viernes, 31 de octubre de 2014

Etimologías




Etimologías. El problema de España, de san Isidoro para acá, son las Etimologías. Así, lo que se merece todo testaferro es una gatea y garrotazos en la cabeza. Total, no iba a dolerle. Y el corrupto, eso: que de una vez se pudra entre rejas.



martes, 28 de octubre de 2014

Nombre entre nombres





Con el viaje a Irlanda, se me habían quedado sin enlazar un par de columnas en El Mundo. Va aquí la primera de ellas, a propósito del último libro de poesía de Jacobo Cortines y del mundo que recrea.

lunes, 27 de octubre de 2014

Dylan Thomas, cien años





Hace exactamente un siglo, el poeta galés Dylan Thomas nacía en Swansea. Muerto cuando no había cumplido los cuarenta años, su obra sobrevive a pesar de que ya no goza del predicamento al que ayudó la leyenda de bebedor rebelde de su autor.
Cuando se habla de la poesía de Thomas es normal pronunciar los títulos de composiciones tan célebremente famosas como "And death shall have no dominion" y "Do not go gentle into that good night". Pero hoy, para recordarlo, prefiero traer el que para mí tal vez sea su poema más perfecto, el "This bread I break" publicado en 1936 y del que presento mi versión. Se trata de un texto riquísimo, lleno de paralelismos y que comienza con uno de esos versos que recuerdan a las aliteraciones múltiples de la poesía compuesta en la lengua galesa (que Thomas no empleó, pues se ciñó al inglés):

ESTE PAN QUE PARTO

Este pan que parto ayer fue avena,
este vino en un árbol extranjero
se sumergió en su fruto;
de día el hombre o por la noche el viento
abatieron la mies, rompieron la dicha de la uva.

Ayer en este vino de hoy, la sangre del verano
pujó en la carne que adornó la vid,
ayer en este pan
la avena estaba alegre bajo el viento;
el hombre rompió el sol, tiró el viento por tierra.

La carne que partís, la sangre que dejáis
ser desolación en las venas
fue la avena y la uva, nacidas
de la raíz sensual y de la savia.
De mi vino bebéis, partís mi pan.

domingo, 26 de octubre de 2014

En Heraldo de Aragón



Octavio Paz en Mixcoac, el escenario de su infancia y juventud


Olga Bernad escribe en el suplemento de letras del Heraldo de Aragón acerca de Los huesos olvidados. Ha dejado el texto en su blog, con una reproducción de la página impresa.

sábado, 25 de octubre de 2014

Un haiku irlandés


También Irlanda tiene su tradición de haijines. Me vienen ahora a la memoria los nombres de Michael Hartnett con su Inchicore Haiku y el de Gabriel Rosenstock, que ha compuesto y traducido muchos de estos poemitas, y también le ha dedicado un libro reciente. Hace un par de días, viajando de Galway a Dublín, compuse yo este haiku:

Invierno: el tren
abre la cremallera.
Campos desnudos.

viernes, 24 de octubre de 2014

Una estampa dublinesa



Por algún sitio tengo una grabación en la que el actor Colin Farrell lee este poema de Donagh MacDonagh, "Dublin Made Me". Recuerdo ahora sus dos primeras estrofas, a punto de dejar -¿hasta cuándo?- la capital de Irlanda:

Dublin made me and no little town
With the country closing in on its streets
The cattle walking proudly on its pavements
The jobbers, the gombeenmen and the cheats

Devouring the fair-day between them
A public-house to half a hundred men
And the teacher, the solicitor and the bank-clerk
In the hotel bar drinking for ten.

