avisarme de la publicación.

jueves, 15 de mayo de 2014

El infinito


De tarde en tarde traigo aquí un poema. Este es muy reciente. Aunque el título es de Leopardi, el contenido es más de Marinetti. O no. 



EL INFINITO

Amo ese momento en que el ordenador de a bordo
afirma en su pantalla que aunque avance
voy hacia atrás o, mejor dicho,
la gasolina da de sí, se dilata
como la manguera de combustible
extiende su poder desde el surtidor,
extensible y retráctil.

Sales de la ciudad, y en la autopista
al principio desciende la cuantía
de kilómetros que puedes recorrer
según esa Sibila cibernética.
Pero, luego, sobreviene el milagro:
como si Einstein fuera copiloto,
aumenta la distancia que podrías
recorrer sin detenerte en una gasolinera:
238, 237, 236,
236 durante unos minutos,
237, 238, 239.
Llegas hasta los 245 y los 246.

Después, porque todo lo que sube
baja, según la grave ley de Newton,
que viaja en el asiento de atrás
leyendo una revista científica,
empieza de nuevo a descender
el número de millas o de leguas
que esa máquina del tiempo, el automóvil,
podría recorrer sin repostar.

El consumo, la física, la automoción
se alían para hacerte un momento
mago ante la rueda arcana del volante.
Como un dios que rota los planetas,
el tiempo se hace espacio entre tus manos.
En un tantra distinto, el pie controla
el pedal para que dure al máximo
ese punto de goce, como un orgasmo:
ese equilibrio en que se mueve
–árboles, adiós; adiós colinas–
lo que parece inmóvil.

miércoles, 14 de mayo de 2014

Mixtificaciones




A raíz del reciente libro de Elena Medel Chatterton, he recordado las mixtificaciones del poeta inglés, y también las de la poesía osiánica de Macpherson.  Esto del engaño, lo apócrifo, lo cultivé de manera torpe en mi época de estudiante. Recuerdo que un día mostré en la cafetería de Filología a algunos compañeros un supuesto poema de Vicente Aleixandre. Como si no se lo hubiera endosado al poeta de la calle Velintonia, mis condiscípulos, con muy buen criterio (debían de ser muy malos mis versos, por otra parte) no se tragaron la engañifa. Es algo bastante habitual, por otra parte. Blas de Otero contó lo siguiente a Eliseo Bayo en 1968: "Pensaba estudiar Letras, pero un hermano mío que murió a los dieciséis años había iniciado ya Derecho. En el examen escrito de Reválida -la hice en el Instituto Cisneros- me indicaron que escribiera un tema sobre Fernando de Herrera. Al transcribir uno de sus poemas, lo sustituí por la elegía que yo había compuesto en recuerdo de mi hermano y, ¡asombrosa prueba de la cultura de aquel profesorado!, el dómine me felicitó por mi singular memoria y conocimiento de la obra de "el Divino"."

martes, 13 de mayo de 2014

La poesía está en las bases



El poeta de Saltillo Manuel Acuña, que da nombre al premio


El Gobierno del Estado de Coahuila de Zaragoza (México) convoca un muy buen dotado premio internacional de poesía en lengua española. Y sin menoscabo de que se presenten al mismo obras excelentes y eximia sea la ganadora, qué placer la lectura de las bases, tan poéticas: "Los trabajos se presentarán en un solo ejemplar, engargolado, en papel tamaño carta"... ¿Cuál es el tamaño carta? ¿En qué se diferenciará del tamaño epístola o misiva? ¿Quedarán descalificados los trabajos impresos en papel tamaño billete, o esquela? Y lo más importante, ¿es lo mismo una carta comercial que una de amor? Más arriba se dice que la extensión ha de estar comprendida entre 60 y 90 cuartillas. En el español de España, cuartilla se entiende (al menos así lo entiende uno) como la mitad de un folio. En cuanto a lo de "engargolado", qué precisión distingue a este mexicanismo; según el DRAE, es "encuadernar un libro pasando una espiral de plástico al través de los agujeros que se han hecho a lo largo de uno de los bordes." 