Como no soy ni maestro ni abogado ni empleado de banca, no he bebido mi elevada parte alícuota de pintas o de whiskey en uno de los bares de este hotel que ahora vamos a dejar y sobre el que escribió todo un libro Elizabeth Bowen.

jueves, 23 de octubre de 2014

Más sobre Wilde



Hablaba ayer de Wilde y del recuerdo que dejó en Darío. Los días pasados, en Dublín, hemos visto más de una vez la que fue su casa en una esquina de Merrion Square (en la espesura del parque hay también una abigarrada estatua del autor de Salomé). Al escribir sobre Irlanda en su Atlas (esa rareza en su bibliografía publicada por Emecé y en colaboración con María Kodama), Borges dejó también palabras atinadas y hermosas sobre quien ha sido casi vecino nuestro durante más de una semana: "...Oscar Wilde, que de un destino no sin infortunio y deshonra ha dejado una obra que es feliz e inocente como la mañana o el agua." Ni que decir tiene que esta, el agua, no nos ha faltado durante durante nuestra estancia.

miércoles, 22 de octubre de 2014

Darío, cicerone


Cuando dos especialistas en recuperaciones como la editorial Renacimiento y el estudioso Francisco Fuster unen sus esfuerzos, uno puede esperar libros tan estupendos como este Peregrinaciones en que Rubén Darío volcó hace ciento catorce años sus experiencias en la Exposición Universal de París de 1900 y, el mismo año, un periplo por varias ciudades italianas: Turín, Génova, Pisa y Roma. Es cicerone, sí, pero no solo de bulevares e iglesias, sino también de las figuras literarias que admiró y con las que tuvo algún trato.
     Darío está en París cuando muere en la capital de Francia Oscar Wilde, y dedica a este uno de los capítulos del libro: "Purificaciones de la piedad". "Un hombre acaba de morir, un verdadero y grande poeta, que pasó los últimos años de su existencia, cortada de repente, en el dolor, en la afrenta, y que ha querido irse del mundo al estar a las puertas de la miseria." El nicaragüense lo conoció en un bar parisién, y lo describe de modo magistral. Oigámoslo: "Un hombre de aspecto abacial, un poco obeso, con aire de perfecta distinción y cuyo acento revelaba enseguida su origen inglés. En la conversación su habilidad de decidor se marcaba de singular manera. Siempre trataba de asuntos altos, ideas puras, cuestiones de belleza. Su vocabulario era pintoresco, fino y sutil. Parecía mentira que aquel gentleman absolutamente correcto fuese el predilecto de la Ignominia y el revenant de un infierno carcelario."
     En la misma colección ya han aparecido títulos de Emilio Gómez Carrillo sobre Japón y Grecia, Julio Camba sobre Alemania o César Vallejo sobre la Rusia de 1931, el mismo año por cierto en que e. e. cummings estuvo allí y escribió (publicado dos años más tarde) un testimonio mucho menos laudatorio y sí crítico con la nueva sociedad comunista.




Rubén Darío

martes, 21 de octubre de 2014

El azul del océano




Quién no recuerda ese verso de Pedro Salinas, tanto más hermoso por cuanto que figura en una enumeración caótica. Forma parte de uno de sus más celebrados poemas de amor y reza así: "El azul del océano en los mapas". Me ha venido a la memoria (nunca se ha ido en realidad) al leer el flamante libro de José Carlos Rosales Y el aire de los mapas, para mi gusto la mejor entrega del ciclo que el autor da ahora por concluido.
     Un gran amigo de Salinas, Jorge Guillén, empleó también esa conjunción, y, al comienzo de un título. Fue en 1973 al publicar Y otros poemas. Lo hizo, como Rosales ahora, para indicar esa idea de cierre. No en el cierre, sino en la cita que abre la primera sección de Y el aire de los mapas, aparece aquí Guillén con el octosílabo "Nadie puede ver su cuerpo". Pero para cita impactante la que está justo al comienzo del libro, que podría ser empleada en cualquier taller de creación literaria: "Escribir consiste en buscar las Indias para encontrar América". Es del búlgaro Nikolái Kántchez y ha sido traducida por Juan Antonio Bernier (Rosales tiene la buena costumbre de decir quién ha traducido aquello que no fue escrito en nuestra lengua).
    Qué bien saca partido Rosales a la geografía, a lo cartográfico, a las fronteras, al movimiento. Hay aquí poemas muy logrados como "El sendero se borra", pero no me resisto a trasladar a esta página, colándolo por la aduana, el estupendo "Mapas de contrabando":

Cuando tengas el mapa de la ruta
escogida y empieces a mirarlo
y no encuentres un sitio favorable
ni el atajo o la clave que te aleje
de aquí, sabrás entonces que los mapas
clandestinos que venden en el puerto
están equivocados, o son falsos,
o responden a tronos o países
que no son los que fueron, que no fueron
lo que dicen las crónicas del mundo.