lunes, 12 de mayo de 2014

Canta Irlanda





Uno pondría algunas pegas a este libro de Javier Reverte: en primer lugar, algo que en realidad no es responsabilidad suya (esa cubierta sosa en la que el campo no está verde sino amarillento, lo que parece casi herejía tratándose de Irlanda); en segundo lugar, un puñado de inexactitudes que tal vez se deban a la ingesta de esas pintas de cerveza que, por otra parte, amenizan y dan verismo a su viaje; y, por último, lo más grave, que en Dublín haya optado por el turistizado pub Oliver St. John Gogarty, ya bien entrada Fleet Street, cuando cualquier bebedor serio de la ciudad sabe que a partir del inmejorable The Palace Bar, al comienzo de la calle y donde abrevaba además su admirado Kavanagh, ya no hay otro abrevadero que merezca la pena por allí.
     Pero todo eso se disculpa en un libro que rezuma amor por ese país tan bello y carismático, habitado por personas de carne y hueso a las que aún no ha trastabillado del todo la mundialización.
     Se beneficia además el libro por ese juego temporal en el que se reescribe un viaje realizado en 2004 ocho años después durante una estancia en la muy grata localidad de Westport. El primero sucedió en pleno apogeo del llamado en su día Celtic Tiger, por el crecimiento de una economía que luego ha quedado en minino; la segunda, tras el colosal batacazo, el rescate y los muchos cambios que se han operado en la nación del arpa.
     Acaso el mayor acierto del libro sea cómo enhebra canciones irlandesas, en general muy conocidas, en la narración. Como el repertorio tradicional (con clásicos creados algunos hace solo pocas décadas) incluye piezas dedicadas a numerosos hechos históricos que van desde los Troubles a los levantamientos del siglo XVIII, pasando por el romanticismo nacionalista del XIX, Reverte tiene bastante donde escoger, y es placentero (muchos lectores conocerán las melodías) canturrear usándose de la reproducción de las letras originales.
     No falta el humor, por ejemplo para zafarse de parlanchines metomentodos; ni la divulgación histórica o la pasión fordiana de Reverte, con la muy hermosa anécdota de la primera visión de El hombre tranquilo en technicolor en el Madrid gris de su infancia. También se agradecen los recuerdos de cuando él mismo fue corresponsal que cubrió los sucesos sangrientos que sacudieron el Ulster a comienzos de los años setenta.
     Además, por si fuera poco, y aunque no cite a Flann O'Brien ni al visitar su natal Strabane ni cuando callejea por Dublín, este traductor está ufano, y dispuesto a invitarle a una ronda, por los méritos que Reverte ve en Deseo, la obra de Liam O'Flaherty que vertió directamente del gaélico irlandés para la editorial Nórdica hace un par de años: "un delicioso libro de cuentos", dice el autor de Canta Irlanda, "que en ocasiones alcanza majestuosos niveles de hondura poética."

domingo, 11 de mayo de 2014

La incómoda memoria



Octavio Paz, todavía joven, ante su casa natal de Mixcoac

Córdoba brilla estos días, y no solo en sus patios. Ayer, Francisco Onieva firmaba esta reseña de Los huesos olvidados en el suplemento Cuadernos del Sur.

sábado, 10 de mayo de 2014

Cuando...



Cuando a alguien fanatizado no le guste una obra tuya por razones ideológicas, tampoco te alegres mirándolo por encima del hombro como en un triunfo de creencias contrarias. Tan falso es su disgusto como el elogio de quienes la alaben por razones igualmente ideológicas. Lo que te debería importar es si la obra es buena o mala, alta o baja. Y en eso, el tuerto, por no decir el ciego, poco podrán orientarte.

viernes, 9 de mayo de 2014

La cuadratura del Cuaderno




Al número 4, asociado a lo cumplido, a lo perfecto, ha llegado ya el excelente Cuaderno Ático que dirige el generoso de su tiempo y su amistad Juan Manuel Macías. Hay en esta entrega mucho y bueno, como ya es norma de la casa. También, tres poemas míos pertenecientes a un próximo libro. Se puede leer todo ello aquí.

jueves, 8 de mayo de 2014

Hacer versos



—Ni siquiera me enseñó usté a hacer versos, ya que los sabía. Aunque sea con eso hubiera ganado algo divirtiendo a la gente como usté hace. Y el día que se lo pedí me dijo: “Anda a mercar güevos, eso deja más.”