Cuando tengas los mapas que buscabas
verás que ya no valen, que los mapas
engañan, siempre traen lo que hubo
y nunca lo que hay.

lunes, 20 de octubre de 2014

Anáfora



Tras un momento en que se vaticinaba su desaparición, las revistas literarias en papel se levantan del suelo, se enderezan, sacan pecho, muestran desafiantemente los puños. Ahora acaba de salir el segundo número de la gijonesa Anáfora, coordinada por Cristian David López y Pablo Núñez, y con la complicidad de ese aglutinante de jóvenes creadores asturianos que es José Luis García Martín. Con secciones de poesía, traducción, prosa, entrevista y lecturas, es mucho y bueno lo que ofrece en sus cuarenta y ocho páginas. 
     Los versos son, entre otros, de José Luis Piquero, Olga Bernad, Marcos Tramón o Jesús Beades. Y los acompañan muy hermosos, en traducción de Ángel Alonso, del portugués A. M Pires Cabral. La revista la abre Juan Bonilla con el espléndido "Los poetas malditos", que si no me equivoco es adelanto de su libro Hecho en falta, que, vericuetos de la distribución, aún no se ha visto en las librerías del sur de España, desde donde escribo (la razón es que la editorial Visor distribuye en Madrid y otras provincias a través de su empresa hermana Antonio Machado Libros, y que para el resto del país lo hace Les Punxes, desde Cataluña, con lo que en idas y venidas, y dilaciones administrativo-logísticas, los libros salen a los caminos, como don Quijote hacia la venta, al menos con dos semanas de diferencia).
     Por lo que respecta a Anáfora, publicada por la editorial Impronta, se puede obtener a través de este enlace.

domingo, 19 de octubre de 2014

Faro del bosque




Cuando se han escrito algunos haikus que, no por voluntad sino por carencia, terminan siendo vino peleón, los casi siempre prodigiosos de Susana Benet son un gran reserva guardado en barrica de roble, quizás procedente de este bosque que aparece en el título del primero de sus libros. 
     He tenido la oportunidad de leerlos ahora, justo ocho años después de su publicación. Ajenos a coyunturas, desapegados de lo transitorio pero atentos al instante, es decir, al siempre, hay entre ellos algunos de los más hermosos que yo haya podido leer, traducidos o en su lengua original, en cualquier idioma. Como el número de versos de cada uno de ellos, aquí tres muestras:

Cubierta de hojas, 
la calle se estremece
como un estanque.



Rojas cerezas.
Entre las ramas verdes
mi mano blanca.



Golpea el sol
la puerta de madera 
buscando sombra.



     Y, como coda, este cuarto, casi una soleá:



Qué pequeño es
ahora aquel cuarto grande
de mi niñez.


sábado, 18 de octubre de 2014

Manazas



Un manazas del teclado como yo siempre destroza la semántica: quiero escribir "primorosamente" pero los dedos teclean "rpimorosamente". Al garete el primor, el cuidado, el tino. Ahora la palabra dice justamente lo contrario de lo que significa.