Juan Rulfo, “Paso del Norte”, El Llano en llamas.

miércoles, 7 de mayo de 2014

Ut pictora poesis






Es hermoso ver cómo las familias carnales de los escritores que se trataron y quisieron en vida se relacionan entre sí, muertos sus antepasados, con un lazo renovado que procede de aquella amistad antigua: es lo que sucede, por ejemplo, con los parientes más cercanos del matrimonio compuesto por Manuel Altolaguirre y Concha Méndez, de un lado, y de Luis Cernuda. En otro orden, pero a partir de similar simpatía, a veces los estudiosos de autores que compartieron mucho también ven entre ellos esas afinidades. Pido disculpas de antemano por la intromisión personal, pero es lo que he percibido con la persona y el trabajo de Ana Rodríguez Fischer, que se ha ocupado de Rosa Chacel, buena amiga de Luis Cernuda. La profesora, crítica y novelista asturiana afincada en Barcelona publicó hace no mucho en la revista Clarín una breve correspondencia inédita entre Chacel y Cernuda. También dio a la imprenta (aunque yo adquirí su versión digital) un conjunto de conferencias y artículos igualmente inéditos de la valisoletana, Astillas, donde había –de ahí mi interés primordial en ese libro– una charla sobre el sevillano. Además, me cuenta, en sus veranos en Castropol tiene ante la vista la playa en la que Cernuda se hizo retratar, siempre amante del mar y de la arena, en agosto de 1935.
            Ahora, Rodríguez Fischer ha publicado una novela, El poeta y el pintor, sobre un hipotético encuentro entre Góngora y el Greco, en la primavera de 1610. Todo transcurre en una única jornada, en la que el poeta visita al pintor en Toledo y se intercambian juicios estéticos. Sobre ambos escribió sendos poemas Cernuda (en el caso del segundo, en realidad se trata de una obra suya, el retrato de fray Hortensio Félix Paravicino conservado en el Museo de Bellas Artes de Chicago y glosado en la novela, que le inspira “Retrato de poeta”).

El andaluz envejecido que tiene razón para su orgullo,
El poeta cuya palabra lúcida es como diamante,
Harto de fatigar sus esperanzas por la corte,
Harto de su pobreza noble que le obliga
A no salir de casa cuando el día, sino al atardecer, ya que las sombras,
Más generosas que los hombres, disimulan
En la común tiniebla parda de las calles
La bayeta caduca de su coche y el tafetán delgado de su traje

Son estos los primeros versos de “Góngora”. La segunda estrofa de “Retrato de poeta” describe a Paravicino, pintado por el Greco:

Y pienso. Estás mirando allá. Asistes
Al tiempo aquel parado, a lo que era
En el momento aquel, cuando el pintor termina
Y te deja mirando quietamente tu mundo
A la ventana: aquel paisaje bronco
De rocas y de encinas, verde todo y moreno,
En azul contrastado a la distancia,
De un contorno tan neto que parece triste.

Y dejémonos de versos. Que la prosa de Rodríguez Fischer en El poeta y el pintor es un festín en todas y cada una de sus páginas. Es un español de principios del XVII lleno de precisión y riqueza léxica, sin que en ningún momento se tenga la impresión de que asiste a un manierismo, a un afán arqueológico o postizo. La autora, además, ha sabido entrelazar sin fallas las impresiones de Góngora en el discurso del narrador, y de ahí que haya un gran rigor y sensibilidad en las descripciones. Por otra parte, el lector asiste a un despliegue de ideas artísticas que pueden trasvasarse de la pintura a la poesía, como si el cordobés hallara en los lienzos de su admirado amigo el correlato para los atrevimientos que desarrollará en su propia obra. Hay poca acción en la novela, pero no se requiere más. El disfrute no procede de lances y aventuras, sino de exposiciones del intelecto, y del fluir del español áureo, como estas líneas puestas en boca de Góngora y que no lo desmerecen: “Corrido vengo de oír las celebraciones de las chusmas moras, de tantos alquileces y almalafas y de los mil falsos testimonios que levantan; corrido vengo de ver cómo las aplaudían aquellos Grandes, gentiles-hombres sólo de sus bocas, damas de haz y envés, y… ¡Buena pro les haga! Lodos con perejil y yerbabuena, eso es la Corte. Una noche que andaba con los nervios engarfiados puse fin a tanta zambra y acallé las voces de aquellos poetas mendigantes recitando algunos versos.”

martes, 6 de mayo de 2014

Sigue la Whitmanía




Varios periódicos se han ocupado de la publicación de La extensión de mi cuerpo, la antología del Canto de mí mismo de Walt Whitman que presentamos recientemente en la librería Birlibirloque de Sevilla. Aquí, la información aparecida en las cabeceras del Grupo Joly. En la fotografía (tomada por Almoraima González, la librera de Birlibirloque), con Kike de la Rubia, el ilustrador, y Diego Moreno, el editor. Para completar el póquer falta Juan Marqués, responsable de la selección y presentación, que se quedó en Madrid.

lunes, 5 de mayo de 2014

Español




En "Arte Poética", Vicente Huidobro acuñó esa frase, que es verso en realidad, tan a menudo citada: "El adjetivo, cuando no da vida, mata." Me sorprendió el pasado miércoles la entradilla que el suplemento Cultura/s de La Vanguardia abrochaba a la reseña que Jordi Amat firmaba sobre una reciente publicación en torno a Cesar González-Ruano. Tras la palabra "Periodismo" en rojo, señalando el género al que corresponde el libro, se lee: "Los autores reconstruyen los turbios pasos y los negocios sucios de un escritor español amoral que no dudó en aproximarse a los nazis".
     ¿Era necesario señalar la nacionalidad del escritor (que, por otra parte, es la de los periodistas de Cultura/s)? Como la reseña de Amat es ponderada, serena y, además, está bien escrita, y puesto que salvo uno de esos paquistaníes con los que parece que ahora baila CiU, nadie que se acerque a las páginas del suplemento puede ignorar quién fue González-Ruano, el articulista más leído de su tiempo (aunque solo fuera por el abultado número de piezas que despachó), me preguntó a qué se debe ese adjetivo que parece haber sido elegido más como escupitajo que como gentilicio: "español". "Un escritor español amoral" en la Cataluña de 2014 es una frase estupenda, porque cumple a la perfección lo que decía Huidobro, aunque con voluntad contraria: matar. Porque a nadie se le escapa que esto de "español amoral" tiene vocación de pleonasmo. Para el que ha redactado la entradilla, si es español va de suyo que es también amoral.

domingo, 4 de mayo de 2014

Algo sobre Whitman




ABC Cultural dedicaba esta semana su portada y cuatro páginas a Walt Whitman, con motivo de la publicación de La extensión de mi cuerpo, la antología del Canto de mí mismo que ofrece en su colección de poesía ilustrada Nórdica. Días antes, respondí un cuestionario a la redactora que ha elaborado la pieza titulada "La generación Whitman", y le aportaba algún nombre de entre los poetas de los que se han recabado versos y opiniones para la ocasión. Aunque el espacio dedicado ha sido generoso, debe de ser mucho lo que se ha quedado en el tintero, no solo de lo dicho por mí, el traductor, sino también de los otros nueve poetas que comparecen: Alberto Santamaría, Manuel Vilas, Juan Andrés García Román, Antonio Portela, Antonio Lucas, Carmen Camacho, María Eloy-García, Elena Medel y Julieta Valero. Aquí va, pues, completo el cuestionario con mis respuestas a Inés Martín Rodrigo.