viernes, 17 de octubre de 2014

El tiempo de Modiano


Le llegó su hora en el reparto del premio Nobel, pero aquí es a otro tiempo al que me refiero, el que engloba simultáneamente el pasado y el presente, confundiéndolos, y por qué no también el futuro. Gusta Modiano de presentar indisolubles los tiempos en una suerte de fantasmagoría que hace que coincidan el hoy y el ayer. Ese simultaneísmo ha tenido señalados ejemplos en la poesía moderna, de Eliot a Paz, por citar solo dos casos. En la novela cómo no traer aquí el de Vargas Llosa en Conversación en La Catedral, donde el lector no sabe qué terreno pisa hasta haber dejado atrás varias decenas de páginas, o, unos años antes, el precedente de Rulfo con Pedro Páramo
     En la última novela de Modiano publicada en España (en Francia acaba de aparecer una nueva), La hierba de las noches, el narrador y protagonista, Jean, trasunto del propio autor, escribe refiriéndose a las notas con las que ha poblado un cuaderno, ciertos datos sobre Tristán Corbière o Jeanne Duval, la amante de Baudelaire, y que ha volcado en un manuscrito perdido: "Ninguna de esas páginas se refería al siglo XX, en que vivía yo. Sin embargo, si pudiera volver a leerlas, resucitarían a través de ellas los colores exactos y el olor de las noches y de los días en que las estuve escribiendo."
     Unas líneas mas arriba hemos leído: "Está claro que no hay ni pasado ni presente."





jueves, 16 de octubre de 2014

La mano azul



Alen Ginsberg en Benarés


La editorial Fórcola ha publicado un libro que no debe pasar desapercibido a los lectores de la prosa y la poesía de la generación Beat, aquel latido de una juventud cuyo corazón atendía a las excitaciones acelerantes del alcohol y las drogas, de la promiscuidad sin trabas, aquella época en que los occidentales desnortados no miraban al Sur, sino al Este. Un Este teñido de prestigio filosófico y primordial: Oriente. Quizá como reacción a esos devaneos escribí una vez estos versos, que eran también una revuelta contra el mundo moderno, en el que para mí estaban incluidos los Beat:

No te vuelvas a Oriente.
Si es llegada la hora,
el sol de lo que buscas 
estará sobre ti.

    Pero Ginsberg y compañía no tuvieron esa paciencia, y algunos de aquel grupo peregrinaron a la India. Por allí andaba la enigmática -qué nombre tan significativo- Hope Savage, algo así como Esperanza Salvaje. Solo este personaje, que parece de ficción, ya justificaría todo un libro.
     A modo de pesquisa, con saltos en el tiempo y el espacio, Deborah Baker, la autora de La mano azul. La generación Beat en la India, ha montado una obra que es a la vez narración y estudio y que se sigue como una novela de aventuras. Lo ha prologado Jordi Doce, y no exagera cuando lo califica de fascinante. Baker, que ya había escrito sobre otra "rara", Laura Riding, conoce igualmente bien la literatura de la Beat Generation y la India. En este libro ha manejado una enorme información, pero narra sin ninguno de los tics académicos.

miércoles, 15 de octubre de 2014

Llover



Llover es un verbo irregular. Se dice "llueve" y significa "llovió", y también "lloverá". Lo saben el vegetal que fui y el enigma que seré.

martes, 14 de octubre de 2014

Octavio Paz en su círculo




Atalanta ofrece seis conferencias o lecturas comentadas de Octavio Paz, que habían permanecido inéditas. Las comento en Estado Crítico.

lunes, 13 de octubre de 2014

La librería más antigua de España




Oigo en la radio una entrevista con quien hoy regenta la librería más antigua de España. No llega a la época del Cid, que es de 1850, pero también el establecimiento es un burgalés de pro. Se trata de Hijos de Santiago Rodríguez. Doblados de editorial, publicaban los libros de texto que yo usé en el colegio. Mal alumno, ahí empecé a leer desaforadamente: la misma noche de haber comprado el de lengua devoraba todas las lecturas destinadas al curso entero. Llegado así en septiembre al final, a lo destinado a junio, ya podía cerrar el libro sin estudiarlo. Qué recuerdos, qué sintagma proferido con vocecilla frágil al pedirlo: Hijos de Santiago Rodríguez. Hoy sé, quizás a aquellas páginas primeras, a su germen, que se trata de un -para mí agridulce- eneasílabo.