- ¿Es Whitman «el poeta más original, más vigoroso, más individual, más intensamente personal que han producido los Estados Unidos», como llegó a decir Francisco Alexander en «Preámbulo»? ¿Por qué?

Vigoroso, sin duda. Su vitalismo es arrollador, incluso su forma: el verso tradicional se le queda corto y, aun cuidando el ritmo, se alarga hasta el verso libre y el versículo. Ahí forma y contenido van de la mano: el verso sin constricciones se hace vehículo de un pensamiento también libérrimo. Ahora, la condición de poeta más individual, más intensamente personal, podrían disputársela Edgar Allan Poe y Emily Dickinson en su siglo y, ya en el siguiente, Ezra Pound.

- ¿Cómo definirías la obra de Whitman? ¿Qué influencia tuvo su obra en su vida y viceversa?

Es una poesía que partiendo de su propia experiencia no se queda en un lirismo autorreferencial, ombliguista. Al contrario: se abre a los demás, a quienes abraza. Ser enfermero durante la guerra civil americana le hizo ver el sufrimiento humano. Él siempre aboga por la dignidad, en un canto celebratorio que no es en realidad a sí mismo (como a veces se traduce de manera errónea), sino que parte de él, lo más personal, para unirse con los otros, con todo el género humano.

- ¿Qué secretos encierra su poesía?

Es un poeta pansexual. Se diría que quiere copular con el mundo, con el cosmos. Las alusiones explícitamente sexuales, consideradas obscenas, le granjearon la antipatía de los sectores más conservadores de la sociedad.

- ¿Es Whitman un poeta de lectores primerizos de poesía?

Puede ser uno de los poetas a los que los jóvenes dirigen su atención porque es un cantor de la libertad.

- ¿Qué me dices de su influencia en la poesía española?

Hay mucho de él en Poeta en Nueva York, de Federico García Lorca (no solo en la oda que allí le dedica). Lo versionaron y tradujeron León Felipe (bastante libremente) y Borges. En cuanto al tipo de verso, Luis Rosales me recuerda a menudo a él. Recientemente es perceptible su huella en un poeta como Manuel Vilas, que lo revindica y se apoya en él en un libro como Gran Vilas (2012).

- ¿Tiene Whitman (o tuvo) herederos?

Ginsberg, Kerouac, Ferlinghetti, Snyder, lo han sido en su país, por mencionar solo unos nombres. En nuestra lengua, claramente Neruda. Pero el versículo de Whitman está presente en numerosos poetas. Sin ir más lejos, el recientemente fallecido José Emilio Pacheco.

- ¿Es reductor ceñir «Hojas de hierba» al paisaje y contexto norteamericanos?

La poesía de Whitman parte de ese contexto norteamericano (la esclavitud, que rechaza, por ejemplo), pero no es en absoluto cerrada. De hecho, el poeta hace una canto a todas las religiones por lo que tienen de espiritual, más allá de fronteras o continentes.

- ¿Cómo animarías a un lector a leer a un poeta como Whitman?

Con dos argumentos creo que importantes: que no es un poeta depresivo u oscuro, sino luminoso y lleno de energía. Y que logra el justo punto de equilibrio entre el yo y lo colectivo. Además, se preocupa por cuestiones sociales, y esto es hoy más que nunca importante.

- ¿Tiene su obra vigencia hoy en día?

No ha dejado de tenerla. Sucesivas generaciones la han leído y admirado. No parece cosa pasajera, porque lo contingente de su día en realidad se actualiza en cada lector, en su entorno. Por eso hemos querido ofrecer un Whitman, con una buena presentación y selección de Juan Marqués e ilustraciones de Kike de la Rubia, en una traducción para el lector del siglo XXI.

sábado, 3 de mayo de 2014

viernes, 2 de mayo de 2014