domingo, 12 de octubre de 2014

Recuerdo de Fidel Villar



Murió el jueves el escritor granadino Fidel Villar Ribot, quien hacía muchos años que tenía gravemente herida la salud. Su enfermedad, su debilidad de cuerpo, la pérdida de masa muscular, los problemas de su organismo parecían tener el contrapeso de un vigor admirable y de una facundia que, porque era cariñosa e inteligente, y procedente de una gran cultura, no abrumaba. Recuerdo algunas conversaciones interminables, en Granada o Sevilla: siempre aprendí de él.
     Cuando yo trabajaba como director literario de un pequeño sello, estuvimos a punto de publicar unos relatos suyos. La enfermedad económica del país, no la suya física, lo impidió cuando aquella empresa se fue a pique. La última vez que lo vi -luego hablamos alguna vez por teléfono- me regaló un hermoso lunario lorquiano que tituló Polisón de nardos. Antes, el conocimiento y la lectura de Elena Martín Vivaldi. 
     Poeta, narrador, articulista, también fue traductor, y vertió nada menos que a Eugénio de Andrade. Su propia poesía, saludada con entusiasmo por Jorge Guillén, María Zanbrano o Gerardo Diego, tiene versos como estos, de hace treinta años, que se ven ahora tintados por la profecía:

No murió entonces la ilusión clara,
esa inocencia que crees huida para siempre
ni la flor que en tu vientre robar viste
porque tu corazón es joven como un fruto
y los días seducirán tu rostro
para un gozo que ni la muerte turbe.

sábado, 11 de octubre de 2014

viernes, 10 de octubre de 2014

El cómico serio


Hemos disfrutado de sus interpretaciones en un buen número de obras de Els Joglars. Y qué bien suena en español con su fuerte acento catalán Ramón Fontserè. Acaba de estrenar obra en el teatro María Guerrero, y ha sido entrevistado por El Cultural. Al final de esa charla, preguntado por la consulta de marras y, lo que es más importante, por el separatismo, muestra en su respuesta ese seny que tanto se echa en falta estos días. "No soy partidario de la independencia. Soy partidario de la unión de los distintos." Como otras tantas veces desde el patio de butacas, se merece una ovación.

Heterodoxos

Me ha gustado la respuesta que da Antonio Hernández a Eva Díaz Pérez en la entrevista que esta le ha hecho con motivo de la concesión del Premio Nacional de Poesía por su libro Nueva York después de muerto. Tiene razón: copiar, ser émulo no basta. "Los premios son una satisfacción y algún amigo hasta ha dicho que esto me situaba en el canon. No lo sé, yo creo que los que quedarán en el canon son los heterodoxos."

jueves, 9 de octubre de 2014

¿El Nobel? Bah


La verdadera noticia literaria del día, de la cual la concesión del Nobel no ha sido más que telonera, es la presentación del número 2 de la revista Estación Poesía. Nos gusta tanto, que queremos compartir su interior. Aquí está. 

miércoles, 8 de octubre de 2014

El mejor Fabio



En Sevilla pasan estas cosas. Que en la misma tarde se inaugure una exposición magnífica de Carmen Laffón, pintora del Guadalquivir y su desembocadura, y que un poeta del otro lado de ese océano al que va el río, el mexicano Fabio Morábito, presente un rato antes su más reciente publicación, esa maravilla en prosa (pero llena de poesía) que es El idioma materno. Aquí se hablará pronto y detenidamente de la obras de ambos. De momento, y telegráficamente, solo me cabe decir: el libro de Morábito es una delicia; probablemente, lo mejor que pueda comprar esta tarde un lector que, como el Guadalquivir, desemboque en ese piélago en que el naufragar es dulce: una librería.


domingo, 5 de octubre de 2014

Clásicos



Es fácil estar en desacuerdo con él cuando se trata de cuestiones políticas, aunque recientemente tuvo un rasgo de gran dignidad y autocrítica al tomar posición contra la ETA y lo que esta supuso. Pero, cuando se ocupa de literatura, sus páginas suelen ser brillantes y de una rara inteligencia. En El Cultural de esta semana, Rafael Narbona escribía lo siguiente en el tramo final de la reseña de una novela olvidable:

"Me atrevo a dar un consejo a los lectores. En las librerías, no dediquen mucho tiempo a las novedades. Los clásicos nunca defraudan. Hace mucho que las editoriales le abrieron la puerta a los best-seller. Son los nuevos bárbaros, pero con portadas plastificadas y profusión de colores. Hace unos días recorrí varias librerías de Alcalá de Henares y solo en una encontré una obra de Miguel de Unamuno, caso escondida en un estante lleno de títulos pueriles. Compré el libro y me senté en la plaza del Padre Lecanda, cerca de la fachada renacentista del Palacio arzobispal, pensando que la belleza es un gesto de resistencia contra la mediocridad triunfante."

viernes, 3 de octubre de 2014

Estación Poesía 2






Así de lozana y hermosa se ve la cubierta del segundo número de Estación Poesía. El interior no desmerece. Traer aquí los nombres de todos los colaboradores compondría una lista quizá demasiado abigarrada para una nota como esta, pero si anoto los de Lorenzo Oliván, José Luis Piquero, Ángeles Mora, Andrés Trapiello, Eloy Sánchez Rosillo, Sara Mesa o Vicente Gallego, yo creo que el lector puede hacerse una idea de la calidad de la poesía que va a encontrar en el número de otoño. Lo presentaremos en la sede del Centro de Iniciativas Culturales de la Universidad de Sevilla (CICUS) el próximo jueves 9 de octubre a la una de la tarde. ¿Que dónde está la citada sede? En la calle Madre de Dios, 1, a escasos veinte metros de la casa de la calle del Aire que, evocada por Pedro Salinas y otros -¿recordáis?- fue la última residencia de Cernuda en la ciudad ensoñada que jamás nombra en Ocnos.

jueves, 2 de octubre de 2014

El derribo de la estatua



Lo de esa estatua de Jordi Pujol tirada por el suelo en una localidad catalana me ha recordado un muy buen libro del poeta colombiano Juan Manuel Roca: Temporada de estatuas. Parecen aplicadas al nunca honorable los versos en los que Roca dice con ironía quién debe ser el inmortalizado sobre un pedestal: "Un hombre que sea su propio mentor, / Que haya luchado a brazo partido por su gloria y su fortuna." En tanto vemos en qué quedan ambas, qué espectáculo tan edificante, de B/N en películas de la época del estraperlo, esos hijos que al parecer han blanqueado dinero y ese progenitor que ennegrece la memoria de su padre, al que con otras palabras ha llamado defraudador y mangante para escurrir él el bulto. ¡Si Manrique levantara la cabeza!

miércoles, 1 de octubre de 2014

Palabra en el tiempo



En el taller de traducción de poesía que la semana pasada impartía en Cosmopoética, traté -cómo no hacerlo- de resaltar las cualidades musicales del verso y de la necesidad de intentar preservarlas al verter poesía a otra lengua. La última tarde, terminada la sesión y camino de la mezquita y la luz del atardecer que era un regalo para la vista, entré en la librería Luque y compré una novedad publicada por Atalanta: Itinerario poético. Seis conferencias inéditas. Colegio Nacional de México, 1975, de Octavio Paz. En la primera de ellas, Paz expresaba mucho mejor que yo lo que había tratado de trasmitir a los alumnos del taller. Y además lo hacía confirmando mi sospecha de siempre de que, pese a lecturas historicistas, sociológicas, comprometidas, la "palabra en el tiempo" de Antonio Machado se refiere a su discurrir en pauta rítmica (sin excluir otras interpretaciones). Copio el párrafo de Paz, con la esperanza de que puedan leerlo quienes compartieron conmigo aquellas tardes cordobesas. Tras decir que "el lector es el segundo autor del poema", porque "su lectura lo rehace y lo cambia", sostenía el escritor mexicano:

"He hablado del lector, en realidad debería haber dicho "oyente". Yo voy a leer unos poemas y ustedes los van a oír. Pero aunque ustedes leyesen en su casa estos poemas, y los leyesen en silencio, seguirían siendo oyentes, porque la manera propia de leer los poemas es oírlos mentalmente mientras los leemos con los ojos. La poesía no es sólo sentido, concepto o imágenes. La poesía es sonido, palabra en el tiempo, palabra viva que oímos. La prosa se lee; la poesía se oye, nos entra por los oídos. La poesía es un arte en el que intervienen los ojos y los oídos."


Córdoba, la tarde del 26-9-14.